15 Nov 2018 - 3:00 a. m.

El Encuentro Nacional por el Agua quiere reflejarse en el PND de Duque

Tras escuchar los retos que seis ciudades y sus municipios circundantes tienen sobre 12 de las principales cuencas del país, hoy llevaremos las recomendaciones al Gobierno Nacional para que gestione de manera más efectiva el agua en los próximos cuatro años.

Redacción Bibo

Colombia ha venido perdiendo sus bosques a pasos agigantados y con ello coberturas naturales esenciales para la regulación del agua en las cuencas que abastecen al país. A punto de entrar en un nuevo periodo de sequía, es muy probable que las imágenes de los últimos años de ríos como el Cauca y el Magdalena llegando a niveles muy bajos agua se vuelvan repetir, y que ciudades como Cali y Santa Marta enfrenten una vez más serios problemas de desabastecimiento de agua. 

Este es un escenario que nos debería poner en alerta a todos los colombianos: cerca del 80 % de la población, el 75% de la generación de hidronergía y el 80% del PIB de Colombia están localizados en las macrocuencas Magdalena- Cauca y Caribe donde, de acuerdo con el IDEAM, solamente está el 21% de la oferta de agua superficial disponible y a la que le quedan únicamente el 20% de los bosques naturales. 

Frente a este escenario, resulta fundamental que el Gobierno nacional y regional, el sector privado y la sociedad civil se sienten a discutir la retos que enfrenta los ríos, se pongan de acuerdo en soluciones y las trasladen a la construcción de políticas públicas y de acciones concretas que finalmente beneficien la recuperación y conservación efectiva de las cuencas , empezando por las que juegan un rol clave en el abastecimiento de agua para la población y la economía del país. 

Por eso la importancia del Encuentro Nacional por el Agua, una iniciativa impulsada por la campaña Bibo de El Espectador con el apoyo de Isagen, Bavaria y WWF, que este jueves 15 de noviembre, en las instalaciones del hotel JW Marriot de Bogotá. Durante este Encuentro, los participantes dialogarán sobre los retos y oportunidades para mejorar el ordenamiento y gestión de 12 de las principales cuencas del país que abastecen de agua cerca de 7 millones de habitantes e invitar al Gobierno nacional a que las considere en el nuevo Plan Nacional de Desarrollo. 

En esa medida, el Encuentro Nacional desarrollará unas líneas temáticas alrededor de las cuales se propongan soluciones que apunten a una mejor gobernanza de las cuencas, incluyendo su recuperación y  conservación, para de esta manera reducir los  riesgo de desabastecimiento de agua en periodos de sequía o desbordamientos e inundaciones en temporada de lluvias.

Para lo anterior, esta Iniciativa recorrió, en apenas dos meses, las ciudades de Medellín, Bucaramanga, Manizales, Cúcuta, Cali y Cartagena para escuchar a más de 300 tomadores de decisión de distinta índole, que incluyeron funcionarios públicos, autoridades, empresarios, académicos, investigadores, organizaciones de la sociedad civil y comunidades de base de los municipios circundantes, sobre las problemáticas y oportunidades de las principales cuencas hidrográficas de sus regiones.

Estos Encuentros Regionales por el Agua fueron moderados por la ex viceministra de Medio Ambiente, Adriana Soto, y abarcaron las cuencas de los ríos Nare, Porce,  Guarinó, la Miel, Sogamoso, Suratá, Pamplonita, Zulia, Cali y Palo. El Canal del Dique y el complejo Lagunar Juan Gómez-Dolores, fundamentales para la oferta de agua a la ciudad de Cartagena, fueron también objeto de discusión en dichos Encuentros. El resultado de lo anterior son propuestas aterrizadas en materia de gobernanza del recurso hídrico, construidas desde las regiones, que buscan incidir en la agenda pública, específicamente en el próximo Plan Nacional de Desarrollo, que este Gobierno decidió llamar ‘El Pacto por Colombia’. 

Teniendo en cuenta que en semanas pasadas el IPCC (el panel científico sobre cambio climático más importante del mundo) confirmó que la temperatura del planeta ya subió 1 °C, y dio un ultimátum advirtiendo que solo nos quedan 12 años para detener un incremento de la temperatura global más allá de los 1,5 °C, evitando con ello una catástrofe, los Encuentros en las ciudades coincidieron en que el Gobierno del Presidente Duque tiene una enorme responsabilidad en la medida en que los próximos 4 años serán vitales en la carrera contra reloj para disminuir la vulnerabilidad de las cuencas ante los efectos adversos del cambio climático. En ese sentido, el Plan Nacional de Desarrollo es la puerta de entrada para que las políticas públicas y los mecanismos financieros tengan un claro énfasis en mitigar este fenómeno, integrándolas a las medidas que promueven el desarrollo, si no se quieren perder vidas y poner en riesgo el crecimiento económico con implicaciones cada vez más cuantiosas. 

El ajuste en el Plan no sería tan complicado. El Estudio Nacional del Agua, cuya nueva versión presentará también este jueves la Directora del IDEAM, Yolanda González,  contiene análisis regionales de demanda, oferta y calidad del agua que se suma a los innumerables informes y estrategias para la lucha contra la deforestación y degradación de suelos así como la contaminación de las fuentes hídricas. Palabras más, palabras menos, ya hay un sólido conocimiento para que las políticas públicas sobre recurso hídrico se actualicen y sobretodo sean implementadas de manera efectiva por parte de las autoridades gubernamentales, incluyendo gobernaciones, alcaldías y las Corporaciones Autónomas Regionales. 

Luis Germán Naranjo, director de Conservación de WWF y uno de presentadores en el Encuentro Nacional de este jueves, tiene expectativas sobre el Estudio Nacional del Agua 2018. Es muy probable con que los datos de los últimos 4 años sobre deforestación y degradación de suelos, los indicadores de disponibilidad y calidad del agua para las distintas cuencas no se hayan mejorado con respecto a los de la edición anterior de este Estudio (2014). Esto quiere decir que la mayor parte de estas cuencas podrían continuar, o incluso incrementar, su grado alto de vulnerabilidad al desabastecimiento en un año seco o a inundación y deslizamientos en un año húmedo.

Hacia el 2022 

La gran apuesta del Encuentro Nacional por el Agua será que sus principales conclusiones, recopiladas en los diálogos de las seis ciudades y sumadas a las de hoy, realmente lleguen a oídos del Gobierno, promuevan las acción conjunta entre entidades del sector público, privado y de la sociedad civil para que lo dicho allí se convierta en acciones concretas que nos lleve a un cambio transformacional en la forma como se ordenan y gestionan las cuencas. 

Al respecto, Juan Mauricio Ramírez, coordinador del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 y uno de los asistentes este jueves, asegura que “sin duda” su equipo escuchará las conclusiones y retos planteados por los encuentros regionales. Incluso, asevera,  “podría ser muy relevante pensar en un mecanismo que acople directamente esas ideas al Plan, teniendo en cuenta que fue altamente participativo y que proviene de sectores muy variados”. 

Ramírez coincide en que, como se planteó en los encuentros regionales, ponerle un sentido territorial a la gestión del agua será fundamental para los próximos cuatro años. De hecho, comenta que el Plan Nacional de Desarrollo acopla esta vez el concepto de “subregiones funcionales”, ya que hay una serie de temas prioritarios para el desarrollo sostenible que no se resuelven a nivel municipal, sino que llevan interdependencias con otros territorios que muchas veces no coinciden con los límites político-administrativos de los departamentos. 

“Por ejemplo, hablo de municipios que comparten cuencas o ecosistemas estratégicos, que pueden tener mercados comunes o infraestructuras sociales compartidas y que no están claramente en los mapas”, explica con más detalle. 

Para lograr lo anterior, concluye, serán vitales ejercicios de participación como los adelantados por El Espectador, WWF, Isagen y Bavaria. “Lo que se quiere y se está planteando es establecer las bases o los insumos para llegar a formalizar unos pactos territoriales que recojan, tanto las prioridades y apuestas que surjan de la región, como lo que el Gobierno considera que debe ser desarrollado: deforestación en la Amazonia y la preservación de cuencas en la región central como esenciales”. 

Del dicho al hecho 

¿Y cómo pasar del diálogo a la acción?, ¿cómo hacer para que el Encuentro Nacional por el Agua no sea un foro más? Los encuentros regionales ya convocaron con éxito a actores claves de cada una de las cuencas, que identificaron algunas de las problemáticas más urgentes y los indicadores de gestión e impacto que pueden servir para hacer un seguimiento efectivo a las soluciones que se planteen en el futuro cercano. 

Para el caso de Bucaramanga, quedó claro que los ríos Sogamoso y Suratá, con alta deforestación y contaminación así como baja articulación entre instituciones, tienen un vacío en su ordenamiento y gestión, por lo que se hace urgente que se actualicen y pongan en marcha los Planes de Manejo y Ordenamiento de estas Cuencas (POMCAS) con zonificaciones específicas que dejen mucho más claros cuáles son los usos permitidos y prohibidos.  Otra de las medidas urgentes es la articulación de estos POMCAS con la actualización de los Planes de Ordenamiento Territorial de los municipios y ciudades que tienen injerencia en esas cuencas . El mismo resultado tuvo el Encuentro en Medellín (para las cuencas de los ríos Nare y Porce), en Cali (para las cuencas de los ríos Cali y Palo) y en Manizales (para las cuencas de los ríos La Miel y Guarinó), en donde además se evidenció la necesidad de que los Consejos de Cuencas y el Consejo Nacional del Agua sean más efectivos en el seguimiento a lo dispuesto por los POMCAS . De lo anterior se desprendería la necesidad de fortalecer técnicamente estas instancias de decisión para que la gestión integral y eficaz del recurso hídrico sea una realidad. En Cúcuta y en Cali las recomendaciones también incluyeron acciones para el mejoramiento de la calidad del recurso hídrico. 

En Cartagena, los asistentes al encuentro coincidieron en que hay que restaurar y recuperar el complejo lagunar Juan-Gómez Dolores y financiar y ejecutar el Macroproyecto del Canal del Dique antes de que la sedimentación y degradación de los ecosistemas naturales generen una crisis de desabastecimiento de agua en los próximos 8 años, poniendo en riesgo a la población y las actividades económicas como el turismo y el comercio de los que depende económicamente Cartagena. 

Y como eje transversal a todos los puntos anteriores, en los Encuentros Regionales, se evidenció la necesidad de que la toma de decisiones respecto a la planificación y gestión del recurso hídrico se haga basada en la mejor información disponible. Para ello, se recomendó consolidar el Sistema de Información del Recurso Hídrico existente, con recursos y herramientas tecnológicas más dinámicos que le permita a dicho Sistema incluir información de diversas fuentes bajo un "lenguaje" común, sistematizarla y hacerla disponible para todos los usuarios de una manera que comunique eficazmente la información sobre el estado de la cuencas en el país. Lo otro que se mencionó en dichos Encuentros de manera reiterativa es que los sistemas de Monitoreo y Seguimiento del recurso hídrico para ríos y cuencas son también una necesidad apremiante para establecer en tiempo real el estado y evolución de sus respectivos indicadores de calidad y cantidad de agua en cada uno de ellos. 

Los Encuentros Regionales 2018 abordaron y priorizaron otros temas que incluyen la necesidad de restaurar y conservar aquellas áreas de las cuencas que juegan un rol crítico en la regulación hídrica de la misma con el fin de lograr incrementar su resiliencia a eventos climáticos como lluvias y sequías y de esta manera garantizar el agua para la población y la economía del país. Para ello se propuso usar de manera más eficaz varios mecanismos existentes, ya previstos por la ley, como la inversión del 1% , las compensaciones ambientales, transferencias del sector eléctrico y las tasas de agua, de manera que los recursos provenientes de estas fuentes sean invertidos por parte de las autoridades competentes (CARs y municipios por ejemplo) de una forma efectiva y transparente , con sistemas de monitoreo y verificación que muestren de manera pública el impacto en la regulación hídrica de dichas inversiones realizadas por las autoridades ambientales y municipios, para que haya un control efectivo de este proceso por parte, entre otros, de las Autoridades de control como la procuraduría y la contraloría. 

Los acuerdos y clamores en estas ciudades, a la final, puede ser un catalizador de acciones a escala nacional, a través del debate constructivo en los distintos paneles que tendrá hoy el Encuentro Nacional por el Agua: 

“Acciones abordadas en los Encuentros por el Agua regionales 2018 para mejorar la gestión de las cuencas ”, en el que estarán los directores de las Corporaciones Autónomas Regionales de Antioquia, Bucaramanga y Caldas; Roberto Mario Esmeral, Viceministro de Ordenamiento Ambiental del Territorio del Ministerio de Medio Ambiente; Camilo Marulanda, Gerente General de Isagen, y Carolina García, Gerente de Sostenibilidad de Bavaria. 

“Reflexiones sobre la gestión del agua en el marco del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022”, donde participarán, además de Juan Mauricio Ramírez, del DNP; Ángela Montoya, presidenta de Acolgen (Asociación Colombiana de Generadores de Energía); Germán Osorio, director de la Comisión Reguladora del Agua, y Silvia Vargas, directora encargada del Centro Nacional del Agua de la ANDI. 

La información que recoge el Estudio Nacional del Agua 2018 tendrá que permitir identificar con claridad las cuencas más degradadas y los puntos críticos de recarga hídrica para de esta manera implementar de manera urgente acciones para la conservación y restauración de las coberturas naturales en estas áreas y de esta manera mejorar la regulación del agua de las cuencas, tal y como lo recomendaron los 6 Encuentros Regionales por el Agua, asegura Luis German Naranjo de WWF.  

A lo anterior se le deben sumar las acciones que estos Encuentros Regionales recomendaron para disminuir la contaminación de las fuentes de agua e incrementen la eficiencia en la forma cómo usamos el agua para evitar desperdicios de la misma. El resultado de esta ecuación de conservación y uso sostenible será más agua en cantidad y en calidad para la población, con ahorros importantes en los costos de tratamiento de aguas por parte de los acueductos, mayor seguridad hídrica para los sectores económicos que dependen del agua, incluyendo la generación hidroeléctrica, incremento en la productividad de sectores clave como el agrícola y disminución de los efectos adversos producidos por eventos climáticos extremos, concluyó Adriana Soto, moderadora del Encuentro Nacional por el Agua.

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