Esta semana, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) hizo un anuncio que muestra que, pese a las campañas de educación y a los esfuerzos globales y nacionales, aún es difícil contener el tráfico de fauna.
Según la entidad, hallaron a dos ocelotes (Leopardus pardalis) en cautiverio en la zona urbana de Jamundí, un municipio vecino a la ciudad de Cali, en el Valle del Cauca.
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Al inspeccionar el lugar, los funcionarios de la CVC y de la Policía encontraron a un macho y una hembra que no estaban en malas condiciones de salud. Según la valoración inicial, señalan a través de un comunicado, no presentaron signos de enfermedad. Su dentadura estaba, además, en buen estado, así como su pelaje. Sin embargo, uno de ellos había perdido varias de las uñas de sus patas traseras.
Pero también detectaron algo que no es tan buena noticia: los dos felinos, que en este momento están en cuarentena, se mostraban tranquilos ante la presencia de los seres humanos, un claro indicador de que están habituados a ellos. Eso, en otras palabras, plantea un gran reto para, en el futuro, rehabilitarlos y pensar en regresarlos a su hábitat natural.
“Presentaron una fuerte habituación al ser humano producto del cautiverio, lo que dificulta significativamente su eventual retorno al hábitat natural”, explicó Gabriel Rodríguez, biólogo de la CVC.
De hecho, como reveló una serie de artículos elaborados por Mongabay Latam, gran parte de los felinos que son rescatados del tráfico de fauna debe resignarse con no regresar a la vida silvestre.
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“La persona encargada del lugar manifestó que había recibido los felinos hace cerca de dos años, motivada únicamente por su apariencia, ya que le ‘parecían bonitos’, y decidió mantenerlos en exhibición, ignorando el impacto ambiental y el daño que genera el cautiverio ilegal de fauna silvestre”, dijo, por medio del comunicado, Rodríguez.
Los dos ocelotes hallados en Jamundí estaban en una jaula que se encontraba dentro de un establo con caballos y gallos de pelea. Allí eran alimentados, al parecer, con “aves de corral, incluyendo gallos utilizados en peleas, lo que representa una práctica inadecuada y un claro desconocimiento de las necesidades biológicas de esta especie silvestre”.
De acuerdo con la autoridad ambiental, la Policía capturó a una mujer, quien ya está en manos de la Fiscalía por su “presunta responsabilidad en el delito de aprovechamiento ilícito de los recursos naturales”.
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