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Las llantas son uno de los componentes del carro que más trabajan, soportan el peso, transmiten la tracción, ayudan en el frenado y están en contacto permanente con el piso. Por eso, aunque su desgaste es un proceso natural, cuando este ocurre de forma acelerada o irregular puede ser una señal de que algo no está funcionando bien.
De acuerdo con Michelin, un desgaste anormal afecta el consumo de gasolina, el comportamiento del vehículo y, en algunos casos, puede comprometer la seguridad. Es por eso que identificar a tiempo la forma en que se está desgastando la banda de rodamiento puede ayudar a detectar problemas de presión, alineación o suspensión antes de que generen daños mayores.
Para ayudar a reconocer estas señales, Michelin identifica tres patrones de desgaste frecuentes que pueden revelar fallas mecánicas o de mantenimiento, así como las medidas recomendadas para prevenirlos.
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Caso 1. Desgaste en los dos bordes de la llanta
Si al revisar la banda de rodamiento se observa que ambos hombros o bordes presentan un desgaste más pronunciado que la parte central, es probable que la llanta esté trabajando con una presión inferior a la recomendada.
Según Michelin, cuando una llanta tiene poco aire, la superficie de contacto con el pavimento se concentra principalmente en los bordes exteriores, acelerando el desgaste en esas zonas.
Acá la recomendación es verificar la presión al menos una vez al mes utilizando un manómetro confiable y realizar la medición cuando las llantas estén en una temperatura ambiente.
Caso 2. Desgaste en el centro de la banda de rodamiento
Cuando la parte central de la llanta se desgasta más rápido que los extremos, la causa más frecuente es por el exceso de presión. Michelin explica que una llanta sobreinflada reduce la superficie de contacto con el suelo, concentrando gran parte de la carga en la zona central de la banda de rodamiento y generando desgastes prematuros.
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Caso 3. Desgaste en un solo lado o patrones irregulares
Cuando el desgaste aparece en un solo lado, el problema podría estar más allá de la presión.
De acuerdo con Michelin, este tipo de desgaste está relacionado con fallas en la alineación, variaciones en los ángulos de geometría de la suspensión o componentes desgastados como amortiguadores, bujes y otros elementos del sistema de suspensión.
Señales de alerta
Algunas pistas que pueden indicar un problema de suspensión o alineación son:
- El vehículo tiende a desviarse hacia un lado.
- El timón queda torcido al conducir en línea recta.
- Se perciben vibraciones inusuales.
- Las llantas muestran zonas de desgaste más marcadas que otras.
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¿Cómo saber cuándo hay que cambiar la llanta?
Una de las señales más claras para determinar cuándo una llanta debe ser reemplazada es revisar la profundidad de su labrado. Desde el punto de vista normativo, José García, gerente comercial de Hankook Tire Colombia, explica que la legislación colombiana establece medidas mínimas de labrado según el tipo de vehículo, ya que estar por debajo de esos valores afecta directamente el desempeño de las llantas.
- Motocicletas: 1 milímetro.
- Automóviles: 1,6 milímetros.
- Vehículos de carga: 3 milímetros.
Cuando estos límites se superan, comienzan a aparecer los problemas. García advierte que una de las primeras consecuencias es la pérdida de tracción, especialmente en superficies mojadas o irregulares. A esto se suma una alteración en la capacidad de frenado, lo que se traduce en distancias de detención más largas una vez se accionan los frenos, aumentando de forma considerable el riesgo de colisiones y siniestros viales.
Según García, la falta de adherencia también se hace evidente en situaciones cotidianas, como al tomar curvas, donde pueden presentarse derrapes inesperados cuando el labrado ya no cumple su función. “Por eso, más allá de cumplir la norma, revisar la profundidad del dibujo es una medida preventiva antes de cualquier viaje largo”, enfatiza.
No cumplir con la profundidad mínima reglamentaria del labrado constituye una infracción por condiciones técnico-mecánicas, clasificada como C35. Esta falta conlleva una multa equivalente a 15 salarios mínimos diarios legales vigentes, aproximadamente COP 633.200 en 2026 y la inmovilización inmediata del vehículo, hasta que se subsane la condición y se garantice que las llantas cumplen con los requisitos exigidos por la norma.