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En contraste a las olas de calor que atraviesa Europa occidental, la Antártida acaba de presentar su temperatura más baja en más de 15 años. Allí, aunque en esta época del año las temperaturas suelen llegar a alrededor de los -80 °C, el pasado 18 de julio, la estación de investigación a Concordia identificó que descendió a -84.1 °C, a las 6:25 y a las 6:34 de la mañana.
“Incluso aquí, donde se esperan temperaturas extremadamente bajas, las temperaturas inferiores a -84 °C son notables y demuestran la variabilidad del clima antártico”, dijo a Live Science Gabriele Carugati, químico atmosférico, glaciólogo y jefe de la estación Concordia.
Otro de los registros más bajos se había dado en 2010, cuando llegó a -84.7 °C, según el Observatorio Meteorológico-Climatológico Antártico Italiano. Pero otra estación de investigación, la de Vostok, de Rusia, documentó el récord histórico de la temperatura más fría jamás registrada en la Tierra, de -89,2 °C en julio de 1983.
Sin embargo, el más reciente registro se produjo apenas unas semanas después de que otra zona del continente experimentara condiciones totalmente opuestas, con temperaturas que alcanzaron máximos históricos. La base argentina Esperanza, en la península Trinidad, llegó el pasado 6 de junio a una temperatura de 15.2 °C, superando el punto de congelación durante tres semanas seguidas. Por esos días, el profesor de climatología Raúl Cordero aseguró a The Guardian que se trataba de “una anomalía enorme” y que la temperatura estaba unos 20 °C por encima de lo normal para esa época del año.
De acuerdo con Carugati, ese abrupto contraste se debe a que mientras el cambio climático define las tendencias globales a largo plazo, y explica condiciones como la de la base Esperanza, los fenómenos meteorológicos puntuales aún pueden provocar un frío excepcional. “La Antártida está influenciada por procesos atmosféricos complejos, por lo que una temperatura extremadamente baja en un lugar no contradice el panorama general del calentamiento global”, subrayó el especialista.
Sobre la estación Concordia
La estación de investigación Concordia se ubica sobre una capa de hielo de más de 3.200 metros de espesor en la meseta antártica, a más de 965 kilómetros de la costa más cercana. La gestiona el Programa Nacional de Investigación Antártica de Italia, de la mano del Instituto Polar Francés Paul-Émile Victor.
Concordia, donde se hacen observaciones sísmicas, astronómicas y se modelan los climas pasados de la Tierra, es considerada la estación de investigación más remota del mundo. Durante el invierno, según Carugati, no hay luz solar por meses, “la atmósfera es extremadamente seca y estable, y bajo cielos despejados, el calor se escapa continuamente al espacio porque no hay nubes, lo que permite que las temperaturas desciendan a niveles extraordinarios”.
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