16 Oct 2014 - 3:49 a. m.

Galapa, la puerta del Caribe

El fenómeno de urbanización en Barranquilla convirtió a un municipio cercano a la capital del Atlántico en uno de los polos industriales más importantes del Caribe. ¿Cómo se desarrolla económicamente esta ciudad, al mismo tiempo que se conserva el medio ambiente?

Redacción BIBO

Galapa es un municipio vecino de Barranquilla y esencial para la expansión industrial del Atlántico. Muchos empresarios han puesto sus ojos allí y esto implica ciertas presiones sobre el medio ambiente, el espacio público y la movilidad.

Como explicó Edwin Urzola, secretario de Planeación de Galapa, “el área metropolitana de Barranquilla creció abruptamente y absorbió a los municipios como Malambo y Soledad, que no planificaron sus territorios”.

Pero la historia de Galapa es diferente. Es el único municipio del área metropolitana de Barranquilla que cumple con la cobertura de primera infancia, pues cuenta con siete de estos centros, cuatro de los cuales están en construcción, así como dos megacolegios, la recuperación de 7 kilómetros de la malla vial urbana y 35 kilómetros de las vías rurales, la construcción de parques, un coliseo deportivo y el centro de cultura Cultivarte.

El 93% de su superficie es rural. El 72% del territorio está constituido por bosque seco tropical, un ecosistema en vía de extinción en Colombia, y el 91% del territorio forma parte de la cuenca de Mallorquín, que fue incluida en la lista de zonas estratégicas en la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Ramsar, en la cual los países firmantes se comprometieron a mantener las características ecológicas de sus humedales y planificar su uso racional.

La importancia de conservar estos ecosistemas radica en que los humedales figuran entre los medios más productivos del mundo. Son cunas de diversidad biológica y fuentes de agua y productividad primaria de las que innumerables especies vegetales y animales dependen para subsistir. Dan sustento a altas concentraciones de especies de aves, mamíferos, reptiles, anfibios, peces e invertebrados.

Además de su riqueza natural, Galapa está atravesada por dos grandes carreteras. Una llamada la Vía de la Cordialidad y otra la Vía de la Prosperidad, que está en construcción y servirá para el transporte de vehículos pesados. Estas dos vías ubican al municipio de forma estratégica en la región al conectarlo con el puerto de Barranquilla.

Ahí está el reto de la ciudad: “Lograr que un municipio tan rural sea ejemplo de cómo se puede desarrollar económicamente, protegiendo el medio ambiente y adaptándose al cambio climático”, comentó Luis Fernando Arboleda, presidente de la Financiera del Desarrollo (Findeter).

Con recursoso de Findeter se adelanta el alcantarillado en la urbanización Mundo Feliz y el barrio Las Petronitas, para el cual se ha hecho una inversión de $14.000 millones, según datos de la Alcaldía. La cobertura de agua potable alcanza al 98% de la población y un 70% de alcantarillado. La meta, según Urzola, es que para el 31 de diciembre de este año la cobertura de alcantarillado llegue al 92%, el aseo a 98% y la electrificación al 96% de la población.

“Galapa fue elegida dentro del programa de Ciudades Emblemáticas porque se proyecta como un municipio que conecta a toda la región Caribe, a Colombia y al mundo. Es, sin duda, una puerta en el área marítima y terrestre”, comentó Luis Fernando Ulloa, gerente de sostenibilidad de Findeter, y explicó que mientras las empresas llegan, el municipio tiene el dilema de organizar su riqueza natural, por ejemplo, en la protección de arroyos, humedales y ciénagas que no se pueden tocar con asfalto y cemento.

Aunque el plan de acción de Findeter está todavía en construcción, se espera que a mediados de este mes estén redactados los objetivos que apuntan a políticas de cambio climático, como una de emisión de gases de efecto invernadero para empresas y vehículos y un centro de monitoreo en la calidad del aire, así como iniciativas en el ordenamiento territorial, infraestructura urbana, plan maestro de movilidad, conectividad y competitividad.

No estaría muy lejos de lo recomendado por el último reporte de la Organización de Naciones Unidas, Better Growth, Better Climate: The New Climate Economy, en donde el rol de las ciudades para tener economías carbono-eficientes debe estar asociado a que sean compactas, productivas y competitivas. Pero que al mismo tiempo reduzcan los costos en infraestructura y mitiguen las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Así que, como asegura el último informe mundial sobre asentamientos humanos de la ONU, publicado en 2011, “la principal responsabilidad por implementar políticas para gestionar los efectos del cambio climático en las ciudades está en manos de los gobiernos locales, muchos de los cuales no han aceptado ni actuado según su responsabilidad, lo que ha provocado que muchas familias y comunidades se hayan visto forzadas a implementar medidas de adaptación al cambio climático por sí mismas”.

Aunque el fenómeno de industrialización en Galapa siga tomando fuerza, servirá de ejemplo para que otras ciudades, con los mismos problemas de gobernabilidad, de medio ambiente y de urbanización, crezcan a favor y no en contra de su entorno natural.

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