26 Oct 2019 - 3:58 a. m.

Extinction Rebellion: cárcel a cambio de arreglar el clima

Un movimiento ambientalista que nació en Reino Unido y se extendió a más de 60 países, entre esos Colombia, exige a los gobiernos enfrentar la emergencia climática a través de la desobediencia civil no violenta. Sus seguidores están dispuestos a romper la ley con tal de que se tomen acciones para proteger el medioambiente.
Daniela Quintero Díaz

Daniela Quintero Díaz

Periodista Medio Ambiente
BOG204. BOGOTÁ (COLOMBIA), 22/04/2017.- Decenas de personas participan en la Marcha por la Ciencia, hoy, sábado 22 de abril de 2017, en Bogotá (Colombia). La Marcha por la Ciencia tiene como objetivo principal defender las decisiones basadas en la ciencia y que esta y sus científicos sean escuchados. EFE/Leonardo Muñoz
BOG204. BOGOTÁ (COLOMBIA), 22/04/2017.- Decenas de personas participan en la Marcha por la Ciencia, hoy, sábado 22 de abril de 2017, en Bogotá (Colombia). La Marcha por la Ciencia tiene como objetivo principal defender las decisiones basadas en la ciencia y que esta y sus científicos sean escuchados. EFE/Leonardo Muñoz

El 25 de abril de este año, Phill Kingston decidió encaramarse con otros cuatro compañeros sobre un tren subterráneo en la estación de Canary Wharf, en Londres, durante una protesta contra la crisis climática. Cualquier otro episodio similar hubiera pasado inadvertido… si no fuera porque Kingston es un viejo de 83 años que se vio a gatas para subirse a lo más alto del tren.

Esta no fue su primera ni su única acción de riesgo. Ha sido detenido en otras 13 ocasiones por pintar edificios públicos, cortar el tráfico en las calles londinenses y encadenarse o adherirse con pegamento al piso y a los vagones del tren. A principios de 2020 tendrá que enfrentar un juicio en la Corte Real por estas acciones. Kingston no está loco. Forma parte de “Extinction Rebellion” (XR), un movimiento en contra de la emergencia climática y ambiental que se expande rápidamente por todo el mundo. Además, el también profesor de trabajo social en la Universidad de Bristol es uno más de “los arrestables”. Lea: El movimiento que quiere la declaración de “un estado de emergencia ecológica”

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