16 Aug 2020 - 8:33 p. m.

Trasteo de un caimán desde San Andrés hasta el Magdalena

La Fuerza Aérea trasladó un ejemplar de caimán aguja que se había escapado de un zoocriadero en el Magdalena y recorrió 700 kilómetros hasta llegar a una playa en la isla de San Andrés.

Redacción Ambiente

Medio Ambiente

La historia podría ser la primera escena para una película. En el 2018 apareció en las turísticas playas de Sound Bay en la isla de San Andrés, un caimán aguja hembra o cocodrilo americano (Crocodylus acutus), de aproximadamente 2,04 metros de largo. Turistas, lugareños y autoridades ambientales quedaron sorprendidas ante el hallazgo. 

Este reptil, si bien tiene una amplia distribución geográfica, es muy poco común en el departamento Archipiélago. Así que luego de trasladarlo aun albergue con condiciones similares a una laguna lodosa, las autoridades ambientales de la isla se dieron a la tarea de investigar su procedencia. Para ello contactaron a dos equipos de científicos dispuestos a usar herramientas genéticas para investigar el caso. Uno de los grupos fue liderado por Susana Caballero, Paul Bloor y Thomas Viloria-Lagares (Universidad de los Andes y Universidad Nacional de Colombia). El segundo por Sergio Balaguera-Reina (Universidad del Tolima), conjuntamente con el INVEMAR. 

Los resultados de los dos estudios independientes, confirmaron que el animal no sólo era colombiano, sino que pertenecía a una de las poblaciones de cocodrilos de la cuenca del Magdalena. Estas pruebas sumadas a las marcas que el individuo tenía en su cola permitieron establecer que provenía de un zoocriadero sobre las riberas del Magdalena. 

“Además, se logró establecer que el animal permaneció en el medio marino al menos un año, tiempo estimado por los crustáceos sésiles adheridos a su cuerpo”, explicó en un comunicado la Corporación Autónoma para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago de San Andrés, CORALINA. Es decir que el animal viajó aproximadamente unos 700 kilómetros entre el Magdalena y la Isla de San Andrés.

Finalmente este fin de semana, después de casi dos años lejos de su hogar, y con el apoyo de la Fuerza Aérea de Colombia, el caimán volvió al punto de partida. 

El Caimán Aguja (C. acutus) es uno de los cocodrilianos más ampliamente distribuidos, extendiéndose por las aguas del Pacifico y del Caribe, tiene grandes poblaciones en el continente americano, desde el sur de Estados Unidos hasta Perú, razón que le otorga el nombre común a la especie “el Cocodrilo Americano”.

Esta especie posee una de las adaptaciones mas importantes para resistir estas migraciones oceánicas que lo diferencian de los otros cocodrilos, tienen unas glándulas sublinguales de la sal, especializadas y ubicadas bajo su lengua, se encargan de excretar el exceso de sal de su sangre hacia el exterior, de esta manera mantienen el equilibrio osmótico de su cuerpo, lo que les permite vivir también en agua salada e incursionar en territorio oceánico.

Estas migraciones marinas son únicamente realizadas por individuos adultos, debido a que en los juveniles estas glándulas aún no han madurado y no son funcionales. Los caimanes alcanzan la edad sub adulta pasados los dos metros de longitud, siendo ese el momento donde sus órganos reproductivos se encuentran listos para la reproducción. Esta madurez sexual tarda entre 8 y 9 años.

El caimán aguja está catalogado en grado de amenaza a nivel mundial como Vulnerable (IUCN 2018) y nacional En Peligro; dado que también esta listada en el Apéndice I de la Convención Sobre El Comercio Internacional de Especies Amenazadas de La Flora y La Fauna Silvestre –CITES.

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