27 Dec 2020 - 5:01 p. m.

Dinamarca incinerará millones de visones sacrificados por temor al COVID-19

El Gobierno danés ha llegado a un acuerdo con sus aliados de centroizquierda para desenterrar e incinerar posteriormente a más de 4 millones de visones sacrificados por una mutación de la covid-19.

EFE Verde

A principios de noviembre, más de 15 millones de visones en granjas de Dinamarca fueron sacrificados al detectarse una cepa del virus que debilitaba la capacidad de crear anticuerpos y podía comprometer la eficacia de las futuras vacunas, y aunque la mayor parte de los animales fueron incinerados, las autoridades habilitaron dos fosas comunes en instalaciones militares al oeste del país para poder acelerar el proceso.

Animales en la superficie

Las imágenes de cientos de animales saliendo a la superficie por efecto de los gases aparecidas hace unas semanas y la constatación de que algunos habían sido enterrados a menos de los 300 metros de distancia de un lago exigidos por los protocolos medioambientales provocaron quejas de la mayoría del Parlamento danés.

Las autoridades medioambientales estiman que no hay peligro de contaminación del agua, por lo que el Gobierno y sus aliados han acordado desenterrar a los visones dentro de seis meses, cuando ya no haya riesgo infeccioso y puedan ser incinerados como basura industrial.El proceso se desarrollará entre finales de mayo y mediados de julio y tiene un coste estimado de 80 millones de coronas danesas (unos 11 millones de euros).

La controversia sobre la cobertura legal de una orden emitida por el Gobierno para sacrificar a todos los animales, y no solo los infectados o situados en un área próxima, provocó una tormenta política que acabó con la dimisión hace un mes del ministro de Agricultura, Mogens Jensen.

El Ejecutivo ha impulsado una ley, que será aprobada hoy en el Parlamento, para prohibir la cría de visones hasta finales de 2021, aunque ya hace semanas que consideró extinta la mutación y levantó las restricciones temporales en la zona más afectada.La clausura de la industria peletera, que emplea a unas 6.000 personas, provocó varias protestas de criadores de visones, apoyados por la oposición de derecha, mientras se sigue discutiendo la cuantía de la indemnización al sector.

¿Hay razones para temer?

Lo primero que hay aclarar, como escribió en esta columna Julián Villabona-Arenas, doctor en Microbiología, vinculado al Centro de Modelado Matemático de Enfermedades Infecciosas (CMMID) de La Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM), es que la mutación de un virus es un proceso completamente natural que no debería espantarnos. ¿Por qué? La mayoría de los cambios en su material genético “no afectan el funcionamiento y si lo hacen, lo hacen de manera muy sutil o lo bloquean totalmente. No obstante, algunos cambios podrían, potencialmente, ‘mejorar’ la ‘llave’ y esto se traduce en un virus más infeccioso, resistente a medicamentos o diferente morbilidad”.

Es cierto que el virus saltó de los humanos a los visones y que van a sacrificar a 15 millones de ejemplares debido a una mutación, pero aún no hay razones para pensar, como dijo la primera ministra de ese país, que lo sucedido es un riesgo para el desarrollo de las vacunas. (En contexto: Dinamarca sacrificará 15 millones de visones, pero no hay razones para alarmarse)

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