El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

La crisis global de la basura se acelera: ya generamos casi tanto como se esperaba para 2030

El mundo atraviesa una crisis creciente en la gestión de residuos: en 2022 ya generaba casi tanto como se esperaba para 2030, y si no hay cambios, la cifra aumentará un 50 % hacia 2050. El problema no solo radica en la cantidad, sino en su impacto.

Redacción Ambiente

29 de marzo de 2026 - 06:19 p. m.
Los países de ingreso mediano alto, que equivalían al 36 % de la población mundial, produjeron la mayor proporción de residuos mundiales, con un 42 %.
Foto: Nelson Rangel-Buitrago
PUBLICIDAD

El mundo se encuentra en una coyuntura crítica en lo que respecta a la gestión de los residuos que genera la actividad humana. Un nuevo informe del Grupo del Banco Mundial revela que la generación mundial de desechos aumenta más rápido de lo previsto. Mientras que en el informe anterior de 2018 se proyectaba que el mundo generaría 2.590 millones de toneladas de residuos para 2030, las cifras más recientes muestran que en 2022 ya se producían 2.560 millones de toneladas.

En un escenario sin cambios, se espera que la generación mundial de residuos aumente de 2.560 millones de toneladas en 2022 a 3.860 millones de toneladas para 2050, lo que representará un aumento del 50 %. Se prevé que, en los países de ingreso bajo, el volumen se elevará a más del doble para 2050, y que el crecimiento más rápido se registrará en África subsahariana y Asia meridional.

Según el informe, la generación de residuos se distribuye de manera desigual. En 2022, los países de ingreso alto, que representaban el 16 % de la población mundial, generaron el 29 % de los residuos del mundo y registraron el valor más alto de desechos per cápita. Por su parte, los países de ingreso mediano alto, que equivalían al 36 % de la población mundial, produjeron la mayor proporción de residuos mundiales, con un 42 %. Los países de ingreso mediano bajo, en tanto, representaban alrededor del 40 % de la población y generaron el 25 % de los desechos mundiales, mientras que los de ingreso bajo, con el 9 % de la población, produjeron el 4 %. Asia oriental y el Pacífico generaron la proporción mayor de residuos mundiales (33 %), y Oriente Medio y Norte de África, la menor (6 %).

En medio de todos los tipos de residuos, plásticos generan gran preocupación. Casi el 29 % de todos los residuos plásticos, o 93 millones de toneladas al año, no se maneja adecuadamente: el 13 % se gestiona de manera deficiente en instalaciones no controladas, como los basurales, y el 16 % no se recolecta. Los países de ingreso mediano son la principal fuente de residuos plásticos no gestionados: producen el 87 % del total mundial. África subsahariana, Asia meridional y Asia oriental y el Pacífico generan la mayor cantidad de residuos plásticos no gestionados: 15 millones, 14 millones y 12 millones de toneladas, respectivamente.

Read more!

Aunque alrededor del 88% de los países de todo el mundo han establecido políticas nacionales focalizadas en los plásticos, su aplicación práctica se ha limitado en gran medida a los países de ingreso alto, dice el informe. “Dificultades tales como escasa capacidad regulatoria, limitada disponibilidad y confiabilidad de los datos, y falta de mecanismos adecuados de aplicación impiden que dichos instrumentos tengan un impacto generalizado. Es menos común la aplicación de medidas como los esquemas de devolución de depósitos por los envases de bebidas”, explica.

¿Cuál es el problema de todo este panorama? Que, como dice el informe, en todo el mundo la forma en que se gestionan los residuos tiene importantes consecuencias para el cambio climático, la contaminación y el uso sostenible de los recursos naturales finitos. La quema al aire libre y los residuos orgánicos no gestionados liberan gases de efecto invernadero (GEI), entre ellos el metano y el carbono negro, que contribuyen al cambio climático y deterioran la calidad del aire. De hecho, en la Evaluación Mundial del Resumen de las observaciones 9 Metano, se identificó al sector de los residuos como la tercera fuente más importante, responsable de aproximadamente el 20 % de las emisiones antropogénicas mundiales de metano, y se consideró prioritario introducir medidas de mitigación en dicho sector.

Los sistemas inadecuados de manejo de desechos también son la fuente principal de filtraciones de residuos plásticos en los ríos y océanos, que dañan gravemente los ecosistemas marinos y ponen en riesgo los medios de subsistencia y la biodiversidad. “Las malas prácticas de gestión de residuos dan lugar a la pérdida permanente de materiales valiosos, como metales, minerales y nutrientes, lo que socava los esfuerzos por conservar los recursos naturales finitos y lograr una transición hacia economías más eficientes en el uso de los recursos”, se lee.

Dentro de ese panorama, el informe identifica un factor clave que suele pasar desapercibido: la comida que se pierde o se desperdicia. Según el documento, “la pérdida y el desperdicio de alimentos […] contribuyen en gran medida a generar estas emisiones”, y la magnitud del fenómeno es enorme, ya que “es posible que cada año se pierda o se deseche un tercio de todos los alimentos producidos en el mundo”. Esto no solo implica más emisiones por la descomposición de esos residuos, sino también un uso ineficiente de recursos como agua, energía y suelo.

El documento subraya que la comunidad internacional es consciente de la urgencia. Describe este desafío como “uno de los problemas más complejos que enfrenta el mundo en la actualidad” y destaca que “156 países han reconocido el potencial de mitigación climática […] incorporando el sector de los desechos” en sus planes. Es decir, ya existe un reconocimiento político amplio de que mejorar cómo manejamos los residuos puede ser una herramienta efectiva contra el cambio climático.

Sin embargo, ese reconocimiento no se traduce en acción. El informe menciona medidas concretas como “el compostaje y la captura de metano, así como el reciclaje”, que podrían reducir significativamente las emisiones. Aun así, advierte que “los desafíos regulatorios y de financiamiento limitan la implementación”, y que en muchos casos “la concreción de la mayoría de los compromisos depende del apoyo internacional”. En otras palabras, las soluciones existen y están identificadas, pero su despliegue depende de recursos, reglas claras y cooperación global.

No ad for you

🌳 📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre el ambiente? Te invitamos a verlas en El Espectador. 🐝🦜

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.