17 Mar 2021 - 12:06 a. m.

En fotos: la sequía que está acabando con la laguna de Suesca

El nivel de la Laguna de Suesca, ubicada entre los municipios de Suesca y Cucunubá, en Cundinamarca, ha bajado su nivel en casi un 90%. Hoy, el espejo de agua que fue declarado reserva hídrica y reservorio de biodiversidad en 2006, parece más un desierto.

Blog El Río

La situación en la que se encuentra la Laguna de Suesca es alarmante. El cuerpo de agua, que fue declarado en 2006 reserva hídrica de Colombia contra el cambio climático y reservorio de biodiversidad, ha bajado su nivel en casi un 90%, alcanzando tan solo 1,03 metros de profundidad. Sus vecinos ven cómo ahora agoniza frente a sus ojos.

Aunque hace 15 años las autoridades se habían comprometido a implementar un plan ambiental para para proteger este cuerpo de agua, ubicado a tan solo 90 kilómetros al norte de Bogotá, parece que los esfuerzos se han quedado cortos. “Estamos ya no flotando en las aguas, sino enterrados en el fango”, dice a la AFP Hernán Sandino, un ingeniero de 73 años que vive en la zona.

Su estado actual llevó a que la gobernación de Cundinamarca, las alcaldías de Suesca y Cucunubá, y la Corporación Autónoma Regional (CAR) se reunieran de manera extraordinaria para definir un plan de recuperación a corto, mediano y largo plazo.

Según voceros de la CAR, el nivel de esta laguna depende principalmente de la intensidad de las lluvias, por lo que, cuando hay temporadas secas intensas, como la que se presenta actualmente en esta zona donde se encuentra este cuerpo hídrico, en la cuenca alta del río Bogotá, el nivel del agua baja. “Su principal salida de agua es la evaporación”, asegura la entidad.

Uno de los aspectos urgentes que se identificaron para la recuperación de la laguna fue el mantenimiento de la red de alcantarillas, así como la recuperación de los canales alrededor de la laguna. Acciones que se realizarán de forma manual, con maquinarias y con la participación de las Juntas de Acción Comunal de los municipios. Según Humberto Hernández, ingeniero de la CAR, el taponamiento de estos desagües es lo que impide que la poca lluvia que ha caído en los últimos años descienda desde las montañas vecinas.

En las reuniones se definió también la construcción de un Plan de Manejo Ambiental, que deberá ser presentado en los próximos tres meses al Ministerio de Ambiente para su aprobación. Asimismo, se planteó la necesidad de llevar a cabo un programa de vigilancia y control de la laguna, así como una revisión de las concesiones de agua. La CAR también aseguró que realizaría un estudio hidrogeológico con el fin de conocer los factores que puedan estar asociados a algún tipo de afectación al interior de la laguna.

En otras épocas, los patos migratorios, garzas y tinuguas visitaban el espejo de agua. Hoy, el que era un albergue de aves migratorias recibe muchos menos visitantes.

Fidela Castillo da fe de la tragedia ambiental. Ha vivido sus 65 años junto a la Laguna de Suesca y de joven, recuerda, lavaba ropa en la orilla mientras sus vecinos sacaban agua para regar cultivos y dar de beber a los animales.

Hoy debe cargar un galón de agua desde su casa hasta el borde de la laguna, donde la esperan una vaca y su ternero sedientos. Lo hace apoyada en un bastón. Las sequías marchitaron los cultivos, por lo que la agricultura dio paso a la ganadería, relata Castillo.

Las nubes no asoman y el picante sol de la sabana reseca los pastizales. A este paso, un día tendrá que abastecerse de pasto en otro lugar para alimentar a su ganado.

*Con información de AFP

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