8 Dec 2015 - 9:45 p. m.

Orinoquia se prepara para el cambio climático

Esta región, que representa el 25% del territorio colombiano, firmará mañana un acuerdo para empezar a recopilar datos y hacer investigaciones que le permitan adaptarse al fenómeno climático en los próximos 20 años.

El Espectador

La fuerte sequía que enfrentó Casanare a principios de 2013, que dejó miles de chigüiros y vacas muertas, puso en evidencia un grave problema al que hace mucho tiempo se estaba enfrentando la región llanera: la inexistencia de estudios que explicaran el comportamiento de sus ecosistemas. Después de ese episodio climático se supo que de las regalías que había recibido el departamento por décadas, nada había sido destinado a la ciencia e investigación.

Ese problema, que hoy se repite en varios de los departamentos que conforman la Orinoquia, fue justamente uno de los puntos que impulsó el acuerdo que se firmará mañana en Santa Marta y que significa el primer paso para llenar ese gran vacío de información. En horas de la tarde, representantes de Cormacarena y Corpoorinoquia, las corporaciones autónomas de esa zona, sellarán una alianza para empezar a recopilar datos y así tomar decisiones más acertadas en futuros escenarios de cambio climático. Para ello contarán con el apoyo del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y de Ecopetrol.

La idea de ese pacto, que por nombre lleva “Orinoquia, juntos frente al cambio climático”, es que al cabo de un año se sepa con cierta claridad cuál es la ruta que tienen que seguir Casanare, Meta, Vichada y Arauca para hacerle frente a ese fenómeno en las próximas dos décadas.

Para eso, los 50 técnicos del CIAT que formarán parte del proceso y que esperan visitar todas las veredas y reunirse con los actores que hacen presencia en la región, estudiarán en detalle los recursos hídricos, los servicios ecosistémicos, la biodiversidad y las variaciones climáticas de los últimos años. El propósito, como cuenta Jeimar Tapasco, investigador del CIAT, es saber qué implicaciones tendrá el clima sobre ese complejo territorio y la enorme producción agrícola y ganadera que allí se desarrolla.

Luego de esa recopilación de información, que será más difícil en Vichada por la ausencia de estudios, la idea es buscar financiadores y crear una estrategia para implementar un plan de adaptación.

Ese último punto parece menos complejo que los anteriores: muchas organizaciones de cooperación internacional tienen los ojos puestos sobre esa área ahora que parece probable un escenario de posconflicto y que la Misión Rural ya presentó sus recomendaciones para renovar ese sector. Una de ellas sugiere detener la expansión de la frontera agraria y frenar la deforestación para 2030. Todo un desafío si se tiene en cuenta, como hace semanas lo reveló el Ideam, que el Meta es el tercer departamento más deforestado. En 2014 la tala se llevó 13.727 hectáreas.

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