3 Apr 2019 - 7:37 p. m.

El calentamiento del Ártico no deja que el “hielo joven” se forme completamente

Un estudio del Centro para la Investigación Polar y Marina (AWI) demostró que el hielo joven no está logrando salir de su "salacuna", debido a las altas temperaturas en el Ártico. Este fenómeno podría generar enormes rupturas en las corrientes del Ártico y en sus ciclos ecológicos.

Redacción Vivir con información de Revista N+1

Casi todo el hielo que se está formando en los mares árticos, especialmente en Rusia, se está derritiendo, sin tener tiempo para llegar a la parte central del Ártico. Esto influye en el transporte de hielo en las corrientes marinas, que son fundamentales para el funcionamiento del clima en todo el Planeta.

Los resultados del estudio, publicados en Scientific Reports, mostraron que solo el 20% de este hielo alcanza la corriente transártica, mientras que antes del 2000, la mitad de todo el hielo joven sí lo hacía.

Según los investigadores, este hecho “nos lleva un paso más cerca de un verano sin hielo en el Ártico”. Asimismo si el hielo marino disminuye, el Océano Ártico pierde un importante medio de transporte de nutrientes, algas y sedimentos.

La salacuna del hielo

Los mares de Barents, Kara, Siberia Oriental y Laptev se consideran la cuna del hielo ártico, debido a las bajas temperaturas invernales en esos mares, el flujo constante hacia ellos de los ríos siberianos y el fuerte viento de la tierra, allí se forma continuamente el hielo nuevo, que avanza lentamente hacia la parte central del Ártico.

Después de estar “maduro”, todo ese hielo se queda atrapado allí por la corriente transártica y, durante un par de años, esta corriente transporta hielo por todo el Ártico hasta el estrecho de Fram, entre Groenlandia y el archipiélago de Spitsbergen, en donde el hielo comienza a derretirse y a mezclarse con el agua de mar que circula en toda la Tierra.

Sin hielo nuevo que alimente a la corriente trasnártica –una de las dos más importantes en ese océano– se alteraría el comportamiento de ese océano, que causaría un efecto dominó en otras corrientes fundamentales para la vida en todo el planeta.

El calentamiento del Ártico

El calentamiento en el Ártico es más rápido que en el resto del mundo. De hecho, estudios anteriores han estimado que allí los efectos del cambio climático se sienten dos veces más que en otras áreas del planeta.

Una de las consecuencias de esta realidad, además de una disminución de la máxima cantidad de hielo en marzo (en pleno verano ártico), es una reducción en la proporción de hielo multianual (es decir, el que se acumula a lo largo de los años) en comparación con el hielo de un año. Si esta tendencia continúa, los científicos estiman que ya en este siglo el Ártico puede permanecer sin hielo durante el verano.

Esta noticia es preocupante pues el clima en el Ártico también afecta a otras regiones. Ya en otros estudios, climatólogos estadounidenses mostraron un vínculo entre el calentamiento en el Ártico y los inviernos más fríos en Siberia; en donde habitan 36 millones de personas.

¿Cómo llegaron a esta conclusión?

Thomas Krumpen, del Instituto Alfred Wegener en Alemania, y sus colegas, explica que para obtener estos resultados primero revisaron datos satelitales desde 1998 hasta 2017, en los que observaron la formación y el movimiento del hielo ártico desde los mares rusos hasta el flujo transártico.

Según sus cálculos, al comienzo del período de observación, aproximadamente la mitad de todo el hielo joven alcanzó la corriente transártica. Ahora, el 80% se derrite, sin tener tiempo de llegar a la parte central del Ártico en donde se une a la corriente descubierta a finales de la década de los 30 por el científico ruso Pyotr Shirshov.

Adicionalmente, los científicos estimaron el espesor del hielo en el Estrecho de Fram: en 15 años ha disminuido en un 30%, lo que significa que los témpanos de hielo se han vuelto más jóvenes. Esto quiere decir que el hielo ya no se forma cerca de los ríos  Lena y Yenisei, sino en regiones de mar abierto, lejos de las costas y, en consecuencia, de las desembocaduras de los ríos siberianos.

Esta conclusión está respaldada por las muestras obtenidas mediante trampas de sedimentos que los biólogos del Centro para la Investigación Polar y Marina (AWI) han recogido durante aproximadamente dos décadas en el Estrecho de Fram.

En ese sentido, señalaron los investigadores en un comunicado, estos bloques de hielo jóvenes “contienen significativamente menos partículas como algas, sedimentos y nutrientes, porque las olas, el viento y las mareas despiertan muchas más partículas del fondo marino en zonas costeras poco profundas que en alta mar”.

En consecuencia, "en lugar de minerales siberianos, ahora encontramos más restos de algas y microorganismos muertos en nuestras trampas de sedimentos", dice la coautora Eva-Maria Nöthig. Esta situación podría poner patas arriba todos los procesos biogeoquímicos y ecológicos del Océano Ártico central.

"Nuestro estudio apunta a cambios extremos en el Ártico: el derretimiento del hielo marino en el Mar de Kara, el Mar de Laptev y el Mar de Siberia Oriental es ahora tan rápido y grande que vemos una disminución en la cantidad de hielo nuevo en el curso transártico", dijo Krumpen en un comunicado de prensa.

“Estamos presenciando la avería de un importante transportador de hielo, que nos acerca al verano sin hielo en el Ártico", agregó el especialista.

 

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