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26 Oct 2021 - 5:43 p. m.

COP26: breve guía para entender por qué todos hablan de cambio climático

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático se realizará del 31 de octubre al 12 de noviembre en Glasgow, Escocia. ¿Su principal objetivo? Evitar que la temperatura global aumente más de 1.5°C para final de siglo.
María Mónica Monsalve

María Mónica Monsalve

Periodista Vivir
Eventos climáticos extremos, como inundaciones y sequías, incrementan con el aumento de la temperatura.
Eventos climáticos extremos, como inundaciones y sequías, incrementan con el aumento de la temperatura.
Foto: Fabrice Fabola - Flickr CC

Es probable que durante los últimos días se le haya cruzado la palabra COP26 en las noticias o en las redes sociales. Si no conoce de qué se trata o apenas le suena que es algo relacionado con el cambio climático, también es posible que tenga varias dudas sobre por qué tanta gente empezó a hablar, casi de repente, sobre esto. Además, si es de los que sigue los últimos informes sobre cómo el cambio climático está causando eventos de calor o lluvias más extremos, o afectando la salud humana, también querrá saber qué tiene que ver la palabra “COP26″ en todo esto. (Le sugerimos: 345 mil muertes y otras 43 razones de salud para frenar el cambio climático)

Aquí le respondemos siete preguntas para que entienda por qué la “COP26″ tiene con ver con usted y con las otras 7.8 billones de personas que habitan la Tierra.

1. Empecemos con lo básico. ¿Qué es la COP26?

La respuesta estricta es que se trata de La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en su versión número 26. Un evento mundial que se desarrollará del 31 de octubre al 12 de noviembre en Glasgow, Escocia, y qué reunirá a los líderes de todo el mundo para descifrar cómo enfrentar el cambio climático. Pero la respuesta más tangible, se podría decir, es que se trata de una negociación compleja y llena de aristas en la que los países del mundo buscarán acordar cómo evitar que el aumento de la temperatura global se mantenga por debajo de 1.5° para finales de siglo.

2. ¿Por qué no nos podemos pasar de ese margen de 1,5°C?

Esta respuesta implica un poquito de historia y poquito de ciencia. En el 2009, cuando se celebró la COP versión 15 (sí, la idea es realizar una cada año), después de varias discusiones se determinó que la temperatura media mundial no podía aumentar por encima de 2°C con relación a la época pre- industrial. Después, en el 2015 – dándonos la licencia de dar un buen salto en el tiempo- esta meta quedó oficializada en el Acuerdo de París, que se creó en la COP21, con una especie de nota al pie de página: aunque la meta seguía en el margen de 2°C, “se debían hacer todos los esfuerzos para limitar aún más el aumento de la temperatura a 1,5 grados centígrados”.

Hoy, con nueva y mejor ciencia sobre la mesa, muchos expertos ya han dicho que 2°C es una meta tímida si queremos evitar sobrepasar límites que colapsen nuestra existencia sobre el planeta. Así que los esfuerzos deben ir en esa vía.

3. ¿Qué pasa si nos pasamos de esos 1,5°C?

Lo sabemos: un aumento de 1.5°C suena poco. Pero la diferencia entre un mundo 1.5°C grados más calientes, a uno 2°C, o 3°C o incluso 4°C es monumental - y aquí viene la respuesta desde la ciencia-. El Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), que reúne a más de 200 científicos quienes resumen las conclusiones sobre todo los estudios que se han realizado sobre el tema, hace un ejercicio sencillo para entender los distintos escenarios. Si actualmente eventos como calores extremos ocurren 2.8 veces cada diez años, estos se darán 4.1 veces más en un mundo solamente 1.5°C más caliente para finales de siglo, e incrementarán a 5.6 veces con un aumento de la temperatura de 2°C. Pero si superamos ese panorama, llegando a un aumento de 4°C, se podrían vivir hasta 9.4 calores extremos a lo largo de diez años. Hay cifras similares para inundaciones y sequías lo que, claro, implicará desde crisis de seguridad alimentaria hasta problemas de migración humana. (Le puede interesar: Una breve guía para entender el reciente informe de cambio climático del IPCC)

4. ¿Y sí vamos camino a no pasarnos del 1,5°C o, como dice Greta Thunberg, se han dedicado al “bla, bla, bla”?

Parte de lo que se determinó con el Acuerdo de París es que cada país debía decir cuál era su aporte voluntario para llegar a esa meta de los 1.5°C. En otras palabras, debían comprometerse a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que producen a determinado año y eso, en su mayoría, se ha hecho. Pero las malas noticias es que los aportes que han anunciado los países se quedan cortos. Esta semana el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente presentó un informe bastante revelador: si se suman los compromisos presentados por 120 países y otras medidas de reducción de gases, así se cumplan, nos llevarán a un aumento de la temperatura de 2.7°C. (Le sugerimos: Nuevo récord de concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera)

5. Me dicen que hacen una COP cada año. ¿Qué tendrá esta de especial?

Las negociaciones climáticas, como lo explicamos, tienen un montón de aristas, pie de páginas, acuerdos y desacuerdos. Un tema clave, por supuesto, es cómo cerrar esa brecha para pasar de un aumento de 2.7°C a solo 1.5°C. Pero para esto, claro, se necesita plata, por lo que entra otro tema álgido de la COP26: la financiación para enfrentar el cambio climático. En el 2009 los países conocidos como “desarrollados” se comprometieron a canalizar por lo menos 100 mil millones de dólares anuales para que los países con menos recursos también enfrentaran el cambio climático. Esa meta, que iba hasta el año 2020, tampoco se cumplió. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para el 2019, último año del que se tienen datos, apenas se llegó a los 80 mil millones de dólares. Reportes de la Oxfam dicen que se movilizó mucho menos: entre 19 mil millones y 22.5 mil millones de dólares entre 2017 y 2018.

Esta COP de alguna manera viene con la promesa de remediarlo. Este lunes, 25 de octubre, Reino Unido, Canadá y Alemania, a quienes se les asignó resolver ese “chicarrón” presentaron una especie de plan de contingencia de cómo planean, ahora sí, cumplir la meta para 2030.

6. ¿Y Colombia qué tiene que ver en todo esto?

Colombia ya presentó su compromiso y, vale decirlo, lo hizo a tiempo. En diciembre de 2020 dijo que iba a reducir sus emisiones en un 51% para 2030, además de presentar medidas de adaptación. Es decir, ponerse planes para aprender a vivir en una Colombia más propensa a las sequías y a las inundaciones, con incremento de algunas enfermedades o con la necesidad de tener áreas más conservadas. Sobre si la meta es suficiente hay visiones encontradas. Recientemente, por ejemplo, la organización independiente Action Climate Tracker señaló que los compromisos de Colombia eran “altamente insuficientes” para cumplir con la deuda de mantener el aumento de la temperatura global en un límite menor a 1.5°C. Pero el viceministro de Ambiente, Nicolás Galarza, por ejemplo, le ha dicho a El Espectador que se trata de una calificación que castiga a Colombia por temas de metodología en el análisis, ya que no involucra las emisiones por cambio de uso del suelo que es el sector en el que, precisamente, Colombia tiene más medidas de mitigación ya que es el sector que más aporta a las emisiones.

7. ¿Y qué buscará entonces Colombia en esta COP26?

La postura de Colombia en Glasgow, según Galarza, tendrá tres puntos. Uno será que se cumpla la promesa de financiación de la que se habló anteriormente. La segunda será poner en la agenda los temas de adaptación. Y, la tercera, es concretar las “reglas” para los mercados de carbono. Esto, vale decirlo, es uno de los puntos clave de la COP26. El Acuerdo de París, en su artículo 6, se refiere a los mercados de carbono, pero las “reglas de juegos” sobre cómo implementarlos a nivel mundial no están claras aún, por lo que será otro punto al que tocará seguirle la pista durante las próximas dos semanas.

*Esta historia fue producida como parte del 2021 Climate Change Media Partnership, una beca de periodismo organizada por Internews’ Earth Journalism Network y Stanley Center for Peace and Security.

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