El sistema de frenos es uno de los elementos más importantes para la seguridad de cualquier vehículo. Sin embargo, más allá de los discos, pastillas o pinzas, existe un componente que permite que todo el conjunto funcione correctamente: el líquido de frenos.
Según los especialistas de Volkswagen, este líquido se desplaza por el circuito de frenado y se encarga de transmitir la presión del pedal hacia las pinzas de freno. Estas, a su vez, presionan las pastillas contra los discos -o las zapatas contra los tambores- para generar la fricción que detiene el movimiento de las ruedas.
Para cumplir esta tarea, el líquido de frenos debe soportar condiciones exigentes. Está diseñado para trabajar a altas temperaturas, resistir la evaporación, absorber la menor cantidad posible de humedad y proteger los componentes internos del sistema contra la corrosión, además de ser compatible con sellos y mangueras del sistema de frenos.
Por lo general, se encuentra en el depósito de líquido de frenos ubicado en el compartimiento del motor, en la parte superior del sistema hidráulico. Este recipiente suele tener una tapa removible que permite revisar el nivel del fluido y completarlo cuando sea necesario.
¿Qué tipos de líquidos de frenos existen?
Los líquidos de frenos se clasifican principalmente por dos características. Una es el punto de ebullición, que indica la temperatura a la que el fluido comienza a evaporarse y pierde eficacia. La otra es la viscosidad, que determina qué tan fácilmente circula a través del sistema hidráulico.
A partir de estas propiedades se distinguen cuatro tipos principales de líquido de frenos: DOT 3, DOT 4, DOT 5 y DOT 5.1.
Los líquidos DOT 3, DOT 4 y DOT 5.1 tienen base de glicol y, en términos generales, pueden mezclarse entre sí, aunque lo más recomendable es utilizar siempre el tipo especificado por el fabricante del vehículo. El DOT 3 suele encontrarse en vehículos más antiguos, especialmente en aquellos que no cuentan con sistemas ABS, mientras que la mayoría de los vehículos actuales utilizan DOT 4.
Por su parte, el DOT 5 tiene una base de silicona sintética y no es compatible con los otros tipos de líquido de frenos.
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¿Cuándo cambiar el líquido de frenos?
Desde Volkswagen recomiendan realizar el cambio del líquido de frenos siguiendo el plan de mantenimiento del vehículo. En muchos casos, la primera sustitución se realiza a los tres años y posteriormente cada dos años, según las indicaciones del fabricante.
Riesgos de conducir con el líquido de frenos contaminado
Con el paso del tiempo, el líquido de frenos puede absorber humedad del aire. Cuando esto ocurre, sus propiedades cambian y el sistema de frenado comienza a perder eficiencia. Los expertos de la marca señalan que el problema principal es que la presencia de agua reduce el punto de ebullición del fluido. En frenadas fuertes o en situaciones de alta exigencia, el líquido puede calentarse y formar burbujas de vapor dentro del circuito.
Cuando aparecen estas burbujas, la presión del pedal ya no se transmite correctamente hacia los frenos. Como resultado, el vehículo tarda más en detenerse y la capacidad de frenado puede disminuir considerablemente.