Temas tan importantes como el cambio climático, contaminación de recursos hídricos, reducción de la capa de ozono, extensión de la frontera agrícola, tratamiento inadecuado de residuos sólidos y basuras son apenas algunos de los puntos que ocupan la agenda internacional, ya no solo de países desarrollados sino también de los recientemente denominados emergentes.
Y Colombia no es ajena a esta situación ya que si bien el país posee abundantes recursos naturales, estos han sido y siguen siendo explotados en forma insostenible y su disponibilidad para el desarrollo de la región se ve amenazada por procesos de deterioro ambiental, como la deforestación, la erosión, la sedimentación, la contaminación y la urbanización acelerada, entre otros.
Los esfuerzos realizados hasta el momento no han sido suficientes para revertir el deterioro de los recursos naturales de la región. Es por esta razón que las entidades del Gobierno como la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR y la Secretaría Distrital de Ambiente se esfuerzan en infundir el respeto y la preservación por los recursos naturales.
Un ejemplo de este trabajo es el proyecto bandera que viene liderando la CAR en pro de la descontaminación del río Bogotá. Luego de varios años en los que pareció no haber entendimiento entre las diferentes entidades responsables de su descontaminación, hoy ya se cuenta con un avance significativo en esta área.
Se trata de un acuerdo firmado entre el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, la CAR y el Distrito Capital donde se fijan compromisos técnicos en busca de una solución definitiva para la recuperación de esta corriente.
El acuerdo tiene por objeto la construcción de una planta de tratamiento secundaria de aguas residuales denominada Canoas que se construirá en Soacha. El documento establece la necesidad de llevar a tratamiento secundario las aguas del río Bogotá en una nueva planta, con una capacidad máxima de hasta 14 metros cúbicos por segundo.
Según lo asegura el Director de la CAR Edgar Bejarano Méndez, “La firma de este acuerdo es un triunfo, primero para el río Bogotá, pero además para los habitante de Sibaté, y los demás municipios de la cuenca baja, pues por primera vez en todos estos años de discusión logramos consenso en relación con el tratamiento que habrá de alcanzarse en la PTAR Canoas”.
Por otro lado con el propósito de mantener una gestión a largo plazo que permita desarrollar programas de conservación en los humedales, la CAR ha venido poniendo en práctica el proyecto de consolidación del Sistema Regional de Áreas Protegidas –SIRAP- donde se trabaja el programa denominado Ecosistemas Estratégicos y Biodiversidad que se ha traducido en acciones concretas de protección, administración y conservación de los ecosistemas de los humedales.
Entre las acciones concretas que se han llevado a cabo están el amojonamiento de zonas de ronda en los humedales de Neuta, Tierra Blanca, La Herrera, el Yulo y La Florida ; revegetalización en los humedales Neuta, Tierra Blanca y La Herrera, construcción de casetas ambientales y por último dragado y limpieza de maleza acuática en los humedales de Tres Esquinas, La Florida y La Herrera.
Por su parte la Secretaría de Ambiente administra los humedales en convenio con la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá con la participación de organizaciones sociales en convenios así: los humedales de Juan Amarillo, Burro, Vaca y Techo con la Fundación Alma; Córdoba con Consorcio Humedal Córdoba; Conejera con Unión Temporal la Conejera y Jaboque con Unión Temporal ADESA-( Fundación Alma), estos convenios tienen un plazo de siete meses desde el 2 de marzo hasta el 1 de octubre de 2009.
“Nosotros ejecutamos cuatro líneas de acción: vigilancia, mantenimiento, gestión social y monitoreo. La línea de vigilancia se enfoca en la seguridad de los visitantes a los humedales y a la prevención de acciones de alteración del ecosistema; en el mantenimiento se implementan acciones para proteger el valor paisajístico de las zonas; en la línea de gestión social se desarrollan las estrategias de participación, comunicación y formación en procura de integrar a las comunidades aledañas a los humedales”, señala un vocero de la Secretaría.
Pero como el tema es nacional la Secretaría de Ambiente de la Gobernación de Antioquía tiene un programa para el manejo integrado de cuencas hidrográficas, con una inversión de 1090 millones de pesos en la adquisición de aproximadamente 300 hectáreas que se incorporaron para la protección de fuentes abastecedoras en cabeceras municipales del departamento.
Igualmente se invirtieron 4000 millones de pesos en la protección y conservación de los recursos naturales, de los cuales se aportaron 2500 millones para la construcción del Cable Parque Ecoturístico ARVI que busca proteger 11.248 hectáreas de tierra que beneficiará a los habitantes del Área Metropolitana, y 100 millones de pesos para la creación de la Corporación Parque Ecoturístico ARVI – CEPREA.
Otro de los temas más álgidos y uno de los retos más grandes para las entidades estatales es el registro de vertimiento de desechos por parte de la industria especialmente de las curtiembres. La CAR ha adelantado un trabajo importante sobre todo en lo relacionado con los residuos arrojados al río Bogotá, por ello ya existen medidas que tienden a poner en cintura a quienes contaminen esta cuenca.
Por eso hasta agosto próximo tienen plazo las industrias y los dueños de predios que vierten sus desechos al río Bogotá para que se acerquen a la CAR y empiecen a legalizar su situación. Y hasta este mes las industrias y empresas de servicios públicos tendrán la oportunidad de presentar sus propuestas de reducción de carga contaminante para los próximos cinco años.
Con estas acciones se espera durante el próximo quinquenio reducir el número de puntos de vertimientos de aguas residuales y ayudar a disminuir en un 30% (120 toneladas por día) las 400 toneladas de carga contaminante que le llegan diariamente.
Luego de un año de trabajo se han identificado un total de 3.086 puntos de vertimiento, de los cuales 350 corresponden a grandes vertedores (industrias, y empresas de servicios públicos) y 280 puntos a vertimientos de municipios.
Para realizar este ejercicio de legalización la CAR recordó que para los industriales existe por ley un permiso de vertimiento, el cual si no lo tiene todavía deberán diligenciar el Plan de Cumplimiento que establece las obras que se deben ejecutar tales como: las tuberías de recolección de esas aguas y la construcción de un sistema de tratamiento que permita reducir la carga.
De otro lado la Secretaría de Ambiente generó durante el segundo semestre del 2008 el mapa de vertimientos de la ciudad para contrarrestar la calidad de los ríos de Salitre, Fucha y Tunjuelo
Para el año 2008 se otorgaron 197 permisos de vertimientos y al 30 de mayo del 2009 se habían otorgado 140, el equivalente a 337 empresas que han logrado cumplir las normas ambientales.
Con este panorama las instituciones gubernamentales trabajan para tener un país menos contaminado y con más reglamentación en el tema ambiental.