22 Feb 2019 - 1:57 p. m.

Debido al cambio climático, están en riesgo glaciares de Ecuador

Están en peligro dos de sus siete glaciares, lo que afectaría al ecosistema de los páramos, reguladores del agua y la humedad en el país. Según expertos, ambos glaciares están en “estado de pérdida y no existe recuperación”.

Nathalie Jiménez - EFE Verde

La amenaza más inminente se cierne sobre los glaciares de Carihuairazo, en la provincia del Chimborazo, e Iliniza, entre las de Pichincha y Cotopaxi. Estefanía Dávalos, subsecretaria de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente de Ecuador (MAE), le explicó a EFE que las “estimaciones globales apuntan a un incremento de la temperatura de 1,5 grados y se estima que el patrón no cambie en los próximos 12 años”. (Puede ver: Glaciares del Himalaya podrían derretirse antes de fin de siglo)

Este incremento ya ha generado cambios notorios a nivel general, pero según Bolívar Cáceres, del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), la amenaza es inminente. En el caso del Carihuairazo, el 96 % de su superficie glaciar se ha derretido, por lo que podría desaparecer en apenas cinco años, afirma Cáceres, en tanto que los Ilinizas no cuentan con una proyección exacta pero el deshielo ha sido también notorio.

“Hasta finales de 2018 se registró (a nivel nacional) un pérdida del 53 % de cobertura glaciar en promedio”, destacó el experto, quien advierte que es difícil predecir el futuro de los glaciares porque las condiciones climáticas son aleatorias.

Cáceres señaló que a nivel regional hay "modelos que indican que podrían desaparecer a finales del 2100, pero son sólo modelos. En los Andes, los glaciares no desaparecerán totalmente pero sí se reducirán de manera dramática”. 

El efecto de deshielo es más notorio en los dos glaciares mencionados porque están ubicados a una altitud inferior a la “línea de equilibrio”, altura promedio necesaria para que se puedan regenerar. Esa línea se encuentra a 5.120 metros de altitud, por lo que están en “estado de pérdida y no existe recuperación”. El Carihuairazo está a 5.025 metros, y el Iliniza, a 4.750, lo que acentúa la amenaza.

El glaciólogo, que lleva más de 30 años estudiando ambas elevaciones, asegura que el retroceso glaciar es un fenómeno natural que siempre ha existido, sin embargo, en los últimos 20 años se ha incrementado de manera dramática por la actividad humana y por los cambios en la climatología y temperatura mundial. (Puede leer: Se reducen los pingüinos y los glaciares 500 años después del viaje de Magallanes)

En Ecuador, los nevados con mayor cobertura glaciar son el Antisana, ubicado a 5.704 metros y el Cayambe a 5.790. En la situación de los glaciares ecuatorianos, su ubicación geográfica es “estratégica porque recaba circulación atmosférica del Pacífico y también humedad de la Amazonía, contó Rubén Bazantes, glaciólogo de la Universidad Politécnica Nacional.

Esta ubicación provoca fuertes precipitaciones que llegan a 6.000 milímetros al año y hace que el comportamiento de los glaciares ecuatorianos sea diferente al de otros de la cordillera de las Andes. Más allá de su tamaño, las autoridades siguen con mucha atención las consecuencias secundarias del deshielo, porque estos glaciares son auténticos reguladores hídricos.

Si bien en Ecuador los glaciares no son ni mucho menos un recurso indispensable para el suministro actual de agua a la población (aportan sólo el 2 % a las localidades vecinas), su desaparición podría afectar al suministro en el futuro. Otra de las consecuencias que más preocupa a los expertos es la extinción de especies y plantas autóctonas en los páramos ecuatorianos, o la llegada de especies invasoras como consecuencia de un cambio de ecosistema.

La desaparición de glaciares es un fenómeno mundial, con la diferencia -según Bolívar- de que en Ecuador y Colombia las superficies glaciares son pequeñas y el impacto al ecosistema puede ser por tanto “más notorio”. (Lea también: Derretimiento de los Himalayas, más grave de lo que se pensaba)

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