12 Aug 2020 - 3:04 a. m.

“La ciencia y la política deben dialogar”: Camilo Flórez

El científico colombo-canadiense Camilo Flórez Góngora acaba de publicar en la plataforma Amazon el libro electrónico Los iconos del paisaje. Textos escogidos.

El Espectador

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“Sin un diálogo entre ciencia, política y sociedad no es posible formular políticas públicas acertadas en materia ambiental”, es uno de los mensajes que nos envía el investigador y científico colombo-canadiense Camilo Flórez Góngora, quien acaba de publicar en la plataforma Amazon el libro electrónico Los iconos del paisaje. Textos escogidos.

Para el autor, experto en ecología y filogenética con estudios de pregrado de la Universidad del Valle y maestría en estudios ambientales del Prescott College de Arizona, Estados Unidos, su nueva obra ha representado una oportunidad académica desde el pensamiento crítico para clarificar una serie de lugares comunes y mitos ideológicos que se han consolidado en Colombia y en el exterior sobre las relaciones entre ecología y política, como también entre dogma y ciencia.

Este análisis reflexivo y argumentativo le ha permitido al autor del libro Los iconos del paisaje. Textos escogidos no sólo proponer elementos de juicio sólidos para abordar los temas más controversiales de la agenda científica global como la ingeniería genética, la revolución verde, la teoría de la evolución biológica, el cambio climático, la manipulación de embriones humanos, la inteligencia artificial y las enfermedades emergentes, sino también brindar herramientas de pensamiento para el entendimiento de los actuales conflictos socioambientales de Colombia, tales como la polución ambiental, la degradación de paisajes y la pérdida de biodiversidad, entre otros. Estos insumos son importantes para la cultura del debate público, casi siempre dominada por estereotipos ideológicos sobre los problemas ambientales, así como los relacionados con la ecología y la genética.

Para Camilo Flórez Góngora, especialista en ecología y genética, un ejemplo que permite apreciar con claridad este tipo de prejuicios políticos son los temas ambientales relacionados con las deficiencias en la recolección de las basuras, que para el experto obedecen más a gestiones de tipo administrativo que a desafíos ecológicos propiamente dichos, los cuales pueden provocar “una crisis de salud pública y ornato”, pero no representan fenómenos ecológicos desde una perspectiva científica.

A partir del ejemplo citado, el científico Flórez Góngora considera que situaciones como las descritas anteriormente, tienen su origen en las políticas del Estado, “dado que están implícitas en ellas las relaciones de desequilibrio entre el ejercicio del poder público y la sociedad frente a la cual la ecología no puede ser más que un instrumento que mide parcialmente el desajuste de esta relación”.

Deterioro ambiental

El investigador colombo-canadiense considera que América Latina y Colombia son actores de primer orden en su condición de país megadiverso, “pero también por la vulnerabilidad social y ecosistémica de sus recursos naturales”.

En su opinión, estos factores determinan que los procesos de deforestación se asuman más como problemas nacionales o regionales, pero a su juicio no implica que Colombia, país que participa en la importación de alimentos genéticamente modificados, no se involucre en el debate social y académico internacional sobre el tema.

En su análisis destaca que la complejidad de los problemas socioambientales y de la urgencia de sus soluciones tienen que llevar al Estado y a la sociedad a diferenciar entre lo que “representa un problema para la ciencia y lo que representa un problema para la política”.

Camilo Flórez Góngora advierte que las consideraciones políticas no siempre están en sintonía con la mejor ciencia disponible. Los intereses de grupo, partidistas, religiosos o gubernamentales desbordan las consideraciones científicas en muchos temas del debate nacional. “Incluso, en muchos casos, la ciencia es utilizada con fines manipuladores para avanzar en una agenda política. La política al igual que la ciencia tiene sus problemas intrínsecos. Y hay que saber distinguir sus ejes de acción y limitaciones. Los consensos tanto en la política como en la ciencia tienen diversa naturaleza. La ciencia nos permite iluminar un fenómeno y a través de ello, se pueden derivar consideraciones políticas que tengan un impacto en la sociedad”, comenta.

Flórez Góngora apela a la crisis del cambio climático para explicar ese divorcio entre ciencia y política. Y lo ilustra afirmando que mientras que existe un alto consenso científico sobre la influencia humana en la modificación del clima planetario, ha resultado difícil llegar a un consenso político para mitigar sus consecuencias. “En este sentido, la ciencia va a un paso adelante de la política. En otros problemas, se argumenta que, frente a la falta de un consenso científico, cualquier práctica estaría permitida. En Colombia, algo parecido se da en la postura oficial frente a la erradicación de cultivos ilícitos mediante aspersión aérea con herbicidas y también con el controvertido uso del fracking”.

Por último, el ejercicio de pensar la ciencia que propone Camilo Flórez Góngora en su libro Los iconos del paisaje. Textos escogidos, es ante todo un referente ético para entender la sociedad y sus retos, de ahí que sus reflexiones valoren las contribuciones de Aristóteles, Galileo, Newton, Goethe, Humboldt, Darwin, Mendel, Arber y muchos científicos contemporáneos en este campo, el de abrir un diálogo entre ciencia, política y sociedad, “sin la cual no es posible avanzar en la formulación acertada y en la implementación de políticas públicas urgentes en materia ambiental. Nadie debe estar al margen del debate y por consiguiente se necesita una cultura más comprometida con el devenir de la sociedad y sus grandes retos”, precisó el experto.

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