27 Mar 2021 - 3:22 p. m.

El año del planeta para una década de acción

Mary Lou Higgins, directora WWF Colombia - directora WWF Colombia

Hoy se celebra La Hora del Planeta, el movimiento global que desde 2007 ha convocado a millones de personas para expresar su interés de conservar y proteger la naturaleza, y enfrentar desafíos como el cambio climático. Esta noche, siguiendo la tradición, hogares y monumentos de todo el mundo apagarán las luces, pero además se espera un movimiento digital sin precedentes para hablar por la naturaleza.

Esta edición es especial porque ocurre en un escenario de COVID-19, que ha afectado a todo el mundo. La pandemia nos sigue mostrando lo vulnerables que somos, y lo dañino y peligroso que es el modelo de desarrollo sobre el que hemos basado nuestro estilo de vida. Tenemos suficiente información para entender que nuestro bienestar depende directamente del bienestar de la naturaleza y que no hay más excusas para no cambiar el rumbo.

Por eso, esta Hora del Planeta es una oportunidad para alzar la voz por el entramado de vida que nos sostiene, y extender un mensaje de urgencia a los líderes globales para que impulsen acciones más ambiciosas que permitan recomponer nuestra relación con la naturaleza. En este año decisivo estos podrán tomar decisiones políticas clave sobre la acción climática, el desarrollo sostenible y la naturaleza, y lograr un plan global ambicioso que nos lleve a un planeta más sostenible para 2050.

Pero la Hora del Planeta es solo el comienzo. Nos queda un gran camino por delante, justo ahora que el mundo se prepara para una recuperación económica. Las decisiones que tomemos nos llevarán a una sociedad más justa, equitativa y resiliente o, por el contrario, a un escenario de crisis más profundas, con pandemias incluso peores a las que estamos viviendo. Es tarde, pero estamos a tiempo de hacer las transformaciones que necesitamos, desde la forma en la que producimos, nuestros sistemas energéticos y, en general, nuestros patrones de consumo.

¿Por dónde empezar? Es urgente apostarle a una recuperación que sea justa, verde y resiliente, que tenga en cuenta criterios ambientales y que asegure nuestro bienestar. Una, que cierre brechas sociales que también son en buena medida causantes de muchas problemáticas ambientales. Esta recuperación debe propiciar comunidades más prósperas que puedan vivir con dignidad y en

armonía con los recursos de los que dependen. Además, es necesario que le apunte a una economía resiliente, que pueda adaptarse a la incertidumbre de los efectos del cambio climático y recuperarse de golpes como la pandemia, y así evitar tragedias naturales, económicas y sociales de gran magnitud.

Estamos ante un momento crítico para crear medidas y estímulos a las economías que protejan y ofrezcan medios de vida más resistentes, resilientes, y bajos en carbono. La urgencia de afrontar el COVID-19 y sus efectos, no debe dejar de lado la necesidad de lograr los objetivos a más largo plazo. Los planes de recuperación deben alinearse, además, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y las agendas de clima y biodiversidad.

Y algunas ideas para lograrlo, además de asegurar acciones que protejan a toda la población del virus, son alinear los flujos financieros hacia oportunidades de inversión rentables y sostenibles, que logren reducciones rápidas de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), y pérdida de biodiversidad. Igualmente, hay que eliminar incentivos como los subsidios a los combustibles fósiles (cuya quema contribuye al calentamiento global), y promover la transformación del sistema alimentario hacia una agricultura regenerativa y sostenible, que asegure dietas saludables para todos con menos pérdidas y desperdicios.

Es clave desarrollar inversiones que mitiguen los impactos del cambio climático, como las energías renovables en las ciudades, fortaleciendo la equidad social y la justicia climática. Y soluciones basadas en la naturaleza, como la conservación y restauración, que son medios para enfrentar la crisis climática y beneficiar a las comunidades locales.

Estamos frente a grandes desafíos, pero ya hemos visto nuestra enorme capacidad de asumir retos inimaginables y adaptarnos. Que esta Hora del Planeta sea una oportunidad para demostrar que nuestro bienestar común nos importa. Estamos, nada más y nada menos, en el Año del Planeta y frente a la Década de Acción para nuestro hogar común. De todos dependerá que logremos seguir avanzando.

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