8 Mar 2019 - 9:47 p. m.

Presencia de humanos altera drásticamente la cultura y conducta de los chimpancés

Los investigadores determinaron que la diversidad de comportamiento de los grupos de chimpancés que habitan en áreas con alto impacto humano se reducía hasta un 88%.

-Redacción Medio Ambiente / EFE

La actividad humana ha venido acabando con el hábitat de los chimpancés, lo que ha generado una notoria disminución de su población. Una problemática conocida desde hace varios años, sin embargo, una investigación publicada en Science demuestra que, además de acabar con su entorno natural, las personas han alterado drásticamente el comportamiento de esta especie.

El estudio, realizado por investigadores del Instituto Jane Goodall España, explica que los chimpancés tienen un alto repertorio de capacidades comunicativas, como gestos y sonidos, que pueden ser cruciales para la supervivencia de los animales. Aclara que realizan comportamientos distintos que se transmiten de generación en generación, como pasa en la cultura humana. Sin embargo, los grupos de chimpancés que viven cerca de las personas tienen menos comportamientos de este tipo, según los expertos. (Puede leer: Jane Goodall, un legado para la conservación)

Por eso, la investigación se centró en los comportamientos culturales de esta especie, como la elaboración y uso de herramientas, que ni son innatos ni están en su código genético, sino que los aprenden de un congénere -normalmente un juvenil o la madre-, y los transmiten socialmente. "Uno de estos comportamientos, por ejemplo, puede ser la extracción de termitas de un termitero con un palo especialmente elegido y modificado", explica a Efe la española Liliana Pacheco, coautora del estudio y directora del programa de investigación y conservación de chimpancés salvajes del Instituto Jane Goodall (IJG) en Senegal.

El objetivo del estudio era determinar hasta qué punto toda esta diversidad cultural y de comportamiento de los chimpancés se ve afectada por la acción del ser humano. Para ello, mediante la recogida de datos y muestras, el uso de cámaras trampa y observaciones ambientales y demográficas, se compararon una treintena de comportamientos en cada comunidad de esta especie.

Los investigadores determinaron que la diversidad de comportamiento de los grupos de chimpancés que habitan en áreas con alto impacto humano se reducía hasta un 88%. Ammie Kalan, primatóloga en el Instituto Max Planck, añadió que los grupos alejados de la influencia humana podrían exhibir 15 o incluso 20 comportamientos, mientras que los que están fuertemente afectados por los humanos tenían solo dos o tres. (Le puede interesar: La jirafa y el chimpancé, entre las nuevas especies que necesitan protección urgente)

Los expertos vieron, además, que los chimpancés dejaban de cascar nueces para evitar hacer ruido y no ser detectados por los humanos, un cambio de actitud que "a la larga dejará de transmitirse y se diluirá en el tiempo", advierte la investigadora. Lo mismo ocurre con las conductas de vocalización que utilizan para localizarse entre grupos. "Hemos visto que algunas poblaciones ya no las utilizan para nos ser descubiertos por los humanos y sortear así el riesgo de caza y el tráfico de crías".

Los investigadores aseguran que, junto a los efectos del cambio climático y la acción del ser humano, que está destruyendo y fragmentando los hábitats naturales de esta especie, su cercanía conlleva también cambios de comportamiento en los chimpancés. Una situación alarmante, porque podría generar una pérdida en los espacios naturales y, con ello, su diversidad genética y su patrimonio cultural.

Para evitarlo, los investigadores piden que las políticas de conservación sean más integradoras y que reconozcan y protejan la diversidad conductual única de los chimpancés. Además, pide la creación de áreas protegidas comunitarias y "reservas con proyectos de desarrollo sostenible asociados, en los que debería estar implicada y beneficiada la población local para ver que hay un valor añadido en la conservación del chimpancé, todo lo cual es parte del trabajo del IJG en Senegal". (Puede leer: La cama de los humanos es mucho más sucia que la de un chimpancé)

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