
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
La organización ecologista Sea Shepherd denunció que 706 delfines fueron sacrificados en un solo día en las Islas Feroe (situadas en el Atlántico Norte, entre Islandia, Noruega y el Reino Unido) durante tres jornadas de caza conocidas localmente como grind, una práctica tradicional que consiste en conducir cetáceos hacia la costa para posteriormente sacrificarlos.
Según la organización, las tres cacerías se desarrollaron en distintos puntos del archipiélago. De acuerdo con sus cifras, 406 de los animales fueron abatidos en Tórshavn, la capital feroesa. Sea Shepherd aseguró que la magnitud de las matanzas no tiene precedentes recientes. Según sus registros, los 706 delfines muertos representan más de dos tercios de los 1.000 mamíferos marinos que fueron sacrificados en las Islas Feroe durante todo el año anterior.
La organización describió escenas de gran crueldad durante las cacerías que pudo observar. En un comunicado difundido, afirmó que algunos participantes reconocieron la existencia de una escasez de lanzas espinales, herramientas que son obligatorias para sacrificar a los animales. Como consecuencia, sostuvo Sea Shepherd, varios delfines habrían sido sacrificados únicamente con cuchillos, prolongando el tiempo de agonía antes de morir desangrados. La ONG aseguró haber recibido reportes según los cuales algunos animales fueron aplastados contra las rocas o resultaron heridos por embarcaciones durante las operaciones, aunque estas afirmaciones no han sido corroboradas de manera independiente. Mientras se desarrollaban las cacerías, dos integrantes de Sea Shepherd fueron arrestados por las autoridades locales.
Según la organización ecologista, ambos se encontraban documentando los hechos cuando fueron denunciados por participantes de la caza, quienes los acusaron de interferir con las actividades. Sea Shepherd rechaza esa versión y sostiene, por el contrario, que sus colaboradores se limitaron a registrar visualmente los acontecimientos. La organización indicó que los dos activistas podrían enfrentar procedimientos de deportación.
La caza de cetáceos en las Islas Feroe, conocida localmente como grindadráp o simplemente grind, es una práctica con siglos de historia que sigue siendo defendida por parte de la población local como una tradición cultural profundamente arraigada. Durante estas jornadas, grupos de delfines o calderones son conducidos desde mar abierto hacia bahías poco profundas, donde son sacrificados para distribuir posteriormente la carne y la grasa entre las comunidades participantes. Las autoridades feroesas han sostenido en repetidas ocasiones que la actividad está regulada y que forma parte del patrimonio cultural del archipiélago autónomo, perteneciente al Reino de Dinamarca. Sus defensores argumentan además que la caza no tiene fines comerciales a gran escala y que constituye una fuente tradicional de alimento.
Sin embargo, la práctica ha sido siempre objeto de crecientes críticas internacionales. Organizaciones conservacionistas y de bienestar animal cuestionan tanto el sufrimiento que experimentan los animales durante las capturas como la necesidad de mantener esta actividad en una sociedad moderna con acceso a otras fuentes de alimentación. Además, los cetáceos figuran entre los animales con comportamientos sociales más complejos del planeta. Son capaces de cooperar, transmitir conocimientos entre generaciones y mantener vínculos duraderos dentro de sus grupos, por lo que estas organizaciones consideran que la pérdida masiva de individuos tiene implicaciones que van más allá de las cifras poblacionales.
🌳 📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre el ambiente? Te invitamos a verlas en El Espectador. 🐝🦜