1 Mar 2018 - 6:36 p. m.

La película que persigue los pasos de la defensora de los chimpancés

Un documental que cuenta la vida de Jane Goddman será lanzado en la Universidad de los Andes, en Bogotá. Está producido por National Geographic.

Sergio Silva Numa / @SergioSilva03

El Parque Nacional Gombe es un lugar de unos 52 kilómetros cuadrados sureste de África. Queda en Tanzania, un país que ha servido de escenario para muchas de las películas de National Geographic. Es el hogar de leones, elefantes, búfalos, cebras, hienas y aves rapaces.

Hace más de medio siglo una británica de poco más de 20 años llegó a Gombe. Impulsada por el antropólogo Louis Leakey y por su madre, navegó el lago Tanganica y arribó a ese lugar de bosques y selva tropical con una misión: tratar de entender las poblaciones de chimpancés. Nadie, hasta entonces, se había detenido a intentar comprender su comportamiento.

Hoy Jane Goodall está próxima a cumplir los 84 años. Los recuerdos que le quedan de ese primer viaje a Gombe los resume en una frase: “Desde que tenía ocho años había soñado con estar en África. De repente, me encontré viviendo en mi sueño”. Eran días de completa soledad en los que su rutina se resumía a observar chimpancés. “Me quedaba con ellos desde el amanecer hasta el anochecer. Era una intrusa…La soledad era una forma de vida”.

La vida de Godman ha sido contada varias veces. Sus aportes al conocimiento que hoy tenemos de los primates y su activismo para protegerlos le han dado la vuelta al mundo. En más de una ocasión ha estado en Colombia. En 2013 Gustavo Petro, entonces alcalde, le entró las llaves de Bogotá. En 2015 volvió para presentar “Payne and Jane”, un documental que relataba sus pasos, en festival Planet On. No era el primero que se producía con base en su historia. En 2010 se lanzó “Jane's Journey” que estuvo preseleccionado en los premios Oscar a mejor documental.

Hoy, en la Universidad de los Andes, en Bogotá, a las 5:30 p.m., se presentará nuevamente otro largometraje que cuenta en su viaje y la investigación sobre chimpancés que inició en la década del 50 y que aún no termina. “Jane”, es el título de esta nueva producción de National Geographic, dirigida por Brett Morgen. Planet On fue el responsable de traerlo.

Los más de 120 minutos combinan un relato de Jane Goodall con imágenes inéditas que capturó por años su esposo, Hugo van Lawik, mientras estaban en el campamento del parque Gombe. Más que el lento proceso de cómo esta inglesa se acercó a los primates y le abrió una nueva puerta de investigación a biólogos y antropólogos, este documental es también un relato de las tensiones que tuvo que afrontar Goodall.

Primero, como mujer en una década apenas se abría paso la segunda ola del feminismo. Combatir los imaginarios para una mujer de clase media no resultaba fácil pero, dice Goodall, “tener una familia no encajaba en mi forma de pensar. Solo quería ir a África. No tenía dinero para ir a la universidad. Trabajé como camarera y ahorré cada centavo para irme a África. Era mi sueño”.

Segundo, como una joven investigadora que empezaba romper con sus investigaciones algunos de los paradigmas de la academia. Se dio cuenta de que los chimpancés eran capaces de crear herramientas para alimentarse. “Mis observaciones pusieron en duda la singularidad humana (…) Hubo mucho alboroto. No me creyeron porque era una ‘joven inexperta’”. Tan poco confiaron en ella que enviaron a su futuro esposo a filmar sus observaciones.

Una tensión más se encontró Jane Godmann en su travesía. Criar un hijo en medio de los chimpancés no parecía muy seguro. Después de varios años de viajar juntos por el Parque Natural Serengueti y capturar con su esposo algunas de las más famosas imágenes de la fauna africana, decidió enviarlo de vuelta a Gran Bretaña. Ella se quedó analizando la vida de los chimpancés.

Descubrió muchas cosas pero un par de frases resumen su experiencia tras estudiar en detalle el comportamiento animal. “Nuestro estudio sobre chimpancés no solo ha ayudado a identificar no nuestras similitudes con ellos (…) No somos los únicos seres con personalidades, habilidad de razonamiento y emociones (...) Somos los únicos capaces de desarrollar intelecto. Ese intelecto significa que tenemos una responsabilidad con las otras vidas del planeta, cuya existencia está amenazada por el cruel comportamiento de la especie humana”.

Para remediarlo, cuenta en el documental, empezó a asegurarse “de que la próxima generación sea mejor de lo que fuimos”. Desde octubre de 1986 ha intentado llevar ese mensaje por muchos países. “No estado más de tres semanas consecutivas en un solo lugar”.

 

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