El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Dos décadas persiguiendo el sueño de salvar al tití gris, que solo vive en Colombia

Cuando en 2005 Eric Bairrao llegó a Colombia, el tití gris, especie que solo está en el país, era el primate más traficado. Su esperanza de vida era de apenas dos años. Desde entonces, este antropólogo y biólogo portugués se ha dedicado a cambiar la historia de esta especie.

20 de septiembre de 2026 - 08:00 p. m.
El biólogo Eric Bairrao ha trabajado durante más de 30 años en conservación.
PUBLICIDAD

Durante 35 años, los zoológicos fueron el principal escenario de trabajo de Eric Bairrao, un antropólogo y biólogo de Portugal, que pasó por el Zoológico de Lisboa, y el ZooParc de Beauval, en Francia, considerado uno de los más importantes del mundo y diferentes asociaciones que reúnen a estos lugares, como la Asociación Europea de Zoológicos y Acuarios (EAZA). Su trayectoria lo ha llevado a trabajar por la conservación de decenas de especies, incluida una que solo se encuentra en Colombia y que está altamente amenazada: el tití gris (Saguinus leucopus).

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta?

En la EAZA, Bairrao estuvo 25 años en la comisión del programa de cría y fue el presidente del grupo de expertos de Callitrichidae, la familia del mono tití gris. Conocía muy bien estos primates, pero el caso de la especie colombiana lo asombró años después.

El tití gris es uno de los primates endémicos de Colombia más amenazados, en buena parte, por la transformación que han sufrido las regiones en las que habita, específicamente desde el norte del Tolima hasta el sur de Bolívar. Pero hay otra razón: el tráfico ilegal. Este primate ha sido uno de los más comercializados para venderlo como mascota. Por esto, desde 2005 el biólogo empezó a buscar alternativas y personas para cambiar esa realidad. 21 años después, dice estar contento con los resultados.

¿Cómo inició el trabajo por la conservación del tití gris en Colombia?

En 2005, un amigo me contó que había una situación terrible en Colombia con el tití gris. Había muchos animales en centros de rescate y zoológicos que no sabían cómo cuidarlos. En ese entonces, la esperanza de vida de un tití gris era de apenas dos años, así que me dijo que teníamos que hacer algo. Ese mismo año vine a Colombia para participar en un congreso de la Asociación Latinoamericana de Zoológicos y Acuarios. Hice un recorrido y vi cosas absolutamente increíbles: el tití gris era el primate más traficado del país y, en los centros de rescate, los pintaban de amarillo para hacerlos más atractivos para la gente.

Todo eso me llevó a poner en marcha un programa de conservación que reuniera los esfuerzos de los zoológicos colombianos que tenían esta especie. También buscamos el apoyo de zoológicos europeos para conseguir financiación.

¿Qué acciones han implementado desde el proyecto de conservación del tití gris?

Hemos trabajado en varios frentes. Implementamos programas de cría e investigación, que incluyen estudios sobre la dieta del tití gris en medio silvestre, para mejorar su alimentación en cautiverio.

También nos hemos enfocado en la educación, a través de actividades como los festivales del tití gris en pueblos cerca de la zona de extracción de la especie para el tráfico, como Norcasia y La Dorada. Además, hemos realizado talleres de capacitación. De hecho, la semana pasada hicimos en Barranquilla el décimo primer taller de capacitación que reúne a expertos, zoológicos, autoridades ambientales, universidades, organizaciones y representantes del sector privado para compartir conocimientos y experiencias alrededor de la conservación de esta especie.

Por otra parte, estamos trabajando en una estrategia de conservación a largo plazo para el tití gris, que fue adoptada por las autoridades colombianas e incorporada al Programa de Conservación de los Primates de Colombia, liderado por el Ministerio de Ambiente. Esperamos que se publique este año o el próximo.

No ad for you

Después de 20 años, ¿están satisfechos con el trabajo que han realizado en el país?

El tití gris es una especie amenazada que solo se encuentra en Colombia.

Hay cosas muy interesantes. En 2005 nadie hablaba del tití gris, ahora son cientos los programas que estamos desarrollando en toda Colombia. Eso se refleja en varias cosas: ya tienen una esperanza de vida más normal, los centros de rescate han cambiado completamente el manejo de la especie, y ya no es el primate más traficado de Colombia, lo que significa que ha habido un trabajo importante a nivel de educación sobre el tráfico y la compra de tití gris como mascotas.

Estoy muy contento de ver los resultados después de más de 20 años de trabajo intenso y de coordinación con muchas personas. Aquí han participado la investigadora Alba Lucía Morales, con quien inicié; Carolina Falla, quien fue directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de Zoológicos y Acuarios. Luego llegó Cristian Olaciregui, del Zoológico de Barranquilla, un apoyo importante para el programa.

No ad for you

¿Cuáles han sido los principales retos?

Uno de los aspectos más importantes es cómo conservar el tití gris en el medio silvestre. Hace unos años intentamos, junto a Wildlife Conservation Society

(WCS), hacer un censo de la especie en Colombia para conocer su distribución actual y su posible densidad, pero tener un estimativo de números es muy difícil. Hay muchas zonas que no se pueden visitar por temas de orden público.

No ad for you

Sin embargo, ese trabajo nos permitió, por ejemplo, saber que la zona más importante para la conservación del tití gris sería la Serranía de San Lucas, entre Bolívar y Antioquia. Desafortunadamente allí hay riesgos por narcotráfico, minería, y violencia que nos limitan. El único Parque Natural donde está la especie es la Selva de Florencia.

¿Han podido adelantar trabajos allí?

Sí, el programa ha comprado dos predios para donarlos al parque porque está a una gran altitud y a los monos no les gusta porque hace frío. Ellos utilizan la parte baja del parque que es más limitada. Por esto compramos predios en esa zona baja.

No ad for you

Además, sabemos que cerca hay otras zonas de conservación de la sociedad civil. Una es una zona de producción de electricidad de Isagen que está en el río La Miel. Cerca al embalse Amaní hay un área muy grande, donde hay bastantes titis, pero es una zona limitada. Lo que queremos hacer ahora es conectar esa zona de Isagen con el Parque Nacional Selva de Florencia. Para esto estamos intentando convencer a los campesinos que tienen los predios en esta zona a participar en esta acción de conservación, manteniendo un espacio para los titís grises.

¿Tienen en mente más proyectos en el marco del programa?

Tenemos en mente un proyecto para construir un centro de conservación e investigación para los titís endémicos de Colombia, es decir, el tití gris y el tití cabeciblanco, que también es de los más traficados. La idea es apoyarnos con universidades que tengan los medios para hacer la investigación y que los estudiantes se puedan involucrar como voluntarios para mantener la especie.

No ad for you

Usted tiene una amplia trayectoria en conservación de especies. ¿Cuáles son los elementos básicos para que estos programas tengan éxito?

Creo que hay tres condiciones esenciales. La primera y más importante es tener una persona apasionada por la especie, que dedique su corazón y tiempo. La segunda, los recursos. Sin plata no se hace conservación. Mi trabajo los últimos 20 años ha sido buscar recursos para el programa. No ha sido nada fácil, pero acá continuamos. Lo tercero es involucrar a las comunidades locales donde la especie existe. No se puede conservar sin arreglar primero la parte humana, porque muchos de los problemas de la pérdida de hábitat, vienen de allí, de personas que tienen pocos recursos y entonces buscan los recursos naturales sin pensar en mañana.

También ha pasado por diferentes zoológicos en el mundo. ¿Cuál es el papel que tienen estos lugares para apoyar la conservación de la biodiversidad?

Cada región y país es distinto. Por ejemplo, en Europa, para que un zoológico pueda funcionar debe presentar trabajos de conservación, investigación y educación. Es una obligación legislativa. En Colombia o en América Latina no existe, pero sí hay una responsabilidad ética y moral. Los zoológicos deben tener presente que generan ingresos a partir del uso de animales y que, por eso, tienen la responsabilidad de destinar parte de ese dinero a la conservación de las especies en sus hábitats naturales.

No ad for you

Además, en cautiverio se pueden estudiar muchas cosas: vacunas para la fiebre amarilla, que es un problema muy grave que afecta a los primates de América Latina; o hacer la investigación etológica sobre el comportamiento de la especie. Por tanto, los zoológicos son laboratorios de investigación muy importantes. Varios lugares de Colombia lo han reconocido. La Universidad de Antioquia, por ejemplo, está muy involucrada en la conservación y la investigación del tití gris.

También es importante que participen en un programa de cría, que reproduzcan la especie para tener unas poblaciones de reserva de la especie a largo plazo.

No ad for you

🌳 📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre el ambiente? Te invitamos a verlas en El Espectador. 🐝🦜

Conoce más
Ver todas las noticias
Leer más
Leer más