Hace aproximadamente dos décadas, Bugatti no solo escribió un nuevo capítulo en su historia, sino que cambió las reglas del juego para los deportivos de altas prestaciones. En aquel momento, ya bajo el paraguas del Grupo Volkswagen, la firma francesa presentó el Veyron, un auto que rompió todos los esquemas conocidos: más de 1.000 caballos de potencia y una velocidad máxima superior a los 400 km/h. A partir de ahí, nada volvió a ser igual. Sin proponérselo, Bugatti había dado origen a la era de los hypercar.
Hoy, la marca vuelve a mirar a ese momento, aunque no lo hace con una simple reinterpretación del Veyron, como muchos imaginaron durante años. Lo que presenta ahora es un homenaje profundo y cargado de significado. Por un lado, a un deportivo que marcó récords y redefinió los límites de la ingeniería; por otro, al hombre que impulsó esa visión: Ferdinand Karl Piëch.
El resultado es el Bugatti F.K.P. Hommage, un vehículo pensado no para repetir la historia, sino para rendirle tributo desde una perspectiva exclusiva y profundamente personal.
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Características del Bugatti F.K.P. Hommage
En lo visual, este carro toma como punto de partida el diseño que hizo del Veyron un ícono inmediato. Las proporciones y líneas generales siguen ahí, pero reinterpretadas con los recursos actuales. La iluminación LED en faros y pilotos delata el paso del tiempo, al igual que la base técnica, que corresponde a la de un Bugatti Chiron. Cada elemento del diseño original fue revisado y afinado para lograr un conjunto más limpio y coherente, sin perder su identidad.
Bajo la carrocería se encuentra la plataforma más reciente asociada al motor W16, la misma utilizada en el Chiron Super Sport, y ajustada para alcanzar los 1.600 caballos de potencia, cifra con la que superó los 482 km/h, uno de los objetivos que Ferdinand Piëch se había propuesto en su momento. Para lograrlo, el motor incorpora cuatro turbocompresores de mayor tamaño, intercoolers optimizados, un sistema de refrigeración revisado en su totalidad y una transmisión reforzada, capaz de gestionar el incremento de potencia y par.
Los cambios estéticos, aunque sutiles, están presentes a lo largo de todo el vehículo. El frontal se acerca más al lenguaje del Chiron, mientras que la parte trasera mantiene una clara fidelidad al Veyron. De acuerdo con la marca, estas modificaciones no solo responden a criterios visuales, sino también funcionales, ya que mejoran el flujo de aire hacia el motor. A esto se suman nuevos rines, de 20 pulgadas adelante y 21 pulgadas atrás, calzados con llantas Michelin que incorporan la tecnología más reciente de la marca.
El interior no se queda atrás y se presenta cargado de guiños históricos. Regresa el enfoque clásico, con un timón exclusivo, circular y de inspiración Bauhaus, tal como en el Veyron original. Este se integra a una consola central que, fiel a la tradición de Bugatti, se funde con la columna central y el resto de la cabina, elaborada a partir de bloques macizos de aluminio.
La tapicería lleva tejidos desarrollados por Custom Car Couture, confeccionados exclusivamente en París. Según la marca, este material representa el punto más alto alcanzado hasta ahora en la personalización de interiores, una línea que ya se había anticipado con el Bugatti Tourbillon.
Además del timón, el F.K.P. Hommage cuenta con una consola y un túnel central cubiertos mediante una técnica de mecanizado a partir de bloques sólidos de aluminio. La tapicería, nuevamente, es única para este vehículo y refuerza su carácter irrepetible.
Y como detalle final, integra un reloj ubicado en la parte superior de la consola central, se trata de un Audemars Piguet Royal Oak Tourbillon de 41 mm. Este reloj funciona mediante un mecanismo de cuerda automática, con una góndola que gira sobre un eje diagonal varias veces por hora. Lo más llamativo es que opera gracias al propio motor del vehículo, sin necesidad de ninguna conexión eléctrica.
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