4 Jan 2021 - 1:26 a. m.

Curar las heridas que dejó el tráfico de fauna

Muchos animales rescatados del tráfico ilegal en diferentes lugares de Colombia terminan en un espacio en el norte de Bogotá: el Centro Temporal de Fauna Silvestre, donde un equipo de biólogos, veterinarios y zootecnistas atienden sus problemas de salud para que puedan recobrar su libertad.

Esteban Piñeros Martínez

Cuando Johanna Izquierdo estaba estudiando Biología en la U. Javeriana de Bogotá, ver una rana arlequín venenosa era un descubrimiento digno de celebración. Bastaban unos segundos para que aparecieran las sonrisas de los investigadores bajo la humedad de las selvas del Chocó. En la actualidad, Johanna puede ver a cientos de ejemplares de todas las especies de anfibios en la comodidad de su trabajo. Tan solo el año pasado, en abril, fueron 400 ranas venenosas, en lugar de una, las que aparecieron en su puerta. Pero lo que antes era un motivo de alegría, ahora solo produce lágrimas que todavía fluyen después de tres años de trabajar con animales rescatados. (Lea: 2020: este es el panorama de los animales en cautiverio)

Lo que las autoridades ambientales encontraron ese sábado en el aeropuerto El Dorado eran artículos de lujo. Decenas de ranas camufladas dentro de rollos fotográficos que iban a ser vendidas en Europa. Cuando la Policía las sacó de su encierro y las llevó en la madrugada al Centro de Fauna Silvestre para su recuperación, Johanna se dio cuenta de la gravedad de sus heridas. “Las metieron a la fuerza y les rompieron las patas”, dijo Izquierdo consternada.

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