6 Nov 2020 - 12:17 a. m.

La rana más venenosa del mundo que protege a indígenas colombianos

La Reserva Forestal Protectora Regional Kokoi Euja delResguardo indígena Calle Santa Rosa, ubicada en Timbiquí, Cauca, fue integrado al Sistema Nacional de Áreas Protegidas el pasado mes de octubre. Allí habita uno de los anfibios más importantes para el mundo: la rana Phyllobates terribilis.

Las noches de luna menguante eran importantes para los indígenas Eperara Siapidaara. Como el veneno de la rana dardo dorada se ponía más potente en ese tiempo, según cuentan los sabios de la comunidad, era el momento más oportuno para salir a cazar al animal. La sustancia mortal era extraída al poner el anfibio cerca del calor del fuego para luego impregnar los dardos que los cazadores iban a usar contra otros depredadores. Hoy se sabe que con el líquido de una sola Phyllobates terribilis podrían llegar a morir hasta 10 personas. “En esa época no había escopetas, esa era nuestra arma”, cuenta Florin Chiripua Mejía, del resguardo Calle Santa Rosa, en el municipio de Timbiquí (Cauca), donde aún se pueden ver ejemplares de la rana más venenosa del mundo.

La Phyllobates terribilis fue descubierta en las selvas del departamento del Cauca en 1978 por Charles Myers, John Daly y Borys Malkin, quienes no solo identificaron los colores amarillo, naranja y verde pálido de la rana, sino que también estudiaron su alta toxicidad producida por los animales venenosos que esta especie consume. SegúnFlorin Chiriapua, fue un Eperara Siapidaara quien les indicó a los extranjeros la zona donde se podía ver fácilmente el anfibio. “Un indígena trajo a los gringos y les mostró la rana. Cuando se enteraron para que servía, empezó a verse menos por aquí”, agrega el hombre de 73 años, quien desde 1995 trabaja para proteger la biodiversidad que rodea a su comunidad.

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