Es posible que alguna vez se haya hecho la siguiente pregunta, mientras mira algún mosquito o mariposa: ¿cuántas especies de insectos existen realmente en la Tierra?
No es una pregunta simple. Durante décadas, la cifra más aceptada ha sido de alrededor de seis millones de especies, pero una nueva investigación publicada esta semana en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias sugiere que podríamos estar subestimando esa cifra.
Los científicos reunieron lo que dicen que es uno de los conjuntos de datos más grandes jamás utilizados para estudiar la diversidad de insectos. Analizaron más de 1,6 millones de ejemplares recolectados en el Área de Conservación Guanacaste, en Costa Rica, una región que alberga bosques secos, bosques nubosos y selvas tropicales, y que es considerada uno de los lugares con mayor biodiversidad del planeta. Cada insecto fue identificado mediante códigos de barras de ADN, una técnica que permite distinguir especies comparando pequeñas secuencias de su material genético, incluso cuando son muy parecidas físicamente. En total, los científicos identificaron 53.945 especies en las muestras.
Sin embargo, los investigadores reconocen que esa cifra no representa toda la diversidad existente en la región. Para estimar cuántas especies se estaban escapando del muestreo, el equipo recurrió a un grupo de insectos particularmente diverso: unas pequeñas avispas parasitoides de la subfamilia Microgastrinae. Estas avispas ponen sus huevos dentro de orugas y, cuando las larvas se desarrollan, terminan matando a su hospedador.
Aunque pueda parecer un comportamiento extraño, constituyen uno de los grupos de insectos más abundantes y diversos del planeta. Los investigadores no solo capturaron estas avispas con trampas, sino que también recolectaron miles de orugas silvestres y las criaron en laboratorio hasta que emergieron los parasitoides que vivían en su interior. Esa estrategia permitió descubrir numerosas especies que nunca habían caído en las trampas y calcular cuánto estaba subestimando el muestreo convencional la diversidad real.
Con esa información construyeron lo que llamaron un “factor de submuestreo”, es decir, una estimación de cuántas especies permanecen ocultas por cada especie detectada. Después aplicaron ese factor al conjunto completo de insectos estudiados en Costa Rica. El resultado fue sorprendente: en lugar de unas 54.000 especies, estimaron que solo en el Área de Conservación Guanacaste podrían existir cerca de 333.000 especies de insectos.
El siguiente paso consistió en extrapolar esa información al resto del planeta. Para hacerlo, compararon la biodiversidad de Guanacaste con la de otros grupos biológicos (como árboles y diferentes tipos de animales) cuya distribución global es mejor conocida. A partir de esas relaciones desarrollaron modelos estadísticos que permitieron proyectar cuántas especies de insectos podría albergar toda la Tierra. Su estimación más conservadora concluye que existen entre 14 y 20 millones de especies de insectos, es decir, entre dos y tres veces más de lo que la comunidad científica había aceptado hasta ahora. Incluso, utilizando otros modelos menos conservadores, la cifra podría acercarse a 30 millones de especies, aunque los autores prefieren presentar el rango inferior como una estimación mínima.
“Siempre existe un gran debate sobre cuánta vida hay en nuestro planeta, y el argumento que esgrimimos nosotros, como conservacionistas, es que si no sabes lo que tienes, ¿cómo puedes gestionarlo?“, se preguntó, citado en una nota de prensa, Robert Puschendorf, uno de los autores del estudio e investigador de la Universidad de Plymouth. “No podemos proteger a las especies si no sabemos que existen, por lo que para poder comprender la biodiversidad de nuestro planeta, es importante saber cuántas hay”, dijo en la misma línea Laura Melissa Guzman, profesora del Departamento de Entomología de la Facultad de Agricultura y Ciencias de la Vida de la Universidad Cornell y autora principal del artículo.
Si estas cifras son correctas, el estudio sugiere que la inmensa mayoría de las especies de insectos aún no ha sido descrita por la ciencia. También implica que muchas podrían desaparecer antes de ser descubiertas, en un contexto de pérdida acelerada de hábitats, cambio climático y disminución de las poblaciones de insectos documentada en distintas regiones del mundo. “Nuestros resultados apuntan a un gran número de insectos no descritos, aquellos sin nombre”, agregó Guzmán citada en la misma nota de prensa. “Con los informes recientes sobre la disminución de las poblaciones de insectos, podría haber muchas especies en declive que ni siquiera hemos descubierto”.
Precisamente, los autores destacan que el hallazgo cambia la forma en que entendemos la biodiversidad terrestre y tiene implicaciones para la conservación, porque sugiere que el número de especies que podrían estar en riesgo de extinción es mucho mayor de lo que se creía. En otras palabras, la riqueza biológica del planeta sería mucho más vasta y también más vulnerable de lo que indican las estimaciones actuales.
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