27 Jul 2020 - 10:51 p. m.

Pérdida de hielo en la Antártida podría agregar tres metros al aumento del nivel del mar

Investigadores de la Universidad de California encontraron pruebas que demuestran una enorme pérdida de hielo en la Antártida Oriental durante un período cálido interglacial, registrado hace 400.000 años. Los resultados fueron publicados en la revista Nature.

Redacción Ambiente

Medio Ambiente

A medida de que la temperatura global aumenta, los ecosistemas van presentando daños ambientales irreparables. La Antártida es uno de ellos. Recientemente, se comprobó que la capa de hielo de la Antártida Oriental, la capa de hielo más grande del mundo, podría estar en mayor riesgo de peligro de colapso de lo que se pensaba antes. (Lea: El calentamiento global ya afectó a la región más fría del planeta)

Un estudio, publicado en Nature, revela que hace 400.000 años una gran parte de esa capa, de aproximadamente 295.000 km², colapsó en el océano durante un período de calor relativamente suave. Este desprendimiento provocó que el nivel de mar subiera más de tres metros. Lo preocupante, advierten los investigadores de la Universidad de California, es que esto podría volver a suceder.

Terrence Blackburn, profesor de ciencias de la Tierra y planetarias en la Universidad de California y autor principal, explica que “En el momento del colapso anterior, la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera había alcanzado aproximadamente 300 partes por millón (ppm). Ahora se encuentra en 400 ppm. Esto ha llevado a considerar seriamente la posibilidad de que se reduzca la capa de hielo”. (Puede leer: Científicos revelan la primera fuga de metano en el mar de Antártida)

Para el estudio, los investigadores se centraron en la cuenca de Wilkes, una de varias cuencas que se consideran vulnerables a la fusión. Actualmente, esta zona contiene el hielo suficiente para elevar el nivel del mar de 3 a 4 metros. Blackburn cuenta que el hielo fluye lentamente por medio de las cuencas desde el interior del continente hasta las plataformas de hielo flotantes en los márgenes. 

Por eso, la pérdida de hielo hace que la línea de puesta a tierra se desplace tierra adentro. Esta línea, añade el investigador, es el punto en el que el hielo pierde contacto con el suelo y comienza a flotar. “Nuestros datos muestran que la línea de puesta a tierra en la cuenca de Wilkes retrocedió 700 kilómetros tierra adentro durante uno de los últimos interglaciales realmente cálidos, cuando las temperaturas globales fueron de 1 a 2 grados centígrados más cálidas que ahora”, señala.

Para Blackburn, el retroceso de la línea de puesta a tierra, muy probablemente, contribuyó a que el nivel del mar aumentara de tres a cuatro metros. Los investigadores hicieron una comparación con los escenarios actuales de emisiones de gases de efecto invernadero y encontraron que podría llevar a que el nivel del mar aumente en 13 metros. Sin embargo, advierte, no sucedería de una vez porque lleva mucho tiempo derretir tanto hielo. (Le puede interesar: La Antártida registró su primera ola de calor)

Para calcular las estimaciones del aumento del nivel del mar causado por la fusión de los glaciares, los investigadores utilizaron una técnica basada en mediciones de isótopos en depósitos minerales que registran cambios pasados en fluidos subglaciales. Encontraron que en la Antártida el agua queda atrapada en la base de la capa de hielo y se mueve muy lentamente mientras el hielo esté estable.

Al quedarse el hielo estable, añade el investigador, se acumula a niveles muy altos durante largos períodos de tiempo el U-234, que es un isótopo de uranio que se acumula muy lentamente en el agua que está en contacto con las rocas. “la capa de hielo actúa como una manta aislante, por lo que el calor del interior de la Tierra provoca la fusión en la base”, dice Blackburn.

“El agua que fluye debajo del hielo comienza a volverse a congelar en los bordes, lo que concentra todos los minerales disueltos hasta que se vuelve sobresaturada y los minerales se precipitan para formar depósitos de ópalo o calcita. Esos depósitos atrapan uranio-234, por lo que podemos fechar los depósitos y medir su composición, y podemos rastrear eso a través del tiempo para obtener una historia profunda de la composición del agua debajo de la capa de hielo”, cuenta.

El estudio sugiere que el U-234 en agua subglacial en la cuenca de Wilkes fue expulsado durante el período interglacial hace 400.000 años cuando el hielo se derritió y la línea de puesta a tierra se retiró. “Hemos abierto la puerta del congelador, pero ese bloque de hielo todavía está frío y no va a ninguna parte a corto plazo. Para comprender lo que sucederá en escalas de tiempo más largas, necesitamos ver qué sucedió en condiciones comparables en el pasado”, dice el investigador. (Lea también: El cambio en el hielo de la Antártida estaría afectando a los pingüinos)

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