26 Nov 2020 - 8:44 p. m.

Pollo de McDonald’s, entre otras marcas, involucrados en la deforestación de Brasil

Una investigación periodística vinculó a las compañías McDonald’s, Tesco, Lidl, Asda y Nando’s en Reino Unido, con uno de los cultivos más grande soja en el Cerrado, Brasil. Una zona de sabana tropical considerada como el segundo Amazonas de ese país y que ha registrado cerca de 800 kilómetros de árboles talados en los últimos años.

Redacción Ambiente

Medio Ambiente

El pollo que venden marcas como McDonald’s, Tesco, Lidl, Asda y Nando’s estaría involucrado con el aumento de la deforestación en la región del Cerrado, en Brasil, una zona de sabana tropical comparada con la magnitud de la selva amazónica en ese país. El vínculo, según lo reveló una investigación periodística, se daría gracias a la compañía Cargill uno de los principales proveedores de granos en el mundo, como la soja, que alimenta a los animales de estas cadenas comerciales.

Según el informe realizado por la Oficina de Periodismo de Investigación, Unearthed, The Guardian y el medio ITV News, el gigante Cargill, la segunda empresa privada más grande de Estados Unidos, envía más de 100.000 toneladas de semillas de soja al Reino Unido anualmente. Cosechas, que se producen desde la sabana del Cerrado de Brasil, una zona que cubre 2 millones de kilómetros cuadrados y que es el hogar del 5% de las especies de plantas y animales del mundo.

La investigación del Reino Unido encontró cerca de 800 kilómetros de deforestación y más de 12.000 incendios registrados desde 2015 en tierras de la empresa Cargill en el Cerrado. El reporte señaló que es común iniciar en estas áreas incendios forestales para despejar los bosques y ayudar a la expansión agrícola. El último de estos grandes incendios, en tierras de la compañía, se registró en octubre pasado.

Esta revelación, abrió un debate en el Reino Unido de la importancia de qué los consumidores sepan de dónde proviene la comida que consumen. El activista Chris Packham les dijo a los periodistas de la investigación el impacto que causaría en las personas saber qué hay detrás de el pollo que acaban de comprar. “La mayoría de la gente se sentiría incrédula cuando piensa que está comprando un trozo de pollo en Tesco que ha sido alimentado con un cultivo responsable de una de las mayores destrucciones de bosques tropicales al por mayor en los últimos tiempos. Tenemos que darnos cuenta del hecho de que lo que compramos en los supermercados del Reino Unido, tiene implicaciones que pueden ser muy amplias y enormemente perjudiciales, y este es un excelente ejemplo de ello”, señaló a Unearthed.

Los descubrimientos se publican justo cuando el gobierno británico trabaja en una legislación que busca terminar con la deforestación detrás de cadenas de suministro de Reino Unido. La ley pretende hacer ilegal que las empresas importen productos alimenticios vinculados con cualquier destrucción ambiental.

Sin embargo, los activistas insisten en la importancia de que la legislación se fortalezca en áreas donde las leyes locales permiten la deforestación. “Los compromisos voluntarios … del sector privado simplemente no funcionan, por eso necesitamos una legislación sólida en el Reino Unido. Aunque es un primer paso importante, el enfoque propuesto para la debida diligencia, basándose en las leyes locales, no será suficiente. Necesitamos un objetivo legalmente vinculante en el Reino Unido para poner fin a la deforestación y la destrucción del hábitat en paisajes preciosos como el Cerrado a través de nuestras importaciones”, dijo Kate Norgrove, directora de campañas de WWF-UK a Unearthed.

Según los periodistas de la investigación, tanto McDonald’s, como Asda, Lidl y Nando’s no aceptan públicamente de dónde viene la soja que alimenta los animales de su cadena. Sin embargo, el reportaje señala que Nando’s les aseguró que su soja proviene de Brasil y Paraguay y, por otro lado, Tesco afirma que parte de la soja Cargill en sus cadenas de suministro proviene del Cerrado.

Hace diez años la compañía Cargill dijo que en 2020 eliminaría la deforestación de sus cadenas de suministro de productos como la soja, pero el año pasado aceptó que no lo cumpliría y aumentó su fecha límite para el 2030 al igual que McDonald’s.

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