Personalizar un carro o una moto es casi una costumbre para algunos. Una calcomanía en el vidrio, un sticker en el baúl o una pegatina en el tanque pueden decir mucho del gusto —o del momento— de quien lo conduce. El problema aparece cuando ese “detalle” deja de gustar, o cuando el vehículo cambia de dueño y lo que antes era un toque personal se convierte en algo que simplemente estorba.
A diferencia de una pintura especial o un interior modificado, las calcomanías sí se pueden retirar, pero hacerlo de cualquier manera puede terminar dañando la pintura o dejando marcas difíciles de borrar. Por eso, antes de arrancarlas sin pensar, conviene saber cómo quitarlas correctamente y sin poner en riesgo el acabado del carro o la moto. Acá le contamos.
1. Tener los materiales listos
Antes de comenzar a retirar la calcomanía de su carro o moto, es importante contar con todo lo necesario a la mano. Esto facilita el proceso y evita improvisaciones que podrían afectar la pintura o la superficie.
Los materiales recomendados son:
- Secador de pelo
- Tarjeta rígida (como una tarjeta de crédito)
- Alcohol isopropílico (también se puede usar alcohol desnaturalizado o trementina como alternativa)
- Paño de microfibra
- Paño desengrasante
- Agua tibia con jabón
2. Limpiar el área
Aunque no es un paso obligatorio para retirar la calcomanía, sí es altamente recomendable. Limpiar la zona ayuda a eliminar polvo, tierra y residuos que podrían quedar atrapados durante el proceso y terminar rayando la pintura. Para hacerlo, basta con usar un paño o una esponja limpia y lavar el área con agua tibia y jabón.
3. Calentar la calcomanía
Aplicar calor ayuda a ablandar el adhesivo de la calcomanía y facilita su desprendimiento. Para este paso no se recomienda usar pistolas de calor, ya que su intensidad puede ser excesiva y terminar dañando la pintura del vehículo. En su lugar, lo ideal es utilizar un secador de pelo en la temperatura más alta.
Sostenga el secador a unos pocos centímetros de la calcomanía y distribuya el calor de manera uniforme, sin concentrarlo en un solo punto. Es importante hacerlo con cuidado, pues un exceso de calor puede afectar el acabado de la pintura y generar daños que resulten costosos de reparar.
En la mayoría de los casos, aplicar calor de forma gradual es suficiente para aflojar el pegamento.
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4. Retirar la calcomanía con cuidado
A medida que aplica calor, conviene comprobar si la calcomanía ya está lo suficientemente suelta. Para hacerlo, pruebe suavemente con una tarjeta rígida o un trozo de cartón. Si nota que sigue firme y no cede con facilidad, aplique un poco más de calor antes de continuar.
Cuando la calcomanía esté suelta, utilice la tarjeta para levantar con cuidado una esquina o el borde. Una vez levantado, despréndala lentamente, introduciendo la tarjeta poco a poco por debajo mientras avanza.
En el caso de calcomanías grandes, es posible que deba seguir aplicando calor a medida que las va retirando. Las más pequeñas, en cambio, suelen despegarse con mayor facilidad, ya que el adhesivo se afloja rápidamente y no requiere calor adicional.
5. Limpiar nuevamente el área y retirar los restos de pegamento
Una vez retirada la calcomanía, es común que queden residuos de adhesivo o pegante sobre la pintura. Para eliminarlos, se recomienda usar alcohol isopropílico, aunque también pueden funcionar alternativas como alcohol desnaturalizado o trementina.
Aplique una pequeña cantidad de alcohol sobre un paño de microfibra y frote suavemente la zona afectada con movimientos circulares, sin ejercer demasiada presión. Si el pegamento persiste, puede aplicar un poco más de producto y repetir el proceso.
Cuando los restos de adhesivo hayan desaparecido por completo, seque la superficie con un paño desengrasante para dejar el área limpia y sin residuos.
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