2 Apr 2021 - 4:30 p. m.

Estudio revela cómo ha cambiado la acuicultura en los últimos 20 años

La sostenibilidad de la acuicultura se ha debatido intensamente desde el año 2000, cuando se publicó en Nature una revisión sobre el efecto de la acuicultura en el suministro mundial de pescado. Una nueva investigación muestra cómo han cambiado las actividades, técnicas y conocimientos de crianza de especies acuáticas en los últimos 20 años.

Hace veinte años Rosamond Naylor, una investigadora que se ha dedicado a estudiar las políticas y prácticas para mejorar la seguridad alimentaria global de la mano de la conservación del medio ambiente, publicó en la revista Nature una revisión que caracterizaba a la acuicultura como un factor que estaba contribuyendo a la disminución de las poblaciones de peces en todo el mundo.

En ese momento, su investigación hizo evidente cómo la acuicultura, que estaba convirtiéndose en una solución al declive global de las pesquerías silvestres, también estaba generando impactos en el cambio del hábitat marino, la propagación de patógenos y la introducción de especies invasoras. Se advirtió entonces que la contribución de la acuicultura al suministro mundial de peces no podía sostenerse si el sector no reducía el uso de peces silvestres para la alimentación de los peces cultivados, así como si no se reducían los impactos ambientales. Desde entonces, el debate sobre la sostenibilidad de la acuicultura se ha dado intensamente.

Veinte años después, apoyada por diversos autores, Rosamond Naylor decidió publicar nuevamente una investigación en la que presenta cómo han cambiado y se han desarrollado las actividades, técnicas y conocimientos alrededor de la acuicultura desde 1997 hasta 2017. Los resultados, que fueron publicados el pasado 24 de marzo en Nature, muestran que aunque aún hay varios desafíos, se ha logrado un progreso significativo hacia prácticas más sostenibles en la industria.

“Las lecciones que realmente aprendí de este estudio fueron el increíble progreso que la industria ha logrado en los últimos 20 años, aunque aún hay muchos desafíos”, señala Naylor en un video de la Universidad de Stanford, donde es profesora de la escuela de ciencias de la tierra, la energía y el medio ambiente.

Uno de los principales hallazgos, asegura, es que la acuicultura de agua dulce es la que contribuye en mayor parte al aumento en el volumen de la producción durante este periodo de tiempo. En general, en 2017 la acuicultura suministró más de 80 millones de toneladas de pescado y mariscos en el mundo, pero esto estuvo acompañado principalmente por el crecimiento continuo en el volumen y las cadenas de valor de la acuicultura de agua dulce.

“Otro hallazgo importante fue sobre la alimentación de los peces”, señala la autora. “Lo que vimos durante este periodo frente a la introducción de alternativas alimentarias y el gran cambio de alimentos hechos a base de peces a alimentos a base de plantas ha sido fenomenal”, insiste. Se refiere a los avances en la nutrición, genética y los tipos alternativos de alimentos para peces, que reducen el uso de peces silvestres en las formulaciones de alimentos acuícolas.

Incorporando todos los subsectores de la industria de la acuicultura, y destacando su integración al sistema alimentario global, el estudio muestra cómo Asia ha contribuido principalmente a los volúmenes de producción mundial y de seguridad alimentaria a través de la acuicultura continental. También, el estudio señala que el cultivo de moluscos y algas es cada vez más reconocido por sus servicios ecosistémicos, y que tiene un potencial para brindar servicios alimentarios y respaldar la seguridad nutricional mundial que está siendo ignorado y subexplotado.

A pesar de los avances, la investigación señala que el sector de la acuicultura aún enfrenta varios desafíos. “En general, el sector ha adoptado una expectativa empresarial y social de prácticas ambiental y socialmente sólidas. Los sistemas de peces y crustáceos comercializados a nivel mundial están mejorando progresivamente su desempeño ambiental, ya sea de forma independiente o en respuesta a la regulación gubernamental, las normas del sector público y privado y los incentivos del mercado. Sin embargo, muchos sistemas de acuicultura aún carecen de la motivación para cumplir con los criterios de sostenibilidad porque sus mercados objetivo no recompensan a los productores mediante mejores precios o acceso”, afirma. En resumen, aunque la industria mundial continúa expandiéndose, las contribuciones al desempeño económico, social y ambiental varían en una amplia diversidad de sistemas.

Asimismo, frente a los retos que continúan, el estudio señala que el manejo de patógenos, parásitos y plagas (PPP) sigue siendo un desafío de sostenibilidad en toda la industria, y que los efectos del cambio climático en la acuicultura siguen siendo inciertos y difíciles de validar. “La industria de la acuicultura se ha vuelto cada vez más vulnerable a estos factores de estrés dada su rápida expansión, su dependencia del medio ambiente y el mundo cambiante en el que operan todos los sistemas alimentarios”, aseguran los autores.

“Si tuviera que preocuparme ahora por un área del sector de la acuicultura, es realmente en el manejo de plagas, patógenos y parásitos”, insiste Naylor. Los PPP son un riesgo crónico para este sector y la intensificación de la producción ha amplificado estos riesgos. Aunque para la mayoría de las especies de alto valor y ampliamente comercializadas se han dado avances sustanciales en la identificación, el diagnóstico y el tratamiento de las PPP durante los últimos 20 años, derivados en parte de las innovaciones en la agricultura y la medicina humana; estas opciones de gestión de enfermedades basadas en la ciencia no están aún disponibles para muchas especies de acuicultura de bajo valor y regiones de bajos ingresos.

Ante esa necesidad han surgido redes mundiales, como la Organización Mundial de Sanidad Animal, para facilitar la transferencia de conocimientos científicos a los países que aún no han podido acceder a ellos.

En conclusión, asegura el artículo, “la presión que se ha hecho sobre la industria de la acuicultura para que adopte medidas integrales de sostenibilidad durante los últimos 20 años ha generado mejoras en la gobernanza, la tecnología, la ubicación y la gestión en muchos casos”.

*El artículo original de esta nota, titulado “Piscicultura está azotada por plagas y parásitos, según estudio” tenía información errada e imprecisa sobre el informe científico original. Fue tomado de Scidev.net, una agencia de noticias de ciencia con la que El Espectador tiene alianza. Por eso decidimos cambiarlo.

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