En épocas en las que el mundo se mueve por la preservación del medioambiente y las buenas costumbres cotidianas, como no usar plásticos y reciclar, es importante también que el sector de la construcción se mueva al mismo ritmo. Y de hecho, lo hace.
“La región Caribe ha avanzado en la incorporación de la sostenibilidad en los procesos constructivos y ha sido líder, en especial, en considerarlos en proyectos de vivienda como una apuesta por generar espacios para la calidad de vida”, comentó al respecto Ana María Zambrano, directora regional del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS).
Esta misma entidad, en su página web, explica el programa Casa Colombia, un sistema de certificación en construcción sostenible para la vivienda adaptado al contexto colombiano, que se enfoca en las personas y su calidad de vida, generando entornos prósperos y saludables que respetan el medioambiente.
Es así como se establecen incentivos tributarios, que permiten acceder a los beneficios ofrecidos por la banca comercial en líneas de financiamiento preferencial.
Otro factor que va de la mano de la sostenibilidad es sin duda el ahorro de energía. Por ello, el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible impulsa el programa Leed, “el sistema de certificación más utilizado en el mundo para el diseño, construcción, mantenimiento y operación de construcciones sostenibles. Al utilizar menos energía, los espacios certificados Leed ahorran dinero a las familias y a los empresarios, reducen las emisiones de carbono y contribuyen con ambientes saludables para el uso de residentes, trabajadores y la comunidad en general”.
Un ejemplo de sostenibilidad
En este renglón, el de las prácticas sostenibles y la utilización de ecomateriales, está el ejemplo del hotel Hyatt Regency Cartagena, que trabaja en reducir el choque con el entorno, usa materiales reciclados y orgánicos, y así disminuye el gasto energético.
El hotel cuenta con un programa dedicado a la racionalización del uso de energía, el cual, para 2018, logró un ahorro de 617.392 kW respecto a 2017. Para este año se ha puesto en marcha un plan encaminado a lograr una reducción significativa en el uso de plástico y, a su vez, en un proyecto de capacitación dirigido a proveedores, enfocado en el correcto embalaje de los alimentos y los equipos que ingresan a sus instalaciones, con el propósito de hacer uso de materiales más amigables y respetuosos con el medioambiente.
El cuarto país en Latinoamérica
Aunque Colombia avanza a buen ritmo, la gerente de Camacol Atlántico, María Elia Abuchaibe, declaró a este medio en una publicación anterior, que en materia de desarrollo sostenible, en la ciudad solo existen algunas iniciativas que claramente la priorizan, en parte por la prevalencia de la percepción sobre las dificultades y los altos costos de aplicar los principios de sostenibilidad.
Según María del Mar Vélez Mejía, especialista en sostenibilidad del Grupo Bancolombia, en el país ha aumentado la tendencia de la construcción sostenible porque la gente cada vez es más consciente de que “la extracción y el procesamiento de materias primas para la construcción causan un importante deterioro en los ecosistemas, debido a la erosión y deforestación, afectando así la biodiversidad en los territorios”, señaló en su web.
Según reseña la misma publicación, Colombia es el cuarto país en Latinoamérica en las construcciones verdes o sostenibles. Entretanto, AISO (Academia de Innovación para la Sostenibilidad) señala que la firma de abogados Baker & McKenzie incluyó a Colombia entre los 25 países líderes en construcción sostenible en el mundo, en el Global Sustainable Bulding Index, en donde resalta el trabajo de entidades como el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS) y organizaciones como World Green Building Council, para obtener estos resultados en la industria colombiana.
Lo cierto es que todos los protagonistas involucrados en este tema coinciden en afirmar que la construcción es una de las actividades económicas que mayor presión ambiental genera sobre los recursos naturales. Y por ello es un factor que se trabaja mundialmente desde varios frentes.
Las cifras hablan de que en el mundo, registra la AISO, las actividades de construcción requieren el 17 % en consumo de agua dulce y 25 % del consumo de madera cultivada, genera el 33 % de las emisiones de CO2, consume el 40 % de la energía y demanda un 40 % del uso de materias primas (aproximadamente 3.000 millones de toneladas).