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Comprar un carro es una mezcla de emoción, necesidad y expectativa. Al momento de elegir uno usado, hay quienes llegan atraídos por el precio, otros por el diseño o las prestaciones. Pero detrás de una pintura brillante y una buena lavada también pueden esconderse golpes, reparaciones mal hechas o daños estructurales que no aparecen en la publicación de venta.
En Colombia, el mercado de usados sigue creciendo. De acuerdo con datos del RUNT, entre enero y abril de 2026 se realizaron 334.767 traspasos de vehículos en el país, reflejando un crecimiento acumulado del 6,5 % frente al mismo periodo del año anterior.
Frente a ese aumento también crece la importancia de revisar cada detalle antes de cerrar un negocio.
Según Walther Carvajal, CEO y fundador de Wcar, plataforma especializada en compra y venta de vehículos usados, muchas señales de un accidente siguen presentes incluso después de las reparaciones. El reto, asegura, está en saber dónde mirar.
Lo que revela la estética y la estructura
Para Carvajal, la estética es uno de los primeros puntos para detectar un posible accidente, especialmente cuando el vehículo se revisa bajo luz natural. Según explica, las piezas repintadas suelen mostrar diferencias leves de tono o texturas distintas a las originales de fábrica. En algunos casos aparece el conocido efecto de “piel de naranja”, una superficie irregular que delata trabajos de pintura posteriores.
Pero las señales no terminan ahí, también hay pistas en la simetría del vehículo. El directivo explica que las separaciones entre el capó, las puertas y los guardabarros deben verse uniformes. “Cuando una línea se nota más ancha o desalineada que otra, podría existir un antecedente de impacto o reparación”, advierte Carvajal.
Más allá de la apariencia, el análisis más importante está en la estructura. Ahí es donde realmente se puede determinar si el carro sufrió un golpe severo. Carvajal asegura que hay que revisar el chasis y las llamadas puntas de rack delanteras y traseras —piezas que ayudan a absorber la energía en caso de impacto—. “Si presentan arrugas, soldaduras no originales o señales de enderezado, el vehículo pudo haber tenido un accidente de consideración”, sostiene.
También recomienda revisar la tornillería de puertas, capó y baúl. “Cuando los tornillos tienen marcas de herramientas o la pintura levantada, normalmente significa que esas piezas fueron desmontadas para reparación o sustitución”, agrega.
Revisar el historial
Plataformas como el RUNT o Fasecolda permiten consultar antecedentes del vehículo, historial de propietarios y reclamaciones ante aseguradoras. Sin embargo, para Carvajal, esta información debe revisarse con cautela porque no siempre refleja todos los accidentes que ha tenido un carro.
El experto pone como ejemplo los vehículos reparados por fuera del sistema asegurador. En esos casos, el choque puede quedar oculto y nunca registrarse oficialmente. Incluso, señala que hay ocasiones en las que algunos antecedentes desaparecen del historial y terminan afectando la transparencia de la compra.
Por eso, Carvajal insiste en que revisar documentos y consultar reportes digitales ayuda, pero no reemplaza una inspección técnica de un experto.
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Ahora bien, no todos los accidentes tienen el mismo impacto, un roce menor o un golpe de parqueo puede no representar un problema grave. Pero cuando el daño afectó la estructura, la historia cambia completamente. Carvajal advierte que un vehículo reconstruido después de una pérdida total o de un choque fuerte puede perder parte de su capacidad para absorber impactos en un nuevo accidente.
Además del riesgo para los ocupantes, también aparece el golpe al bolsillo. “Un carro con antecedentes estructurales puede valer hasta un 40 % menos frente a su precio comercial. A eso se suman posibles problemas de alineación, desgaste irregular de llantas y reparaciones constantes”, explica el fundador de Wcar.
En el mercado de usados, muchas decisiones se toman por impulso, el diseño gusta, el precio convence y la negociación parece buena. “La regla de oro es nunca comprar un auto usado basado solo en la emoción o en la estética; siempre se debe exigir un peritaje técnico profesional”, afirma Carvajal.
El experto recomienda acudir a centros especializados que puedan revisar estructura, pintura, mecánica y antecedentes del vehículo antes de firmar cualquier negocio. “Contar con el acompañamiento de un experto ayuda a entender cuánto costará poner el carro en condiciones y si realmente vale la pena la inversión”.
Un usado no tiene que ser perfecto
En medio de la búsqueda del “carro ideal”, también hay un error frecuente entre compradores y es esperar que un vehículo usado esté impecable. Para Carvajal, es normal que un carro tenga desgaste, pequeños detalles estéticos o incluso reportes menores. Eso no necesariamente lo convierte en una mala compra.
“El secreto está en balancear las expectativas, mirar el auto con lupa técnica y entender que la confianza no nace de la perfección del vehículo, sino de la transparencia con la que cuentan su historia”, concluye el experto.