29 Oct 2019 - 8:24 p. m.

Hallan probable origen del petróleo que afecta la costa de Brasil

Desde principios de setiembre, 140 puntos de la costa brasileña están contaminados con manchas de petróleo traído por las corrientes marinas. Científicos usan simuladores para rastrear el origen.

Meghie Rodrigues / SciDev.net

El petróleo que contamina varias partes de la costa noreste de Brasil, y cuyo origen se desconoce, parece provenir una zona ubicada a 600 y 700 km en el océano —fuera del mar territorial brasilero—, según una simulación por computadora realizada por investigadores de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).

Desde principios de setiembre, 140 puntos de la costa brasileña, desde Bahía a Maranhão, están contaminados con manchas de petróleo traído por las corrientes marinas. Aún no se sabe el origen del material, pero hay sospechas de que sea un barco no identificado llevando petróleo posiblemente desde Venezuela a otras ubicaciones. (Imagen. Mancha de petróleo en playas de el poblado de El Conde, Brasil, AFP).



El gobierno brasileño ha sido muy criticado por tardar 45 días desde los primeros indicios de la fuga para poner en práctica un plan de emergencia. Mientras tanto, los voluntarios y la Marina han trabajado en la costa noreste para recolectar el petróleo. Según indican, ya se recolectaron más de mil toneladas de petróleo.

Ante la situación, la Marina solicitó a especialistas de la UFRJ que realizaran un estudio para estimar la fuente de la fuga, lo que podría facilitar la identificación de posibles culpables.

Para hacer la simulación, los investigadores del Instituto Alberto Luiz Coimbra de Posgraduación e Investigación en Ingeniería (Coppe) tomaron el probable camino inverso de las manchas de petróleo, ya que sabían dónde se habían detenido, pero no sabían su origen.

Carina Stefoni Böck, investigadora del Laboratorio de Métodos de Ingeniería Computacional de Coppe, dijo a SciDev.Net que el equipo utilizó un modelo internacional de circulación marina y, a partir de él, invirtió el tiempo para ver la dinámica de las olas, las mareas y la circulación atmosférica que podría explicar cómo se extendió el petróleo.

“La Marina nos proporcionó 79 posiciones donde estaba el petróleo a lo largo de la costa noreste y norte, que fueron los primeros lugares registrados en setiembre. Con esta información y con modelos atmosféricos y oceanográficos, realizamos la simulación por computadora”, detalló. (Imagen: Voluntaria recolectando petróleo de las playas de El Conde, Brasil. AFP). 



La investigadora también dijo que era necesario analizar no solo la capa superficial de las corrientes oceánicas, sino un área a unos diez metros debajo de la superficie. “Se trata de un aceite pesado, de alta densidad, y tuvimos que analizar varias capas porque no estamos seguros de cuán profundo se está dispersando”, agregó Böck.

La segunda fase del proyecto, contó Böck, se centrará en simular cómo se verá la dispersión de petróleo en el futuro cercano. “Esta fase será un poco más larga que la primera porque utilizaremos datos con más detalle sobre la composición química y la cantidad de petróleo en algunas regiones. También necesitaremos datos con una resolución más alta sobre la hidrodinámica de la corriente”.

Para Marcelo Rollnic, oceanógrafo y profesor adjunto de la Universidad Federal de Pará que no participó en la simulación, la producción de datos con esta calidad y velocidad fue posible debido a los estudios en curso sobre la circulación oceánica.

El profesor también señaló que el impacto ambiental de la fuga se potenció al haber ocurrido en una región del océano donde las corrientes se bifurcan, dirigiéndose una parte hacia el norte —a los estados de Rio Grande do Norte y Pará— y otra parte al sur —hacia Bahía y Sergipe. “Eso permitió la expansión del derrame a una región más grande. Si hubiera estado más cerca de la costa, el impacto seguiría siendo bastante significativo, pero en un área más pequeña”.

El derrame abarca zonas de pesca y turismo, y afecta los medios de vida de muchas comunidades y la fauna local. “Hay ecosistemas muy vulnerables, como los arrecifes de coral y los manglares, que tardan mucho tiempo en recuperarse y restaurar el equilibrio ecológico”, lamentó Rollnic. El experto advirtió que las medidas de contención de este tipo de material son esenciales antes de que llegue a la costa. Allí, “el daño puede ser incalculable”.

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