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Kawasaki ZX10R ¡La verdadera Ninja!

Una motocicleta con una vocación clara para lo que fue diseñada, la velocidad. Un modelo que hay que saber manejar como las buenas cámaras fotográficas.

Juan Corbata
09 de agosto de 2011 - 11:53 a. m.

Hay productos que dan personalidad a sus marcas y se convirtieron desde su nacimiento en íconos mundiales; pero hay otros que, además, solo pueden ser concebidos en su color de origen. Por ejemplo: el Subaru Impreza WRX STi, que solamente puede ser azul con rines dorados; los Ferrari y su rojo tradicional y, en el caso de las motocicletas, el verde perico inconfundible de las Kawasaki, en especial de la Ninja.

Tuvimos un modelo que nos transmitió sensaciones claras de su vocación a la velocidad y a la pista. Como una cámara fotográfica profesional, no es un producto para cualquiera, pues para tomar una foto con una cámara Mamiya hay que saber mover los controles de exposición, velocidad, etc. Con esta Ninja, el chasís puede ser configurado en función de piloto y de la pista por la cual se quiera rodar… y claro está, si no se le saben mover los fierros, la marcha será un desastre.

Por cierto, en el lado derecho del manubrio hay un control de doble función que permite el acceso a varios setups: si se pulsa hacia arriba (power) da acceso al control de entrega de potencia de la moto: fuerte, medio y bajo, y si se opera hacia abajo, al control de tracción (S-KTRC), puede apagarse o graduarse en tres niveles de restricción. Esta característica es necesaria, pues el torque de 113 Nm a 8.700 rpm y los 188 caballos a 12.500 rpm (en apenas 179 kg de masa) pueden galopar briosos desde la primera acelerada. Esto no significa que sea una moto brusca: por el contrario, la entrega del torque y de la potencia es progresiva, pero gracias a los controles descritos se puede ‘jugar’ en varias configuraciones.

Al lado derecho del manillar hay un botón que encantará a sus propietarios: es el control del cronómetro que se activa con una sola pulsación. El modelo que probamos, así como brilla por su motor de cuatro cilindros refrigerados por agua (con potencia adicional gracias a la inyección Keihin y al sistema RAM Air, sistema de inducción de aire al motor para mejorar y enfriar la mezcla aire-gasolina y que aumenta la potencia de los nominales 188 HP), deslumbra por unos poderosos frenos ABS marca Tokico de doble disco (delantero lobulado de 310 mm y trasero, disco sencillo de 220 mm). En suspensiones, el piloto también dispone de varios settings, tanto en la delantera (de horquilla invertida de 43 mm) como en la trasera (unitrak de control progresivo totalmente regulable).

En marcha, el chasís de esta ZX10R transmite claras sensaciones de la ruta, que permiten acostarse a lado y lado de la vía con toda confianza y placer. ¿Acaso estamos frente a lo más cercano a la perfección de una superbike? Casi: si bien en la pista no hay mácula que reseñar, dado que también es un vehículo para ser usado en la calle, luego de varios semáforos comienza a resentirse la mano izquierda con el accionamiento por guaya del embrague. Y, claro está, como todo animal de pista requiere una posición de manejo proyectada hacia delante que hace posible inscribirse en curvas a cientos de kilómetros por hora, pero en la calle hace protestar tanto la espalda como los brazos de quien la lleva.

Desde el punto de vista estético, su carenaje fue completamente revisado,logra unas formas menos filudas que le siguen, dando ese toque único de moto japonesa de altas prestaciones. Viene además con luz día de leds azulados entre los dos faros halógenos. Y quizás lo más bello para este corresponsal: el silenciador compacto, de gran atractivo visual, entrega un sonido grave y potente que solamente se consigue con motores de esta cilindrada (998 cc).

 

Por Juan Corbata

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