27 Jan 2021 - 2:51 p. m.

Por primera vez registran microplásticos en el caracol pala del Caribe colombiano

Investigadores de la U. Nacional hallaron microplásticos en esta especie, que suele encontrarse en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

Agencia de Noticias U. Nacional

Por primera vez se confirma la presencia de microplásticos en las heces del caracol pala (Lobatus gigas), especie ligada a la gastronomía tradicional del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

La bióloga Alicia Rodríguez Alcárcel, investigadora de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que por efecto de las olas y la radiación, el plástico se fragmenta en trozos de menos de 5 mm, lo que se conoce como microplásticos (MP), cuyo principal riesgo es que sea ingerido por organismos comercialmente importantes. (Lea La Tierra perdió 28 billones de toneladas de hielo entre 1994 y 2017)

Agrega que “se ha confirmado que los MP traen problemas fisiológicos, reproductivos y comportamentales; además contienen químicos tóxicos que pueden ser cancerígenos y neurotóxicos”.

Para el estudio se realizaron colectas del caracol en cuatro zonas que se conocen por su alta abundancia de la especie: San Andrés, Providencia y Cayo Albuquerque, al sur de San Andrés; y Cayo Roncador, al noreste de Providencia.

“A cada caracol se le tomaba la longitud y el ancho del labio de la concha para determinar si eran adultos; se ponían en un acuario con agua de la zona, y cuando depositaban las heces se devolvían al mar”, cuenta la bióloga Rodríguez.

Ya en el laboratorio las muestras se lavaban con hipoclorito y agua destilada durante cinco días consecutivos, después se hacía un conteo de MP en el estetoscopio –especie de microscopio con menos aumento– y se encontraron especialmente fibras y láminas de plástico.

La investigación reveló que San Andrés y Providencia tenían los valores más altos mientras Albuquerque y Roncador los más bajos; sin embargo, como en los cayos está prohibido el turismo, el estudio señala que esa contaminación no debería existir.

“Es probable que la corriente del Caribe lleve desechos desde la costa de Colombia, ya que pasa justo por los cayos”, indica Rodríguez. Agrega que, aunque en San Andrés y Providencia se esperaban más MP, tal vez no se obtuvieron porque la sobreexplotación de los caracoles hace que se encuentren pocos individuos.

Turismo, un problema eterno

Las principales fuentes de contaminación en el Caribe colombiano son el turismo y la sobrepoblación. Hasta antes de la pandemia se calculaba que más de 1 millón de turistas visitan cada año las principales islas del Caribe colombiano: San Andrés y Providencia.

Como los MP son un potencial riesgo para la salud humana, mediante un método eficiente y de bajo costo los investigadores se propusieron evaluar y monitorear la contaminación. Para determinar si había MP en las heces del caracol pala, y si este era un buen bioindicador de contaminación plástica, emplearon las herramientas disponibles en el Archipiélago.

No se puede olvidar que la carne de este caracol se consume a lo largo del Caribe, es un producto de exportación, sus conchas son usadas en artesanías, es de importancia cultural e histórica, y en ocasiones sus perlas son materia prima para joyería.

La presencia de MP en las heces indica que los pastos y algas marinas de las cuales se alimenta el caracol están contaminados, por lo que es necesario conocer el nivel trófico, ya que dentro de los depredadores del caracol hay pulpos, langostas, rayas y tiburones, entre otros, y es posible que esté ocurriendo transferencia de MP a esos animales, y potencialmente a los humanos.

¿Cómo mitigar?

Una de las ventajas que indica la investigación es que el caracol es fácil de capturar y no hay que sacrificarlo para tener las muestras, lo que lo convierte en un buen indicador de MP.

“Otro criterio es el estado de conservación de la especie, pues como el caracol se encuentra en categoría vulnerable, la ingesta de MP podría afectar su salud y por ende su conservación”, explica la bióloga.

Sus recomendaciones incluyen hacer un conteo de microplásticos en el músculo del caracol para determinar la cantidad que se transferiría a depredadores y humanos.

Y debido a sus consecuencias en el ecosistema y la salud humana, el llamado es a plantear medidas de mitigación y gestión de residuos en zonas con alto flujo de turistas y habitantes.

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