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Hoy, la experiencia a bordo gira cada vez más alrededor del sistema de infoentretenimiento, ese centro de control desde donde se maneja la navegación, la música, las llamadas y buena parte de las funciones del vehículo. En medio de todo aparece un protagonista silencioso, pero cada vez más determinante, el asistente digital.
Este asistente funciona como un copiloto virtual que responde a comandos hablados y permite operar el sistema sin quitar las manos del volante. Es decir, convierte al carro en una extensión del celular, donde basta con decir una orden para ejecutar una acción.
Según la firma estadounidense J.D. Power, estos sistemas se apoyan en inteligencia artificial, procesamiento de lenguaje y aprendizaje automático. En otras palabras, el asistente no solo escucha, también interpreta lo que se dice, entiende la intención y responde en consecuencia. Con el tiempo, además, reconoce hábitos, preferencias y rutinas, afinando sus respuestas y haciéndolas cada vez más personalizadas.
Los grandes jugadores y su presencia en los carros
Empresas como Apple, Google y Amazon marcan el paso en el desarrollo de asistentes digitales.
En la industria, su presencia se materializa a través de plataformas como Apple CarPlay y Android Auto. Al conectar el celular al carro, asistentes como Siri o el Asistente de Google pasan a integrarse a la experiencia de conducción.
Al mismo tiempo, varios fabricantes han optado por desarrollar sus propios asistentes. Marcas como BMW, Hyundai, Mercedes-Benz y Toyota incorporan soluciones integradas dentro de sus ecosistemas de conectividad, con funciones más adaptadas a sus vehículos.
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Ventajas y desventajas de los asistentes en los carros
Para J.D. Power, estos son los beneficios y retos que impactan directamente la conducción:
Ventajas
- Reduce la interacción manual con pantallas y controles, lo que disminuye las distracciones y ayuda a mantener la atención en la vía.
- Acciones que antes requerían varios pasos ahora se resuelven con una frase. Llamar, cambiar una canción o programar una ruta deja de ser una tarea que interrumpe la conducción.
- El sistema aprende del usuario, ajusta sugerencias, recuerda destinos frecuentes y se adapta a sus hábitos, haciendo la experiencia más natural con el tiempo.
Retos
- Algunos asistentes presentan dificultades al procesar comandos complejos o múltiples solicitudes al mismo tiempo.
- También pueden surgir fallas al interpretar acentos o cuando hay mucho ruido dentro del vehículo.
- A esto se suman las preocupaciones sobre la privacidad y el manejo de datos, un tema cada vez más relevante en sistemas conectados.
Todo lo que hoy se puede hacer con la voz
El alcance de estos asistentes es más amplio de lo que parece, no se trata solo de poner música.
Hoy permiten realizar llamadas, enviar mensajes, programar rutas, ajustar el clima del habitáculo, reproducir contenido, consultar el clima o incluso gestionar citas. Y hay algo que empieza a marcar diferencia, en carros más avanzados también pueden interactuar con sistemas de asistencia a la conducción.
Para usarlo basta con activar el sistema con frases como “Oye Siri”, “Oye Google” o “Oye Alexa”, y dar la instrucción. En asistentes propios de marca, comandos como “Hola, BMW” o “Hola, Mercedes” abren la puerta a funciones más específicas del carro, como ajustar la temperatura o cerrar el techo.