12 Nov 2014 - 2:33 a. m.

Ordenar la cuenca para convivir con el agua

La ola invernal que Colombia soportó en 2010 y 2011 hizo que el país se aliara con el gobierno de Holanda, reconocido mundialmente en el manejo y la conservación del recurso hídrico. El pasado viernes se finalizó en Mariquita el proyecto de implementación de la política en el río Gualí, al norte del Tolima.

María Paulina Baena

El sol quemaba fuerte y el viento permanecía quieto. Por la puerta de un cuartico, al fondo, se veía el pavimento de la carretera ardiente. Un ventilador rechinaba. El sonido fue interrumpido por el acento golpeado de Blanca Cecilia Santafé, quien venía de Palocabildo, un municipio tolimense cercano a Mariquita, para participar en la entrega de resultados del Pomca del río Gualí. El río nace a 4.850 metros sobre el nivel del mar, en el nevado del Ruiz, baña siete municipios y desemboca en Honda en las aguas del Magdalena.

“Bueno, se cierra este proyecto con el río Gualí, ¿y qué va a pasar?”.

“La corporación lo adopta para que ya empiece a caminar”, comenta Giovanny Naranjo, economista del proyecto.

“¿Y nosotros qué?”, insiste Blanca Cecilia.

“Aquí es cuando empieza la tarea más importante de los consejeros de cuenca; que no se desarticulen y que se reúnan cada tanto. Ya tienen el instrumento técnico, que es el Pomca”, remata Naranjo.

Pomca es el Plan de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas. A raíz de la ola invernal de 2010 y 2011, el gobierno colombiano se alió con el holandés para gestionar de mejor manera el agua.

Un ejemplo de esta cooperación es la Alianza por el Agua, que se originó en diciembre de 2010 cuando el presidente Santos pidió a Holanda que se involucrara para encontrar soluciones al tema de manejo de inundaciones. En enero de 2011, Holanda llegó con una misión de expertos para formular las primeras recomendaciones.

Así como en Gualí, que se inscribe en el marco del proyecto piloto Ordenando Nuestra Cuenca, ya fueron entregados los resultados de las tres cuencas pilotos restantes que se ordenaron.

Bajo la dirección del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la cooperación holandesa y el liderazgo de la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales y de Desarrollo Sostenible (Asocars), arrancó el proyecto para formular cuatro Pomcas: el río Pamplonita con la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental (Corponor), en Norte de Santander; el Complejo de Humedales del río Magdalena, ejecutado por la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA); el río Gualí, con la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima), y el río Chinchiná, con la Corporación Autónoma Regional de Caldas (Corpocaldas).

La del río Gualí finalizó el pasado viernes y lo que viene, luego de cuatro años de trabajo, es que “los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) tengan en cuenta este instrumento, porque es una herramienta que permite actuar”, como aseguró Jorge Enrique Cardoso, director de Cortolima.

En esa misma línea Ramón Leal Leal, director de Asocars, comentó que “este proceso fue muy importante porque deja lecciones aprendidas que ya se están teniendo en cuenta en las 60 cuencas más impactadas por la ola invernal en el país”.

Una de esas lecciones es que los Pomca deben construirse con la comunidad. Al fin y al cabo es la gente la que vive en la cuenca y serán ellos los voceros permanentes de la protección, recuperación o conservación del recurso.

¿Quiénes son los consejeros de cuenca?

De hecho, los que tendrán los ojos puestos sobre el río serán los consejeros de cuenca, quienes se reúnen más o menos dos veces por mes. “Ellos son los que conocen el territorio y lo aprovechan. Los que pueden cuidar y hacer recomendaciones para que las instituciones entiendan las necesidades”, comentó Julie Torres, encargada del proyecto desde Asocars.

Los consejos están ordenados por municipios y por gremios. Hernando Aristizábal, consejero del municipio de Herveo, es caficultor y ganadero. Cuenta que la gente hoy es más consciente del río. “Nosotros no utilizamos el Gualí para nada, pero antes contaminábamos sus afluentes con mieles del café y excrementos de las cocheras. Ahora mi labor es denunciar a quienes enmugran el agua y talan los árboles”.

Gonzalo Díaz, vecino de Aristizábal y consejero de cuenca, explica que Herveo es el municipio que queda más cerca del nevado del Ruiz, donde nace el Gualí. Allí, en la cuenca alta, “la comunidad entendió que si no cuidamos el recurso nos fregamos. Por eso, el Pomca es la directriz con la que los municipios van a navegar y dirá qué sí y qué no se puede hacer”.

En Fresno, Oliva González, representante del comité de cafeteros y consejera de cuenca, dice que el río pasa por el lado de su finca y que el trabajo que han realizado con la comunidad es estar pendientes de que “no se talen los árboles para que no se sequen las aguas”.
Y Orlando Linares, cultivador de cacao y consejero en Palocabildo, explica la importancia de “meterle el hombro al proyecto” para que la gente entienda por qué es importante cuidar la cuenca y darle al río el espacio que necesita a lado y lado.

La cuenca del río Gualí

Y como en Herveo, Fresno y Palocabildo, también hay consejeros en Honda, Mariquita, Falan y Casabianca. Siete municipios hacen parte de la cuenca y están distribuidos en 78.500 km². De acuerdo con Pamela Zúñiga, bióloga de Cortolima, en la cuenca del río Gualí se encuentran ecosistemas que van desde el nevado, el bosque seco tropical, el páramo y los humedales. En ese territorio se agrupan 20 especies de peces, 14 de anfibios y reptiles y dos especies endémicas o propias de la región: el barbudo (Capito hypoleucus) y la paloma montaraz (Leptotila conoveri). Zúñiga concluye que “la cuenca tiene un capital muy grande que aportar, pero también tareas muy duras”.

Esas tareas ascienden a $151.000 millones para protegerla y garantizar el desarrollo sostenible en los próximos diez años, como lo explicó el economista Giovanny Naranjo. Esta es una de las cuatro cuencas pilotos que se priorizaron dentro de la alianza y que sirven como ejemplo para las demás cuencas (393) objeto de ordenación en el país.

El proyecto que se cerró en Mariquita es una muestra de que se está custodiando el agua y de que el territorio se debe organizar en función de ella. Fernando Castro, especialista en recursos hídricos de Cortolima, dijo que el agua es al mismo tiempo una oportunidad y un riesgo: “Es necesario defenderla y defendernos de ella”.

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