15 Feb 2017 - 3:56 p. m.

Contaminación del océano alcanza 10.000 metros de profundidad

Científicos británicos detectaron niveles muy altos de sustancias químicas en crustáceos que viven en los lugares más profundos del mar.

Redacción Medioambiente

Investigadores británicos descubrieron que, en los rincones más remotos del océano, donde se cree que no llega la contaminación de la Tierra y de la superficie del mar, existen niveles de toxicidad comparables a los de la Bahía de Suruga (Suruga Bay), una de las zonas industriales del noroeste del Pacífico más contaminadas.

El estudio publicado en Nature Ecology & Evolution encontró niveles muy altos de sustancias contaminantes en animales que viven en dos de las fosas más profundas del océano: la fosa de las Marianas y la de Kermadec, a 10.047 metros.

Las criaturas son pequeños crustáceos conocidos como anfípodos capaces de vivir a miles de metros de profundidad. Otras de las criaturas analizadas para el estudio habitan a 10.000 metros de profundidad en zonas que estaban ubicadas a unos 7.000 kilómetros de distancia de las zonas industriales más próximas.

"Seguimos pensando en las profundidades del océano como un reino remoto y prístino, a salvo del impacto humano, pero nuestra investigación demuestra que, tristemente, esto no podría ser más incierto", declaró Alan Jamieson, investigador de la Universidad de Newcastle y autor principal de este estudio al diario El Mundo de España.

La investigación descubrió que los organismos de los crustáceos contenían Compuestos Orgánicos Persistentes (COPs). Pero dichos compuestos ya habían sido prohibidos hace décadas debido al gran impacto ambiental que causaban y dado que sus características hacen que permanezcan por muchos años en el ambiente.  

Los animales obtenidos para las muestras fueron recogidos del Océano Pacífico mediante un submarino robótico. Los autores sospechan que las sustancias contaminantes llegaron a esos rincones por otros animales muertos que habrían consumido fragmentos de plásticos y que se convirtieron en comida para estos crustáceos, o también por basura que bajó hasta el fondo del mar.

El siguiente objetivo de los científicos será entender las consecuencias de esta contaminación y qué efectos puede tener en otros ecosistemas.

De acuerdo con Jamieson, “nuestra investigación muestra que las profundidades del océano no sólo no son lugares remotos, sino que están fuertemente conectados a las aguas más superficiales, lo que significa que todo aquello que arrojamos al fondo del mar volverá a la superficie algún día con otra forma”, concluyó. 

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