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A menudo se suele escuchar, leer o ver que en los medios de comunicación se alerta por el sexto episodio de extinción masiva que está viviendo en la Tierra. Durante estos eventos, un alto porcentaje de la biodiversidad global se extingue rápidamente en periodos geológicos relativamente cortos que, según el Museo de Historia Natural de Londres, pueden ser de 2,8 millones de años.
En los 4.500 millones de años que tiene la Tierra, se han vivido cinco eventos de extinción masiva, todos en los últimos 500 millones de años. El más reciente, del Cretácico-Paleógeno, fue hace unos 66 millones de años, mientras que el primer suceso de este tipo fue el del Ordovícico-Silúrico, hace unos 440 millones de años. Pero, ¿realmente estamos viviendo la sexta extinción masiva? (Puede leer: El Ártico se ha calentado en los últimos 40 años cuatro veces más rápido que el mundo)
Un nuevo estudio publicado en Biogeosciences por Kunio Kaiho, profesor emérito del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Tohoku en Japón, cuestiona que la pérdida de especies actual clasifique como un evento de extinción masiva. Sin embargo, según Kaiho, esto no significa que la pérdida de especies actuales no sea alarmante y deba preocuparnos.
Para entender la hipótesis del científico, es importante señalar que los ecologistas miden una tasa de extinción “normal” de acuerdo a la “tasa de fondo”. Según Kaiho, entre un 5 y 10 % de extinciones de especies en un millón de años corresponde a esa tasa. “Eventos con una tasa más alta del 10 % es un evento significativo”, dijo el único autor del estudio al portal Live Science. (Le puede interesar: Descubren un bicho gigante en México)
Ahora, la sexta extinción masiva -haya empezado ya o aún no- tiene una característica que la diferencia de las cinco ocurridas: está impulsada por las actividades humanas como el uso insostenible de la Tierra, el uso del agua y la energía, así como el cambio climático. Por eso, Kaiho afirmó que: “Para que se produzcan grandes extinciones masivas coincidiendo con el calentamiento global es imprescindible un aumento de la temperatura media global de 9 grados Celsius”, algo que, según los peores escenarios, no ocurrirá hasta el año 2.500.
El profesor emérito apuntó a que el ritmo de extinción de las especies cambiará en paralelo con las temperaturas globales, por lo que no se dará una pérdida de biodiversidad tan abrupta como en los eventos anteriores. “Es poco probable que veamos en un futuro próximo tasas de extinción que cumplan la definición de un evento de extinción masiva importante, pero bien podrían calificar para una extinción masiva menor”, apuntó. (También puede leer: La venta de este pequeño crustáceo está poniendo en peligro a la Antártida)
Sin embargo, estudios previos han mostrado que las estimaciones sobre el ritmo de extinción actuales pueden ser inexactas. A inicios de año, una investigación publicada en Biological Reviews encontró que el número de extinciones de especies registradas está muy sesgado hacia los mamíferos y las aves, pasando por alto la de muchos invertebrados, y subestimando la verdadera tasa de extinción.