22 Aug 2018 - 12:46 p. m.

Trump da un espaldarazo al carbón (y desecha el plan de energía limpia de Obama)

La administración Trump anunció el martes 21 de agosto un nuevo plan regulador destinado a mantener activas cientos de centrales de carbón que el presidente Barack Obama quería cerrar cuanto antes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de Estados Unidos.

Redacción vivir y AFP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el pasado 21 de agosto un ambicioso plan para dejar abiertas varias centrales productoras de carbón que, de acuerdo con los planes ambientales de la era Obama, debían cerrar cuanto antes para cumplir con las metas de reducción de gases contaminantes del Acuerdo de París.

Así, el presidente republicano materializa el compromiso de su campaña de anular los estándares ambientales de la era Obama, que Trump calificó como “ilegales y destructivos de empleos”, especialmente en regiones que le son leales a su partido, como Virginia Occidental y Kentucky.

Pero el plan propuesto el martes permitirá que las centrales eléctricas estadounidenses expulsen millones de toneladas de gases de efecto invernadero en la atmósfera en las próximas décadas, distanciando a Estados Unidos de los objetivos del acuerdo climático de París de 2015, del que se retiró el año pasado por decisión del presidente Trump. 

Eso, sin mencionar las emisiones de otros contaminantes atmosféricos como el dióxido de azufre (SO2).

En cualquier caso, el plan puede tomar meses o incluso años de implementación debido a demoras legales y probables obstáculos jurídicos.  

La medida reemplazaría el Plan de Energía Limpia de Barack Obama, que había impuesto las más estrictas normas anticontaminación de la historia a las centrales eléctricas de carbón, pero que fue suspendido por la Corte Suprema y luego anulado a la llegada al poder del presidente republicano, quien lo calificó de   “intrusivo”.

“Estamos llevando a nuestros grandes mineros del carbón de vuelta al trabajo”, dijo en el lanzamiento de su programa, añadiendo: “Amamos el limpio y hermoso carbón de Virginia Occidental”, desde donde dio la noticia. 

Las palabras de Trump no son del todo ciertas. Pues si bien el carbón servía para generar la mitad de la electricidad de Estados Unidos hace una década, en la actualidad no produce más del 30%. 

Así, a pesar del respaldo del gobierno actual, los cierres de plantas se suceden. El 40% del parque de centrales de carbón existente en 2010 cerró o tiene previsto cerrar, según las cifras de esta industria, la American Coalition for Clean Coal Electricity. 

¿Cómo lo harán?

Más temprano, el jefe interino de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Andrew Wheeler, dijo en una conferencia telefónica con la prensa que “la era de las obligaciones federales monolíticas y burocráticas ha terminado”.

La EPA propone descentralizar esta regulación a nivel de los estados federales, dejando "flexibilidad" en Kentucky o California para establecer sus propios estándares y asegurando así que los estados que consumen mucho carbón puedan seguir haciéndolo sin ninguna injerencia federal. 

Las críticas

“El aire estará más sucio y la salud de nuestro país se deteriorará, porque el presidente Trump está del lado de algunos poderosos grupos de interés”, dijo el líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer.

“La administración quiere quedarse de brazos cruzados”, lamentó Kenneth Kimmel, presidente de la Union of Concerned Scientists, que recordó que la EPA también anunció hace unos meses su intención de eliminar futuros estándares antipolución para los vehículos.

Somos el único país del mundo que considera el carbón como una energía del futuro, cuando el futuro es aire limpio, energía limpia”, dijo Gina McCarthy, quien fue directora de la EPA en el anterior gobierno, en CNN el martes. 

Por su parte, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, fue tajante a la hora de recordar que varias ciudades y estados norteamericanos están comprometidos con las metas ambientales de años anteriores. “Esto continuará incluso si la EPA sigue escupiendo contra el viento”, sentenció. 

El carbón limpio de Trump: una ficción

Pero lo más preocupante de todo es que, el “carbón limpio” sobre el que tanto pregona Donald Trump es una ficción, pues la tecnología disponible para hacerlo todavía es demasiado costosa para aplicarla a un nivel industrial.

Nicolas Berghmans, del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI), explica que el “carbón limpio” es una variedad del fósil que emite menos partículas contaminantes y es más eficiente energéticamente.

No obstante, como todo el carbón, “tiene un efecto significativo sobre el cambio climático pero también un impacto en la contaminación local: tenemos emisiones de partículas finas, SO2 (dióxido de azufre), potencialmente mercurio, que son perjudiciales para la población alrededor de la planta”, recodó Berghmans.

La principal vía para hacer que el uso del carbón sea menos contaminante es la denominada técnica del secuestro y almacenamiento de carbono, que consiste en capturar el CO2 cuando sale de las chimeneas para almacenarlo en el sótano.

Sin embargo existe solo dos grandes instalaciones para aplicar esta técnica en centrales que están operativas: Petra Nova en Texas y Boundary Dam en Canadá. En Missisipi se abandonó otro proyecto de envergadura.

Con el  problema añadido de que las capacidades de captura de CO2 alcanzan solo 2,4 millones de toneladas por año, mientras que la expectativa es sea posible llegar a 350 millones de toneladas para 2030, para poder cumplir con los acuerdos climáticos de París, según la AIE.

Además, la tecnología tiene un doble obstáculo: la elección de un lugar de almacenamiento (geología apropiada, aceptación por los residentes locales) y especialmente el costo. Prácticamente "duplica los costos de la generación de electricidad a base de carbón", destacó Nicolas Berghmans.

Así, el uso más "limpio" del carbón lo haría muy costoso y menos competitivo en comparación con otras fuentes de energía baratas en Estados Unidos, como las energías renovables y el gas de esquisto.

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