WWF ordena investigación sobre abusos de unidades contra caza furtiva

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Un reporte periodístico del portal Buzzfeed acusó a la organización ambiental de apoyar grupos armados para combatir la caza furtiva.

El grupo de conservación de la naturaleza WWF anunció el lunes la apertura de una investigación independiente, después de que un informe periodístico acusara a esta ONG de apoyar a unidades de lucha contra la caza furtiva que se libran a violaciones de derechos humanos.

Según el sitio de información Buzzfeed, que relata este lunes las prácticas de estas unidades en seis países, WWF financia "violentas fuerzas paramilitares" que han matado y torturado a gente en parques nacionales en Asia y África. (Lea: Las polémicas prácticas de WWF en África y Asia).

Estas unidades contra la caza ilegal han disparado contra decenas de personas, atacando a residentes locales con machetes, golpeándolos y librándose a agresiones sexuales, según este informe.

Buzzfeed afirma que WWF proporciona material y trabaja con tales unidades, y acusa al grupo de conservación de la naturaleza de cerrar los ojos ante los abusos que cometen durante su lucha contra la caza ilegal.

Las denuncias

Katie Baker y Tom Warren, periodistas de Buzzfeed, tardaron un año en recorrer seis países para hacer más de cien entrevistas y conseguir cientos de documentos con el fin de publicar una explosiva historia: el World Wildlife Fund (WWF), la organización de conservacion de vida silvestre más grande del mundo, está financiando guardaparques en África y Asia que cometen asesinatos dentro de los parques nacionales en nombre de la conservación.

La caza furtiva es una industria de miles de millones de dólares que amenaza la existencia de algunas especies, y el trabajo de los guardabosques es peligroso: según una estimación de 2018, los cazadores furtivos mataron a casi cincuenta guardabosques en 2017.

Sin embargo, según la denuncia que publica Buzzfeed, algunos funcionarios de WWF en África y Asia han organizado misiones contra la caza furtiva que incluyen el asesinato de intrusos. También denuncian que WWF les proporcionó salarios, entrenamiento y suministros, incluidos cuchillos, binoculares de visión nocturna, equipos antidisturbios y bolillos, y ha financiado incursiones en aldeas. Así los periodistas escribieron “La historia de los daños colaterales de la lucha mundial por la conservación de la vida silvestre”.

La historia comienza en 2006 con la muerte de Shikharam Chaudhary, un indígena que vivía a las afueras del Parque Nacional Chitwan —una reserva para tigres de bengala y rinocerontes indios— a los pies del Himalaya, en Nepal.

Los guardabosques de Chitwan trabajan junto a más de mil soldados del Ejército y la ley nepalí les otorga un poder especial para investigar delitos relacionados con la vida silvestre, hacer arrestos sin orden judicial, retener personas o disparar cuando “no hay otra alternativa, incluso si el sospechoso muere”. En noviembre de 2013 había ochenta personas detenidas bajo la custodia de Chitwan, algunas de las cuales habían estado allí más de 15 años, según el “Kathmandu Post”.

Después de ser golpeado por los guardaparques, Shikharam fue acusado de hurtar un cuerno de rinoceronte que supuestamente había enterrado en el patio de su casa, pero que nunca fue encontrado por los guardaparques que lo golpearon. Murió encarcelado, nueve días después.

Desde 1990, WWF Nepal estableció “unidades contra la caza furtiva” en los parques del país, que incluyen salarios mensuales, recompensas para los informantes y una variedad de equipos para los guardabosques, incluidos cuchillos curvos comúnmente utilizados por los gurkhas, la famosa brigada del Ejército.

Los indígenas que viven cerca de ese parque han advertido sobre ataques sexuales y asesinatos por parte de los guardias y, según la denuncia de la familia de Shikharam, fueron tres hombres de una de estas unidades quienes lo mataron. La justicia nepalí absolvió a los guardaparques en marzo de 2007. “Confío plenamente en que este movimiento renovará la motivación del personal del parque y otros conservacionistas para salvar a los rinocerontes de Nepal y erradicar el comercio ilegal de vida silvestre”, declaró el presidente de WWF Nepal, Anil Manandhar, en un comunicado de prensa. Los indígenas trataron de comunicarse con WWF, que financia gran parte de la operación del Parque, para elevar sus denuncias, pero nunca recibieron respuesta.

Hay otras acusaciones contra la organización internacional. En 2014, en India, M.K. Yadava, director del Parque Kaziranga (India) —en donde WWF también financia el trabajo de los guardaparques— publicó un protocolo contra los cazadores furtivos. “Nunca permitir la entrada no autorizada (matar a los no deseados)”, escribió. “Si surge una pregunta sobre qué derechos tendrán mayor prioridad, no serán los derechos humanos”.

Aunque la caza furtiva de rinocerontes disminuyó y en ese parque viven dos tercios de la especie Rhinocerus unicornus, en 2017 la BBC denunció que en ese parque se asesinaban personas: “En un momento dado, los guardaparques mataban a un promedio de dos personas por mes, más de veinte personas por año. De hecho, en 2015, los guardias del parque mataron a tiros a más personas que los cazadores furtivos matando a los rinocerontes”. A pesar de que en su momento WWF India negó conocer esta política, Buzzfeed reveló que incluso la apoyaban. “Documentos revelan que cinco empleados de WWF, incluido el director ejecutivo de su oficina en India, fueron incluidos en una propuesta como miembros de un “panel de expertos y un grupo de revisión por pares”, escribieron los periodistas.

Buzzfeed también denunció a la organización por supuestamente haber participado indirectamente en la compra de armas en la República Centroafricana. (En contexto: ¿Se militarizó la conservación? WWF, acusada en Africa y Asia)

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