Un grupo de investigadores liderado por la Academia China de Ciencias anunció este miércoles al mundo el hallazgo de lo que creen que podría ser el mayor y más profundo “cementerio de ballenas” conocido por la humanidad hasta ahora.
En un artículo publicado en la prestigiosa revista científica Nature, los científicos reportan que descubrieron en la Zona Diamantina, una región del océano Índico situada entre 4.600 y más de 7.000 metros de profundidad, una extensa acumulación de restos de cetáceos que se prolonga a lo largo de unos 1.200 kilómetros del fondo oceánico.
Allí identificaron cinco comunidades modernas asociadas a cadáveres de ballena y registraron 476 fósiles de cetáceos. En el artículo escriben que podría ser la mayor necrópolis de ballenas conocida en las profundidades marinas. “La densidad de restos de ballenas alcanza los 759,5 individuos por kilómetro cuadrado”, le dijo a El País de España Xiaotong Peng, investigador del Instituto de Ciencia e Ingeniería de Aguas Profundas de la Academia China de Ciencias (IDSSE, por sus siglas en inglés) y primer autor del estudio.
Los autores explican que, cuando una ballena muere en alta mar, su cuerpo puede hundirse miles de metros hasta el fondo oceánico. Allí, el cadáver se transforma en algo así como un oasis de vida en medio de un ambiente donde los alimentos son escasos. Peces carroñeros, crustáceos, gusanos especializados y moluscos que dependen de bacterias aprovechan los nutrientes liberados por el cuerpo y los huesos durante años o incluso décadas. A estos ecosistemas se les conoce como whale falls o “caídas de ballena”.
Frente a este hallazgo, además, la gran cantidad de restos fósiles podría no ser lo más sorprendente. Según los científicos, las dataciones indican que estos depósitos se han estado formando durante al menos 5,3 millones de años.
En otras palabras, la región parece haber funcionado durante millones de años como un lugar donde los restos de ballenas se acumularon y quedaron preservados. Los científicos encontraron tanto especies actuales como extintas de ballenas picudas, un grupo de cetáceos conocido por realizar algunas de las inmersiones más profundas entre los mamíferos marinos. Los restos modernos, además, estaban habitados por comunidades especializadas dominadas por ofiuras, parientes de las estrellas de mar, gusanos perforadores de huesos y moluscos que obtienen energía gracias a bacterias.
Los científicos defienden que el hallazgo es importante porque hasta ahora el conocimiento sobre las caídas de ballena provenía principalmente de observaciones aisladas. Aunque se habían documentado decenas de estos ecosistemas en distintos océanos, nunca se había encontrado una concentración tan extensa y antigua. Según los autores, la Zona Diamantina podría representar algo más que un simple cementerio natural. Los sedimentos y huesos acumulados en el fondo marino constituyen un archivo fósil excepcional que permite reconstruir millones de años de historia evolutiva de los cetáceos.
El descubrimiento también sugiere que algunos sectores del océano profundo, todavía poco explorados, podrían conservar registros similares capaces de revelar aspectos desconocidos de la vida marina a escala geológica.
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