22 Sep 2015 - 5:41 p. m.

"La revolución de la bici"

En Bogotá se está gestando un nuevo colectivo que busca incentivar y crear una cultura sobre el uso de la bicicleta en el sur de la ciudad.

Redacción Medio Ambiente

Un nuevo colectivo está surgiendo en el sur de la ciudad que reúne a otros movimientos de diferentes localidades que promueven el uso de la bicicleta, no sólo como un medio de transporte sino como una alternativa amigable con el medio ambiente.

La idea, según explica Rafael Peña y Helena Aparicio, quienes encabezan la iniciativa, es que todos los grupos se reúnan en uno solo para continuar con la labor de incentivar el uso de la bicicleta y velar por nuevas políticas que protejan al ciclista y, por consiguiente, lograr nuevos objetivos como la implementación de más bicicarriles en diferentes sectores del sur de la ciudad.

Para esto, se está gestando La Bici Obrera, que tiene como fin integrar a los colectivos que se encuentran en las localidades de Ciudad Bolívar, Bosa, Usme, Tunjuelito, entre otras. Asimismo, cuentan que ya han realizado actividades en común que han tenido gran acogida y que integran no sólo a los jóvenes sino a niños y adultos. Planes en familia que ayudan a tomar conciencia de la importancia que es optar por nuevas alternativas de transporte que ayuden a mitigar el impacto de la contaminación y otros efectos del cambio climático.

Aunque la iniciativa no lleva más de dos meses, Helena resalta que la idea nació “de varios colectivos que se encuentran en el sur, que nos empezamos a conocer a raíz de que compartimos un mismo territorio. Empezamos a preguntarnos sobre cuestiones que nos importan y que tenemos en común, particularmente de los que usamos la bicicleta. También de una necesidad de ahorrar tiempo y dinero”.

Además, esta idea “articula otros proyectos ambientales, culturales y sociales que se mueven en las localidades”, explica Helena, estudiante de Trabajo Social de la Universidad Nacional.

Por su parte, Rafael, politólogo de la universidad Militar, destaca que también “intentamos reivindicar procesos que se vienen adelantando en la ciudad desde hace muchos años. Hay que tener en cuenta que en estos sectores viven muchas personas que trabajan en celaduría, oficios varios, entre otros, y que utilizan la bicicleta como medio de transporte. Entonces la cicla juega un factor muy importante en la economía familiar porque utilizar este medio significa tener un mayor ingreso. Llegamos a la conclusión de que ayuda con el cambio climático porque muchas personas se están bajando de las motos, de los carros, del TransMilenio, todo para empezar a usar este transporte totalmente limpio”.

Para Helena Aparicio “este proyecto es una nueva mentalidad dentro del movimiento ciclístico que tiene una visión desde el sur, no como una frontera sino como una manera de ver el territorio e interpretar la realidad. Sin contar que también es una apuesta económico, social y ambiental”.

Y es que aunque hay colectivos en Bogotá que nacieron hace más de cinco años (como el Ciclopaseo de lo miércoles), La Bici Obrera busca continuar con los aportes que realizan estos grupos, pero trasladando las experiencias al sur de la ciudad para compartir con los habitantes y para crear nuevos procesos que integren a la comunidad. Ante lo poco que llevan, este colectivo ha evidenciado que el uso de la bici ha contribuido para “construir lazos y relaciones desde las cuales hemos podido dialogar y adelantar actividades que cambien un poco y transformen nuestra realidad, que construyan comunidad desde las acciones de grupo, que lleven a la reflexión y el dialogo” todo para mejorar la calidad de vida.

Estas acciones demuestran una vez más que los jóvenes se están apropiando del espacio y de las herramientas que tienen a su alcance para lograr cambios sociales, ambientales, culturales y hasta políticos.

“A cada generación le ha tocado una revolución. A nosotros nos tocó la revolución de la bici. En medio de este caos de movilidad encontramos en la bicicleta no solo un medio de transporte sino un mecanismo por medio del cual los jóvenes están promoviendo diferentes procesos culturales para beneficio de y para la comunidad”, explica con orgullo Rafael.

Ante la situación de seguridad, uno de los problemas que afecta el uso de la bicicleta en estas zonas de la ciudad, estos jóvenes manifiestan que son complicaciones en las que ya se están trabajando por medio de la Mesa Distrital de la Bicicleta, donde gestionan nuevos proyectos con el fin de resolver las situaciones que los afectan y que, de cierta forma, contribuyen al aumento de la inseguridad, como lo es la falta de iluminación, mejoras en las vías para movilizarse y refuerzo de autoridad.

Pero aunque saben que tienen que mejorar en temas de seguridad, Rafael hace un llamado y pide que no se estigmatice a las personas que viven en el sur. “Esto no puede continuar como un teléfono roto. Por ejemplo, yo imaginaba que nadie podía ir a Ciudad Bolívar, porque era súper peligroso pero cuando uno va, uno se da cuenta de lo contrario. Es que cuando alguien tiene una experiencia mala y la cuenta, esto va pasando y pasando, pero no todo es así”.

Por ahora, los colectivos del sur, como los son BielaTunal, del Tunal; Visibles, de Ciudad Bolívar; RuedalaUsme, de Usme; y Rota7, de Bosa, continúan rodando por la ciudad, integrando este nuevo colectivo que pretende seguir avanzando en nuevos proyectos para mejorar la situación del ciclista en esta zona de la ciudad.

“Estamos rodando por todos los lados, ya no es la Bogotá con fronteras invisibles sino es la Bogotá de todos. Además se está creando una conciencia ambiental, una conciencia social, ciudadana. Esperamos que estas iniciativas sean una bandera pero no política. Cuando la gente comprenda esto todo va a cambiar”.

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