10 Nov 2020 - 8:20 p. m.

Jornadas artísticas se tomaron Pance para cuidar los Farallones de Cali

Colectivos de Pance y La Buitrera (Valle del Cauca) se reunieron alrededor del cuidado de la naturaleza, del intercambio de semillas, la música y el cuidado del río en el Segundo Festival del Oso Andino. Los Farallones de Cali y el río Pance están amenazados por el turismo desmedido, entre otros.

Hasta hace poco, la presencia del oso andino en los Farallones de Cali (Valle del Cauca) era una historia que contaban los viejos, que decían haberse topado con uno hace 50, 60 años. El oso estaba allí, lo sabían quienes los cuidaban, y lo sabían los jóvenes de Monte Adentro, un colectivo de jóvenes investigadores que hacen ciencia empírica y participativa en los Farallones.

Hace dos años, consiguieron cámaras trampas que les prestaron profesores y amigos, y las instalaron dentro del Parque Nacional cerca de las rutas por las que, sospechaban, pasaba el oso andino. Así, la presencia del oso en lo alto de la montaña dejó de ser mito. Una noticia nada despreciable, porque la presencia del oso andino indica que el ecosistema está lo suficientemente saludable como para sostener su vida.

Con ocasión del cuidado del oso, los jóvenes del Colectivo Monte Adentro, la Fundación Kobb, Valle de Colores, Alpa Jaguar, la comunidad de Pance, La Buitrera, y algunos músicos, fotógrafos y cineastas organizaron el Festival del Oso Andino, en Pance, que llegó a su segunda edición el fin de semana. Jornadas de estampado, de muralismo, música andina colombiana, intercambio de semillas y de avistamiento de aves hicieron parte de las actividades pedagógicas.

“En Pance se hace necesario implementar estrategias de comunicación y formación permanente, que concienticen a la población para habitar y disfrutar de manera sostenible el territorio. Por esta razón surge la iniciativa del Festival del Oso Andino, una apuesta que propicia un diálogo cultural comunitario donde se motiva a la población local a prevenir y resolver conflictos ambientales de manera colectiva, a través de la comunicación, el arte y la pedagogía”, dijeron los organizadores, e hicieron un llamado a los turistas y a las organizaciones a articularse para el cuidado del río.

A pesar de que el oso y el puma indiquen que hay un ecosistema sano montaña arriba, en la margen del río Pance la situación es distinta. Desde hace aproximadamente 50 años el turismo ha venido aumentando, hasta convertirse hoy en día en una amenaza para el agua, la flora y la fauna. Pance acoge diariamente a cientos de caleños y viajeros que encuentran en este espacio un lugar de naturaleza para el ocio y la recreación.

Según dijo a la revista Pesquisa Manuel Rodríguez, investigador de la Universidad Javeriana que lleva más de 20 años estudiando los osos andinos, “en los Andes tenemos dos grandes mamíferos carnívoros, el puma y el oso andino. Lo primero que ocurre es que estos depredadores tienen conflictos con los humanos por ser carnívoros, ya que ellos los señalan como responsables de destrozos en la ganadería o la agricultura. Una segunda razón tiene que ver con su tiempo generacional, esto significa que el número de crías que tienen los osos de anteojos durante su vida es limitado, restringiendo así su capacidad de poblar de una forma rápida los ambientes donde habita”. Por eso la presencia de estos animales en los Farallones de Cali es motivo de celebración, y de cuidado para la comunidad de Pance. (Leer también: Una mirada genética al oso andino)

El oso andino es un emblema de la conservación (está en el escudo de Parques Nacionales, por ejemplo) pero es una especie vulnerable de amenaza (VU), de acuerdo con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y vulnerable a extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

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