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14 Jan 2021 - 2:00 a. m.

La planta de reciclaje en Arauca que es fruto del trabajo comunitario

En el municipio de Saravena (Arauca) los habitantes lograron crear una empresa comunitaria de acueducto que hoy, además, se encarga de reciclar plástico y así promover el cuidado del medioambiente.

Natalia Pedraza

Periodista Vivir

En los años 60, a falta de atención estatal para cubrir los servicios básicos, los habitantes de Saravena (Arauca) se organizaron para crear la Empresa Comunitaria de Acueducto, Alcantarillado y Aseo de Saravena (Ecaaas).

Cuando los pobladores de esta región de los Llanos colombianos se refieren a esta empresa hablan con orgullo, como si se tratara de un tesoro que cuidan entre todos.

“La idea era garantizar el derecho al agua, al ambiente sano y a la vida para las personas del departamento. Hoy por hoy estamos dando un excelente servicio, tanto así que el agua que se produce es apta para el consumo humano”, afirma Eduardo Sogamoso, coordinador del área de Promoción y Desarrollo de Ecaaas.

Aunque la lucha por el derecho al agua inició poco después de la mitad del siglo pasado, fue solo hasta el año 1991 que Ecaaas se constituyó como empresa, y desde entonces brinda el servicio de agua para el municipio de Saravena. También, desde 2013, presta el servicio de aseo.

La empresa está compuesta por una asamblea cuyos participantes forman parte de diversos sectores sociales del departamento. Comunidades organizadas como la Asociación de Campesinos (Asonalca), la Fundación de Derechos Humanos Joel Sierra, las juntas comunales de cada uno de los barrios de Saravena, el Comité de Ganaderos y el sector indígena son algunos de los colaboradores. Cada comunidad tiene un presidente y un delegado, y es así, juntos y organizados, como los habitantes de Saravena toman todas las decisiones de esta empresa comunitaria.

“Ecaaas es una empresa sin ánimo de lucro, no hay reparto de utilidades, ni ganancias, ni nada. Los excedentes -cuando existen excedentes-se reinvierten en el mismo objeto social de prestación de servicios”, explica Juan Carlos Torregroza, miembro del equipo jurídico.

Por su parte, Sonia López, presidenta de la Fundación Joel Sierra, afirma que esta iniciativa fue posible porque los habitantes de Saravena están convencidos de que la dignidad está también en que los recursos naturales, las empresas que sirven a las comunidades y los servicios públicos no deberían estar privatizados.

En este momento no existe ninguna empresa privada ni del Estado que ofrezca los servicios que presta esta empresa comunitaria. “Ecaaas es una demostración de que las comunidades organizadas sí podemos hacer las cosas y de la mejor manera”, ratifica Sogamoso.

La movilización social y la lucha comunitaria en Arauca es histórica, y es por este medio que los pobladores han conseguido hacer valer muchos de sus derechos y demandas. Los servicios públicos no han sido la excepción.

López afirma que, aunque ya lograron garantizar el servicio al agua para al menos unos 15.000 hogares que están inscritos en Ecaaas, ahora la pelea la darán por el servicio del gas. “En Gibraltar (Arauca) está la planta de gas operada por Ecopetrol, pero la gente de la zona no lo tiene. Ese gas se va todo para Bucaramanga”, denuncia.

“Se supone que en 2014 aprobaron los recursos para que los pobladores de Arauca puedan tener acceso a este servicio, pero como eso forma parte del presupuesto departamental, la burocracia ha demorado los recursos. Afortunadamente consideramos que pronto será una realidad y será operada en Saravena por la empresa comunitaria Ecaaas”, continúa.

La planta de reciclaje

Como si todo este esfuerzo mancomunado fuera poco, Ecaaas además, le está apostando a reciclar recursos y promover el cuidado del medioambiente.

A las afueras de la zona urbana de Saravena crearon hace seis años una planta de reciclaje donde procesan entre 5 y 10 toneladas mensuales de plástico.

La empresa cuenta con cerca de 40 recuperadores primarios -o recicladores- a los que apoyan comprándoles el material plástico que rescatan de las calles y los basureros.

El material, por ahora, tiene dos fines: crear postes de plástico reciclado para delimitar potreros y construir los contenedores de los medidores de agua que se ponen en cada una de las casas de las familias que se benefician del servicio.

María Judith Barrera León es una de las operarias que maneja la planta de reciclaje. Ella se encarga de los diferentes procesos por los que deben pasar los desechos plásticos para convertirlos en polvo y luego en el material que constituye los productos que ella misma lleva a cabo.

Al mes se producen aproximadamente 400 postes reciclados en la planta. Los contenedores de los medidores de agua están marcados con las iniciales de la empresa y, además, tienen un letrero que advierte que son hechos de material reciclado.

Desde hace cuatro meses, por efectos de ley, crearon una nueva empresa comunitaria llamada El Morichal, que tomó la operación de la planta de reciclaje. Aunque es importante destacar que Ecaaas, junto con otras organizaciones sociales, son partícipes de esta nueva compañía, que también es una organización de economía popular y solidaria.

En Ecaaas trabajan 130 personas, de las cuales 110 están en la nómina y 20 son temporales. Uno de los principales criterios para la contratación del personal de la empresa es que sean araucanos. Al ser una empresa creada desde y para la comunidad, consideran importante generar empleo para los pobladores del departamento.

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