“La Vibrio es como un barómetro del cambio climático, un organismo modelo que sirve para establecer las señales de cambio”, es una de las primeras cosas que comenta Jaime Martínez Urtanza, parte del Departamento de Genética y Microbiología de la Universidad Autónoma de Barcelona, España, y uno de los más de 90 autores del “Reporte de Lancet Countdown 2021 sobre la salud y el cambio climático: código rojo para un futuro sano”, publicado esta semana. (Le sugerimos: 345 mil muertes y otras 43 razones de salud para frenar el cambio climático)
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Junto con investigadores de otros países e instituciones, entre los que también se encuentra Luis Escobar, profesor de la universidad de Virginia Tech de Estados Unidos, quien se ha enfocado en biogeografía en ecosistemas tropicales, han rastreado las enfermedades infecciosas que son sensibles al clima, como la malaria o el dengue. Sin embargo, ambos concuerdan, la información que la Vibrio puede dar es de las más robustas.
“La Vibrio es una bacteria muy generalista que se puede encontrar en muchos tipos de agua, pero se considera que su origen es de aguas costeras”, cuenta Escobar. Hay tres tipos de Vibrio. La más conocida es Vibrio cholerae, ya que causa el famoso cólera, pero también está la Vibrio parahaemolyticus y la Vibrio vulnificus. “Una causa enfermedades diarreicas y otra, si entra al cuerpo por alguna herida que tenga la persona, puede causar una infección sistémica”.
El informe es contundente con lo que está pasando con la Vibrio con relación al cambio climático. En el 2020 la presencia de las Vibrio no relacionadas con el cólera ha incrementado en un 56% en el hemisferio norte, en algún punto del año, comparados con la línea base entre 1982-1986. Específicamente, ha incrementado 82.4% en las costas bálticas, entre 29.9 y 54.9% en el noreste atlántico y entre 1.5 y 5.1 en el noreste pacífico. (Le puede interesar: Salud mental: el cambio climático incrementó sentimientos negativos en un 155%)
En cuanto a la Vibrio que causa cólera, el indicador de The Lancet Countdown señala que, “entre 2003 y 2019 hubo un incremento de la proporción de costas que son aptas para la V cholerae en todos los países, pero en los países con un Índice de Desarrollo Humano (IDH) bajo se rastreó la mayor idoneidad para la V cholerae en promedio”.
Escobar lo explica de manera más simple. “En los países en desarrollo el cólera es alto, un problema endémico y no vemos que vaya a mejorar con el cambio climático. Mientras, en los países más desarrollados, que generalmente están en el hemisferio norte, aunque se han mantenido bajos en riesgo de cólera, presentarán un incremento de su presencia por el cambio en las condiciones del agua”.
A esta bacteria, agrega Martínez, le gustan las altas temperaturas y la baja salinidad. “El cambio climático está siento un paraíso para ella, porque las lluvias fuertes y torrenciales bajan la salinidad del agua. Y es el mar el que está absorbiendo el calor de la Tierra, aumentando su temperatura. Cuando se combinan estos dos factores se da lo que se llama un ´bloom´, una explosión de Vibrios en el agua que, probablemente, provocarán más infecciones, incluso en zonas donde antes era imposibles porque se suponía que eran patógenos de zonas tropicales”.
Escobar, por ejemplo, comenta que en sus estudios ha encontrado Vibrio – aunque no la cólera – en la frontera entre Ecuador y Colombia, y Ecuador y Perú. “Los análisis que hicimos incluyen datos de la bacteria en las costas de Colombia, pero la buena noticia es que no es tan abundante ni tan frecuente, por lo menos ahorita”.
Martínez cuenta, además, que hay un último registro de la Vibrio a 50 kilómetros del circulo polar. “También en el norte de Siberia y en el norte de Canadá. Lo bueno es que, como son zonas desoladas, no hay mucho impacto en infecciones”. (Lea también: Confirman primer caso de cólera en Estados Unidos)
Pero la Vibrio es un riesgo del cambio climático que ya está acá, y no una predicción que sucederá en 30 o 50 años. “En el norte de Canadá estuvieron a 45 y 46° este verano. Ese aumento hizo que la costa se calentara e inmediatamente empezó a crecer la bacteria Vibrio e, inmediatamente, crecieron los reportes de infecciones. Y estamos hablando en un tiempo de dos semanas”, también agrega Martínez.
¿Es o será un panorama preocupante? Ambos investigadores responden que sí. Y que, por esto, sin entrar en el alarmismo, hay que actuar inmediatamente y contundentemente para frenar el cambio climático. “El cólera, por ejemplo, es una enfermedad que sigue matando gente cada minuto. Entonces lo preocupante es que, a pesar de que la conocemos tan bien, todavía hay gente muriéndose por eso y es una muestra de lo que es la inequidad en acceso a la salud”, cuenta Escobar.
Claro, la presencia de Vibrio tiene que ver con las condiciones del agua, que cada vez se hacen más cálidas y atractivas para la bacteria. Pero también con la sanitización del agua. “Si mapeo las zonas con mayor mortalidad por cólera, la constante es ver que hay un desarrollo bajo, sobre todo en zonas del sur de Asia y África. En Bangladés, que es una zona endémica por excelencia, hay un brote cada año, como un relojito, y eso dice mucho de las condiciones de acceso a la salud”.