Las sequías se están haciendo cada vez más inclementes a causa del cambio climático. Hace un año, se estableció que 2024 fue el año más cálido desde que se tienen registros, y la Organización Meteorológica Mundial ha advertido que 2025, a falta de tener los datos finales, tuvo una senda similar.
En ese contexto, los bosques tropicales son uno de los ecosistemas más amenazados. La Amazonia y el Chocó biogeográfico, que se extiende por Perú, Ecuador, Colombia y Panamá, hacen parte de este tipo de bosques, que se están secando debido a las fuertes sequías que vienen con el cambio climático.
Un grupo de investigadores, en un estudio publicado recientemente en la revista New Phytologist, estudió la forma en la que se están adaptando algunos árboles de los bosques tropicales de Panamá para sobrevivir a las sequías. Ese gran esfuerzo, sin embargo, pareciera no ser suficiente para evitar su eventual desaparición.
Para analizarlo, hicieron una serie de experimentos controlados en los que, separando parcelas, se construyeron barreras para evitar que la lluvia que usualmente llega en una temporada alcanzara el suelo. Los escenarios fueron desde el 50 % hasta el 70 % de restricción de las precipitaciones.
La respuesta de los árboles fue extender algunas de sus raíces, ante la muerte de otras. Por la falta de agua en el suelo, las raíces superficiales empezaron a morir, pero los árboles empezaron a crecer otras hacia las profundidades, en lo que sería un esfuerzo por conseguir agua reservada allí.
Este parece ser un comportamiento usual entre especies de flora de los bosques tropicales. Sin embargo, la razón por la que no estaría siendo suficiente es la misma detrás del hecho de que el cambio climático acelerado es un problema para el planeta.
Los árboles, y la gran mayoría de especies vivas, tiene la capacidad de adaptarse a variaciones en el clima. Pero la evolución para hacerlo es un proceso lento, tal como han ocurrido los cambios climáticos hasta ahora. El actual, causado principalmente por la actividad humana, está ocurriendo a un ritmo acelerado.
Ese ritmo es, para muchas especies, imposible de seguir. Al no lograr adaptarse a tiempo, corren el riesgo de desaparecer. Y con estas, señalan los autores, las grandes cantidades de carbono que almacenan, causando una mayor contaminación y que el cambio climático acelere su paso.
🌳 📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre el ambiente? Te invitamos a verlas en El Espectador. 🐝🦜