3 May 2016 - 9:09 p. m.

El peor derrame de hidrocarburos es gota a gota

Los grandes derrames de crudo entre 1901 y 2013 suman 2.700 millones de galones. Los vertimientos de aceites y lubricantes rondan los 10.000 millones de galones.

Redacción Vivir

Los grandes derrames de petróleo como el que ocasionó el buque Exxon Valdez en 1989 o más recientemente la mancha negra que se extendió por más de 80 kilómetros en el río Mira, en Tumaco, tras un atentado de las Farc, son difíciles de borrar de la memoria.

Las imágenes de los animales moribundos bañados en una brea negra, los ecosistemas destruidos o las playas embadurnadas de aceite siempre saltan a las primeras páginas. Pero hay un desastre mayor que, a lo largo de un siglo, ha pasado relativamente desaparcibido.

Una campaña bautizada Derrames silencioso de petróleo busca llamar la atención sobre el problema que representa el vertimiento de aceites de motor y lubricantes industriales en cuerpos de agua alrededor del mundo.

Los promotores de la campaña señalan que mientras los derrames accidentales de petróleo alrededor del mundo entre 1901 y 2013 representaron unos 2.700 millones de galones, la contaminación por aceites de motor y lubricantes ascendió a 10.000 millones de galones. Una cifra tres veces superior.

El problema de estos derrames silenciosos es que estarían provocando problemas de salud crónicos entre la fauna marina. Los científicos, como lo señaló Anna Kulow en un artículo sobre el tema para National Geographic, han centrado su atención en un grupo específico de sustancias tóxicas conocidas como hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs, por sus siglas en inglés). Estas moléculas, uno de los principales componentes de los aceites de carro, se acumulan en el tejido grado de los animales y han sido vinculados a diferentes tipos de cáncer.

Un estudio de 2014 realizado por el Cook Inlet Regional Citizens Advisory Council detectó en ballenas de Alaska un alto porcentaje de estos compuestos en el cuerpo de los cetáceos. A este trabajo se suma otro de investigadores de la Universidad del Estado de Nueva York que analizaron durante una década, 1992 a 2002, los tejidos de nutrias en tres localidades de California. Los PAHs detectados en las nutrias provenían de distintas fuentes, entre ellas derrames de aceites.

En su página web, los promotores de la campaña invitan a los usuarios de vehículos a seguir las recomendaciones para disponer adecuadamente de aceites y otras sustancias contaminantes. 
 

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