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Las intensas lluvias registradas en Colombia durante los primeros días del mes de febrero de 2026, originadas por el ingreso de un frente frío 1, proveniente del hemisferio norte al mar Caribe colombiano (Ideam), desencadenaron una grave emergencia por inundación en el país, con especial incidencia en Córdoba. El incremento inusual del caudal del río Sinú derivó en la apertura de compuertas en la represa Urrá, agravando la situación de las comunidades ribereñas.
Desde el 2 de febrero, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) reportó un incremento anormal en los aportes hídricos que ingresaban al embalse, lo que activó alertas rojas en la zona. Según los informes disponibles, el caudal de entrada pasó de 500 m³/s a más de 2.500 m³/s en apenas 36 horas, superando en más de cinco veces los valores históricos. De acuerdo con la compañía operadora, el aumento atípico en el nivel del embalse obligó a ajustar los volúmenes de vertimiento con el fin de preservar la integridad del sistema, lo cual ocasionó el desbordamiento del río Sinú en zonas de cultivos, pueblos y barrios en la capital Montería.
Un análisis preliminar de MapBiomas Agua, entre la desembocadura de la hidroeléctrica Urrá y el municipio de Lorica, reveló que las inundaciones recientes han afectado un total de 73.475 hectáreas. El estudio, basado en el procesamiento en la nube de imágenes satelitales Sentinel-1 (radar) y Sentinel-2 (óptica), muestra un incremento crítico respecto a diciembre de 2025. El impacto se concentra en Córdoba, con 65.123 ha que equivale al 88,63% del área afectada, y en Antioquia, con 8.351 hectáreas (11,37%). La magnitud de la emergencia es visible en las imágenes satelitales y se representa en la Figura 1, donde la comparación entre diciembre de 2025 y febrero de 2026 evidencia la escala de la inundación y el cambio entre ambos momentos.
La inundación abarca 140 municipios; de estos, Montería concentra el 38,18 % de la superficie total inundada, equivalente a 28.054 ha. Le siguen Lorica con el 11,01% (8.088 ha), y Tierralta, con el 6,08% (4.466 ha).
Según datos de cobertura y uso del suelo de la iniciativa MapBiomas, el 98,41% de la inundación afectó zonas productivas del sector agropecuario (figura 2) lo que equivale a 72.266 ha, además de la afectación en bosques de tierra firme con 1.168 ha inundadas (1,59%).
Montería concentra las áreas agropecuarias inundadas con 28.003 ha, seguida de Lorica con 8.083 ha afectadas y Valencia con 4.317 ha, las cuales representan el 38,75%, 11,19% y 5,97% respectivamente, del total de áreas productivas inundadas (Figura 4.).
Tierralta concentra la mayor cantidad de bosques inundados con 313 ha (26,82%), seguido de Turbo con 113 ha (9,75%) y Vigía del Fuerte con 70 ha (6,01%) (Figura 5), siendo estos últimos del departamento de Antioquia.
El área urbana delimitada por el DANE, que ha sido afectada por la inundación fue de 315,10 ha. En general se han visto inundados 230 centros poblados, la mayor afectación se registró en los municipios de Tierralta con 76,3 ha (24,2%) y Montería con 73,6 ha (23,3%) (Figura 6).
De los 230 centros poblados afectados, 128 se localizan en el departamento de Córdoba, donde se concentró el 87% del área inundada (275,1 ha). El 13% restante se registró en 102 cabeceras urbanas de Antioquia, con un total de 39,3 ha anegadas.
La información derivada de los datos satelitales constituye un insumo fundamental para la planificación territorial y la gestión del riesgo, ya que permite identificar tendencias en el comportamiento y ocupación del territorio. A partir del monitoreo constante y oportuno de las coberturas terrestres, es posible identificar puntos críticos y analizar la evolución del desplazamiento de las superficies de agua, lo cual facilita la toma de decisiones y la implementación de acciones eficaces para la entrega de asistencia humanitaria en las zonas con mayor concentración de inundación.
Cabe aclarar que su utilidad va mucho más allá de la respuesta inmediata: esta información es también la base técnica para el ordenamiento territorial en torno al agua. Nos permite comprender cómo los ríos recuperan sus espacios naturales y cómo debe adaptarse la infraestructura a los nuevos patrones climáticos.
En ese sentido, las imágenes satelitales no son simplemente un registro de las emergencias: son el plano técnico que debe orientar decisiones informadas de gestión territorial.
*Este texto fue elaborado por el equipo MapBiomas Colombia, una red colaborativa de monitoreo satelital coordinada en Colombia por la Fundación de Gaia Amazonas.
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