En la noche de este 30 de agosto, el presidente Abelardo de la Espriella hizo una alocución en la que, además de presentar varias cifras de la tragedia que ocasionó el terremoto, presentó un balance de los incendios en Tolima y anunció varios alivios para las familias afectadas.
Según el mandatario, tienen indicios, de acuerdo con las investigaciones que están llevando a cabo, de que buena parte de los incendios han sido provocados por “manos criminales”.
Sin embargo, como ya habíamos explicado hace unos días en El Espectador, para los científicos que han estudiado el comportamiento del fuego, cuando se presentan este tipo de situaciones hay mucho más factores que entran en juego y que vale la pena tener en cuenta, como la ampliación de zonas agrícolas que ha habido en el Tolima y disminución de la conectividad de los paisajes
“El problema de los incendios no puede seguir abordándose únicamente al inicio de la estación seca, prohibiendo las quemas o atribuyendo todos los incendios a los avivatos. Necesitamos superar una política predominantemente reactiva”, escribieron en este diario las investigadoras Angela Parrado y María Constanza Meza Elizalde.
Debido a estas situaciones, ya hay más de de 50 mil hectáreas afectadas en Tolima, según dijo De la Espriella en su alocución, de las cuales 28 mil son agropecuarias. Las perdidas, aseguró, se calculan en COP 134 mil millones.
Además, indicó, hay 163 mil animales en riesgo y ha habido afectaciones en 23 municipios y 597 veredas.
Para hacerle frente a la situación se refirió a la puesta en marcha de un plan de recuperación ambiental y rural. Como parte de esta estrategia, el Gobierno empezará dando subsidios de COP 65 millones a las familias afectadas para que puedan reconstruir sus viviendas.
Así mismo, “vamos a disponer de 5 mil toneladas de heno y 5 mil toneladas de tamo de arroz para atender la alimentación de los animales”, aseguró el presidente.
La idea, señaló, es destinar unos COP 7 mil millones para impulsar proyectos productivos.
Para los campesinos que han resultado perjudicados por los incendios, prometió un “respiro financiero”, que consiste en congelar la cartera agropecuaria que tengan con durante tres meses y así aplazar la amortización de las deudas. También habló de compra de cartera aunque no dio muchos detalles.
Afirmó, además, que reforzará la vigilancia de enfermedades respiratorias, especialmente en los niños y niñas, adultos mayores y población vulnerable, pues el humo de los incendios suele ser un factor de riesgo que puede incrementar varias patologías.
“No vamos a abandonar al Tolima cuando se apague la última llama. Vamos a permanecer hasta que recupere su capacidad productiva”, aseguró De la Espriella.
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